¡De ganador del Premio Planeta a cuestionar sus reglas! Juan del Val vuelve a estar en el centro del debate literario con una petición particularmente llamativa ahora que ya no es el ganador.
Juan del Val lanza un recado al Premio Planeta y pide un cambio de reglas tras dejar de ser el vigente ganador

Juan del Val sorprende tras entregar el testigo a Isabel Allende: un tatuaje, una novela secreta hasta ahora y la norma del Premio Planeta que quiere cambiar
Acaba de dejar de ser el último ganador del Premio Planeta, pero Juan del Val ya está pensando en regresar a la competición. Lo sorprendente es que existe una norma que se lo impide para siempre. Mientras Isabel Allende celebra su victoria en una edición histórica, el escritor ha aprovechado su intervención en ‘El Hormiguero’ para plantear una pregunta incómoda: ¿por qué un finalista puede volver a competir y alguien que ya ha ganado no tiene una segunda oportunidad? Entre bromas, recuerdos y un tatuaje inesperado, sus declaraciones han abierto un debate interesante sobre las reglas de uno de los premios literarios más importantes de España.
La pregunta que Juan del Val dejó sobre la mesa
El jueves 15 de octubre de 2026, Juan del Val participó en la tertulia de actualidad de El Hormiguero en una jornada especialmente significativa para su trayectoria.
Aquella noche se anunciaba el nuevo ganador del Premio Planeta, un reconocimiento que él había conseguido exactamente un año antes gracias a su novela Vera, una historia de amor.
Pablo Motos aprovechó la ocasión para preguntarle cómo había vivido esos doce meses.
Del Val respondió que había disfrutado enormemente de la experiencia, aunque reconoció que no todo había sido fácil.
Su triunfo había generado comentarios críticos sobre la calidad literaria de la obra y la relación entre popularidad televisiva y reconocimiento editorial.
Sin embargo, el escritor quiso destacar especialmente el contacto con los lectores.
Las firmas de libros, los encuentros personales y el interés despertado por su novela fueron, según explicó, los aspectos más satisfactorios de aquella etapa.
Pero la conversación adquirió un tono diferente cuando mencionó una regla del certamen.
Juan recordó que Eduardo Mendoza había planteado anteriormente la posibilidad de modificar las condiciones de participación.
Y se sumó a aquella idea.
La norma actual impide que un escritor que ya ganó el Premio Planeta vuelva a presentarse.
El comentario, realizado con tono distendido, provocó una nueva conversación sobre el sentido de esa prohibición.
¿Qué establece realmente el reglamento?
Para comprender las palabras de Juan del Val conviene consultar directamente las bases oficiales del Premio Planeta de 2026.
La primera cláusula permite participar a escritores mayores de edad, de cualquier nacionalidad, siempre que presenten una novela original, inédita y escrita en castellano.
Sin embargo, establece una exclusión específica para quienes hayan conseguido anteriormente el primer premio.
La consecuencia es clara.
Un escritor que haya obtenido el Premio Planeta ya no puede volver a presentar una novela en ediciones posteriores, mientras esa disposición permanezca vigente.
En cambio, haber quedado finalista en una edición anterior no impide competir nuevamente.
Esa diferencia es precisamente la que Juan del Val considera discutible.
Y aunque su intervención televisiva tuvo un componente humorístico, la cuestión que plantea merece una reflexión seria.
¿Debe un premio literario limitar las oportunidades de quienes ya lo conquistaron?
¿O sería más justo permitir que todas las novelas inéditas compitieran independientemente de los reconocimientos anteriores de sus autores?
La respuesta depende de qué finalidad queramos atribuir al galardón.
Isabel Allende recoge el testigo en una edición histórica
Mientras Juan del Val hablaba de su experiencia en Antena 3, Barcelona acogía la ceremonia de entrega del Premio Planeta 2026.
La gran protagonista fue <escape>Isabel Allende</escape>, reconocida por su novela La hora antes del alba.
