La productora del programa de TEN ‘El Sótano’ rompió su silencio y emitió un comunicado histórico tras la polémica salida de Alba Carrillo: una explicación que deja más preguntas que respuestas.
Alba Carrillo se despide de TEN sin poder decir adiós y la productora revela su versión: una salida inesperada, la llegada de Marta Riesco y cuatro días que han cambiado ‘El Sótano Club’
Una despedida que debía celebrarse delante de los espectadores terminó convirtiéndose en una de las controversias televisivas más comentadas de los últimos días. Alba Carrillo abandonó emocionada ‘El Sótano Club’, TEN suspendió la emisión en la que pensaba despedirse y Marta Riesco terminó ocupando su lugar. Pero la historia no terminó ahí. El lunes 19 de octubre, la productora Dollhouse decidió explicar públicamente cómo se habían desarrollado los acontecimientos y señaló un episodio de tensión que, según su versión, condicionó la decisión de cancelar el programa. Mientras tanto, Alba anunciaba posibles medidas legales. ¿Qué ocurrió realmente entre el miércoles y el viernes para que una salida profesional acabara transformándose en un conflicto público?

Marta Riesco vuelve a presentar el programa en su momento más delicado
El lunes 19 de octubre de 2026, El Sótano Club regresó a la programación de TEN después de una ausencia inesperada.
Los espectadores encontraron una novedad importante: Marta Riesco aparecía al frente del espacio que hasta la semana anterior presentaba Alba Carrillo.
La periodista comenzó la emisión mostrando entusiasmo por la nueva etapa.
También reconoció que durante los días anteriores habían sucedido acontecimientos que necesitaban explicación.
Sin embargo, evitó convertir el arranque del programa en una confrontación directa.
Continuó con los contenidos habituales y recibió a los colaboradores que forman parte del equipo.
Durante la entrega participaron invitados como Ana Morgade y Brais Efe, que acudieron para promocionar Superthings: la película.
Hubo bromas relacionadas con la búsqueda de una nueva persona para dirigir el formato.
Pero la cuestión principal seguía pendiente.
¿Quién explicaría oficialmente por qué se había cancelado la emisión del viernes?
La respuesta llegó al final del programa.
El comunicado que cambia la perspectiva de la historia
Marta Riesco fue la encargada de leer un escrito preparado por la productora Dollhouse y la cadena TEN.
Antes de hacerlo, aclaró que transmitía la posición de los responsables del espacio.
No se trataba, por tanto, de una declaración personal de Marta sobre su antigua compañera.
El documento comenzaba reconociendo que Alba tenía derecho a abandonar el proyecto para afrontar nuevas oportunidades profesionales.
Según la productora, aquella decisión fue aceptada con normalidad.
El desacuerdo surgió por lo que ocurrió después.
La empresa explicó que existía un plan acordado para cerrar la etapa de Alba delante de las cámaras.
Sin embargo, los acontecimientos del jueves modificaron aquella previsión.
Dollhouse sostuvo que la salida del plató se produjo sin aviso previo a la dirección.
También aseguró que esa circunstancia dejó al equipo sin tiempo suficiente para reorganizar la emisión.
Estas afirmaciones representan la versión oficial de la productora.
No permiten conocer por sí solas todas las conversaciones que pudieron producirse entre las personas implicadas.
El miércoles 14: una decisión que ya se había comunicado
La cronología presentada por Dollhouse comienza el miércoles 14 de octubre.
Según el comunicado, Alba informó aquel día de su intención de abandonar El Sótano Club.
La decisión estaba relacionada con su incorporación a La Séptima.
En principio, ambas partes habrían acordado que su última emisión sería el viernes 16.
Ese plan permitía preparar una despedida de la audiencia y organizar el relevo.
La explicación de la productora coincide en un punto fundamental con la versión anterior de Alba: la presentadora tenía previsto despedirse el viernes.
Por tanto, no se trataba simplemente de una colaboradora que abandonaba definitivamente su trabajo sin haber comunicado su marcha.
La diferencia está en cómo se gestionaron las horas posteriores y, especialmente, en lo ocurrido durante el directo del jueves.