La escritora chilena obtuvo el premio en su 75.ª edición, celebrada el 15 de octubre con la presencia de los reyes Felipe VI y Letizia.
La obra recupera el universo narrativo de La casa de los espíritus, la novela que convirtió a Allende en una figura fundamental de la literatura contemporánea en español.
En esta nueva historia, la autora vuelve a situar a Alba Trueba en el centro del relato.
La protagonista debe afrontar las consecuencias de la violencia política y reconstruir su vida después de experiencias profundamente difíciles.
Los temas de la memoria, la familia y la búsqueda de un futuro diferente vuelven a tener un papel destacado.
La edición también reconoció como finalista a Sergio Hernández Carrasco por La añoranza.
Según los datos oficiales de Grupo Planeta, participaron 1.424 manuscritos, una cifra récord para el certamen.
La victoria de Allende no solo incorporó otro nombre importante al palmarés.
También marcó el relevo simbólico de Juan del Val como ganador más reciente.
Un millón de euros y una responsabilidad editorial
El Premio Planeta constituye uno de los grandes acontecimientos del calendario literario español.
Su relevancia está relacionada tanto con la difusión de las obras como con su importante dotación económica.
El ganador recibe un millón de euros.
La novela finalista obtiene 200.000 euros.
Pero el reconocimiento no consiste únicamente en recibir una cantidad económica.
Las bases también regulan la cesión de derechos de explotación de las obras premiadas a Editorial Planeta.
Por tanto, el certamen combina reconocimiento literario, publicación y una importante operación editorial.
Este aspecto resulta esencial para comprender la controversia.
No estamos hablando de una competición deportiva en la que un campeón defiende su título cada temporada.
Se trata de un premio destinado a seleccionar una novela inédita entre las obras presentadas.
Eso permite interpretar la prohibición de repetir victoria desde dos perspectivas diferentes.
Puede entenderse como una forma de ampliar el reconocimiento a otros escritores.
Pero también puede considerarse una limitación para autores que deseen presentar nuevas obras de gran calidad.
Eduardo Mendoza y una propuesta que vuelve a escucharse
Juan del Val no presentó su idea como una ocurrencia completamente nueva.
Durante su intervención recordó unas palabras de Eduardo Mendoza, ganador del Premio Planeta de 2010 con Riña de gatos. Madrid 1936.
Según relató, Mendoza había expresado su deseo de que las reglas cambiaran para poder volver a competir.
Del Val aseguró compartir aquella aspiración.
Sin embargo, conviene no exagerar el alcance de sus declaraciones.
No anunció una campaña formal para modificar el reglamento.
Tampoco presentó una reclamación institucional contra la organización.
Sus palabras surgieron durante una conversación televisiva en tono distendido.
Eso no les resta interés.
Simplemente significa que debemos distinguir entre una opinión sobre las bases y una iniciativa concreta para reformarlas.
Por ahora, no existe una modificación anunciada que permita competir nuevamente a antiguos ganadores.
El tatuaje con el que ha querido recordar su victoria
La conversación también dejó un detalle mucho más personal.
Juan del Val mostró un tatuaje que se había realizado para recordar su Premio Planeta.
En su brazo derecho aparece una representación del planeta Saturno junto al nombre de Vera.
La referencia tiene un significado evidente para quienes conocen su obra.
Vera es la protagonista de la novela con la que ganó el galardón en 2025.
El tatuaje demuestra hasta qué punto considera aquel reconocimiento un acontecimiento importante dentro de su vida.
No se trata únicamente de un premio recibido y guardado en una vitrina.
Ha querido convertirlo en un recuerdo permanente.
Personalmente, me parece un gesto interesante porque refleja la relación emocional que algunos escritores establecen con sus libros.
Una novela puede ocupar varios años de trabajo, dudas y revisiones.
Después llega la publicación y comienza una etapa completamente diferente.
Los personajes pasan a formar parte de la experiencia de los lectores.
Y, en ocasiones, también terminan convirtiéndose en símbolos personales para quienes los crearon.