El jueves 15: lágrimas, desconcierto y una aparición en otro evento
El jueves, Alba participó inicialmente en la emisión de El Sótano Club.
Sin embargo, durante el programa terminó abandonando el plató visiblemente emocionada.
Sus compañeros tuvieron que continuar con los contenidos previstos.
La situación provocó desconcierto entre quienes seguían la emisión.
Poco después, Alba apareció en un acto de presentación de La Séptima celebrado en Madrid.
Allí confirmó que dejaría TEN para concentrarse en su nuevo proyecto.
En ese momento explicó que le resultaba difícil mantener simultáneamente dos compromisos televisivos.
La productora considera que la marcha del plató, sumada al anuncio realizado posteriormente en otra cadena, alteró la organización del programa.
Pero el comunicado no describe con detalle cuál fue el episodio de tensión mencionado.
Tampoco identifica públicamente a una persona concreta como responsable de un supuesto enfrentamiento.
Por eso no sería correcto inventar discusiones, amenazas o comportamientos que el texto no acredita.
El viernes 16: la despedida que finalmente se canceló
La mañana del viernes todavía existía la expectativa de que Alba acudiera al plató para despedirse.
Sin embargo, TEN anunció que la emisión quedaba suspendida.
En aquel primer mensaje, la cadena explicó que necesitaba tiempo para preparar los cambios.
Alba reaccionó después mediante un directo en Instagram.
Manifestó su tristeza por no poder despedirse de los espectadores y aseguró que aquella cancelación no había sido decisión suya.
También explicó que había llegado a considerar El Sótano Club un proyecto especialmente importante.
Según su relato, había aprendido mucho durante aquella etapa y mantenía cariño por el equipo.
Ahora la productora ha aportado una explicación adicional.
Dollhouse y TEN afirman que decidieron no emitir el programa para proteger a los profesionales y garantizar una reorganización adecuada.
También reconocen que la suspensión tuvo consecuencias humanas, económicas y organizativas.
Lo que sigue sin estar completamente aclarado es el contenido específico de las conversaciones internas que llevaron a tomar aquella decisión.
Las diferencias personales con Marta Riesco
Durante su intervención en Instagram, Alba también habló de sus relaciones con los colaboradores.
Reconoció que había bloqueado a Marta Riesco y que no deseaba mantener contacto personal con ella.
Sin embargo, insistió en que aquella diferencia no debía confundirse con la decisión profesional de abandonar el programa.
Marta respondió posteriormente cuestionando algunas afirmaciones de su antigua compañera.
La periodista manifestó sentirse triste y decepcionada.
También explicó que prefería no revelar determinados detalles porque no quería poner en riesgo su trabajo.
Otros integrantes del equipo expresaron sus propias opiniones.
Alberto Guzmán señaló que algunas explicaciones de Alba no coincidían completamente con su experiencia.
Anna Gurgui, por su parte, defendió públicamente la profesionalidad de Marta.
Estas reacciones demuestran que existe un desacuerdo dentro del antiguo equipo.
Pero no permiten concluir que Marta provocara la salida de Alba ni que exista una responsabilidad personal demostrada.
La advertencia legal que añade incertidumbre
El mismo lunes 19 de octubre, antes de conocerse el comunicado de Dollhouse, Alba Carrillo publicó nuevas declaraciones en sus redes sociales.
La comunicadora explicó que estaba dispuesta a defender sus derechos mediante asesoramiento jurídico.
También mencionó posibles problemas relacionados con la protección de datos, documentos privados y revelación de secretos.
Sin embargo, no concretó públicamente qué documentos estaban implicados.
Tampoco identificó de forma inequívoca a las personas contra las que podría dirigir sus actuaciones.
Por tanto, sería incorrecto afirmar que Marta Riesco o la productora han cometido alguna infracción.
La existencia de una advertencia legal no demuestra automáticamente que se haya producido una conducta ilícita.
Hasta la información disponible, tampoco consta una resolución judicial sobre estos hechos.
La prudencia resulta especialmente importante cuando una controversia televisiva comienza a incorporar cuestiones jurídicas.
El futuro de Marta y el nuevo proyecto de Alba
Después de su primera entrega al frente del programa, Marta Riesco se ha convertido en la nueva imagen visible de El Sótano Club.
Sin embargo, no se ha confirmado públicamente que su nombramiento sea definitivo.
La periodista ya había presentado anteriormente alguna emisión en ausencia de Alba.
Por tanto, no es una función completamente desconocida para ella.
Mientras tanto, Alba Carrillo prepara Fuera de control, el espacio que compartirá con Marta Márquez en La Séptima.
El proyecto está concebido para las tardes del fin de semana y combinará actualidad, entretenimiento y entrevistas.
La presentadora ha expresado su deseo de contar también con antiguos compañeros.
Pero no todos esos posibles fichajes han sido confirmados.
Ambas profesionales afrontan ahora oportunidades distintas.
Y el futuro de cada una no debería depender exclusivamente del conflicto que protagonizaron durante sus últimos días trabajando juntas.
Mi reflexión: una salida laboral también debe cuidar a quienes se quedan
Personalmente, considero que uno de los aspectos más interesantes de esta historia es la dificultad de organizar una transición profesional cuando existen emociones intensas.
Alba tenía derecho a aceptar una nueva oportunidad.
La productora también debía garantizar que el programa pudiera continuar funcionando.
Y los colaboradores merecían conocer con suficiente antelación los cambios que afectarían a su trabajo.
Desde mi punto de vista, una despedida planificada habría sido la manera más positiva de cerrar aquella etapa.
Pero también entiendo que la televisión en directo exige decisiones rápidas cuando surge una situación inesperada.
Lo importante es que esas decisiones puedan explicarse con claridad y respeto.
No considero necesario convertir a una de las partes en culpable absoluta para reconocer que la situación terminó de una manera desafortunada.
Segunda reflexión: la transparencia no consiste en imponer una única versión
Hay otra cuestión que merece atención.
La productora ha explicado públicamente su cronología de los acontecimientos.
Eso permite conocer información que antes no estaba disponible.
Sin embargo, un comunicado empresarial representa la posición de quienes lo emiten.
Del mismo modo, las declaraciones de Alba expresan su propia experiencia.
Creo que sería un error considerar automáticamente que una versión invalida por completo a la otra.
Pueden existir hechos compartidos y desacuerdos sobre su interpretación.
Sabemos que Alba anunció su marcha.
Sabemos que abandonó el plató durante la emisión del jueves.
Sabemos que el viernes no hubo programa.
Y sabemos que TEN retomó las emisiones el lunes con Marta Riesco.
Pero todavía desconocemos algunos aspectos de la comunicación interna.
Por eso considero que la mejor manera de informar es reconocer lo que está confirmado y evitar rellenar los vacíos con especulaciones.
Una nueva etapa que comienza con asuntos pendientes
La emisión del lunes permitió comprobar que El Sótano Club continúa adelante.
Marta Riesco asumió la presentación y el equipo retomó su actividad habitual.
La productora explicó por qué considera que la cancelación del viernes fue necesaria.
También agradeció a Alba el trabajo realizado durante los meses anteriores y le deseó éxito en sus nuevos proyectos.
Sin embargo, el comunicado no ha eliminado todas las diferencias.
Alba sigue manteniendo su propia interpretación de lo ocurrido y ha anunciado su intención de defenderse por vías legales si lo considera necesario.
¿Creéis que TEN y Dollhouse hicieron bien al cancelar la despedida de Alba Carrillo para reorganizar el programa, o pensáis que deberían haber permitido que cerrara su etapa delante de los espectadores?
Personalmente, creo que ambas partes tienen derecho a explicar sus decisiones.
Pero también considero que el respeto profesional debería mantenerse incluso cuando una relación laboral termina con desacuerdos.
Porque una despedida puede resultar triste.
Una transición puede ser complicada.
Y una controversia puede provocar distintas versiones.
Sin embargo, ninguna de esas circunstancias debería impedir que las personas implicadas continúen sus proyectos con dignidad.
Quizá el verdadero final de esta historia no llegue cuando alguien consiga demostrar que tenía toda la razón.
Llegue cuando Alba pueda comenzar su nueva aventura y El Sótano Club encuentre estabilidad sin que ninguno necesite seguir definido por aquel jueves de octubre.