‘No será verdad’, la próxima novela de Juan del Val
Además de recordar su victoria, Juan del Val aprovechó la conversación para adelantar sus siguientes planes profesionales.
El escritor anunció que publicará una nueva novela en marzo de 2027.
También confirmó su título: No será verdad.
Por ahora, no ofreció una descripción detallada de su argumento durante aquella intervención.
Tampoco explicó si tendrá relación temática con Vera, una historia de amor.
Lo que sí dejó claro es que continúa trabajando en su carrera literaria después de haber recibido el galardón.
Su próxima publicación permitirá comprobar cómo evoluciona su narrativa y qué respuesta encuentra entre los lectores.
Pero existe una diferencia respecto al año anterior.
Aunque presentara una novela inédita y cumpliera las demás condiciones, no podría concursar nuevamente al Premio Planeta mientras permanezca vigente la exclusión de antiguos ganadores.
Esa circunstancia explica el interés de sus comentarios sobre una eventual reforma.
Mi reflexión: ¿un premio debe descubrir talentos o reconocer siempre la mejor obra?
Desde mi punto de vista, la propuesta de Juan del Val abre un debate más interesante de lo que parece inicialmente.
Creo que existen argumentos razonables a favor de mantener la regla actual.
Un galardón con tanta visibilidad puede cambiar significativamente la trayectoria de un escritor.
Permitir que diferentes autores accedan al reconocimiento contribuye a ampliar el número de nombres que encuentran oportunidades editoriales.
Un ganador ya ha obtenido una promoción considerable y una recompensa económica importante.
Por tanto, limitar su participación posterior puede favorecer una mayor diversidad dentro del palmarés.
Sin embargo, también entiendo la postura contraria.
Una novela debería poder valorarse por su calidad literaria, independientemente de que su autor haya recibido premios anteriores.
Si alguien consigue escribir una obra excepcional años después de su primera victoria, ¿por qué debería quedar excluido automáticamente?
Personalmente, no creo que exista una respuesta sencilla.
La decisión depende de si consideramos prioritario reconocer obras individuales o distribuir las oportunidades entre un mayor número de escritores.
Segunda reflexión: la popularidad televisiva y la literatura no deberían confundirse
Hay otro aspecto de esta historia que merece atención.
Juan del Val recibió críticas después de ganar el Premio Planeta de 2025.
Algunas procedían de lectores y comentaristas que cuestionaban la relación entre su popularidad televisiva y el reconocimiento literario.
Pero conviene evitar dos conclusiones igualmente precipitadas.
Ser conocido por aparecer en televisión no demuestra que una persona escriba buenas novelas.
Sin embargo, tampoco demuestra que sus libros carezcan de calidad.
Ambas afirmaciones necesitan argumentos basados en la obra.
Desde mi perspectiva, una crítica literaria útil debería analizar los personajes, el estilo, la estructura narrativa y la capacidad del texto para desarrollar sus ideas.
El éxito comercial puede resultar relevante para estudiar el mercado editorial.
Pero no sustituye por sí mismo una valoración literaria.
Lo mismo ocurre con las reacciones negativas.
La polémica alrededor de un escritor no debería convertirse automáticamente en una valoración definitiva de su trabajo.
¿Podrían cambiar las reglas en el futuro?
La petición de Juan del Val vuelve a poner el reglamento en el centro de la conversación.
Pero cualquier modificación correspondería a la organización del premio.
Hasta el momento, las bases oficiales mantienen la exclusión de los antiguos ganadores.
Tampoco se ha anunciado un proyecto de reforma.
En consecuencia, sería prematuro afirmar que Juan del Val podrá participar de nuevo o que Editorial Planeta está considerando modificar este requisito.
Lo que sí podemos hacer es debatir sus posibles consecuencias.
Una apertura a antiguos ganadores podría aumentar la competencia entre escritores ya reconocidos.
Al mismo tiempo, podría reducir las oportunidades de que autores menos conocidos alcanzaran el primer premio.
Ambos escenarios merecen estudiarse antes de considerar deseable cualquier cambio.
Un relevo literario que deja más preguntas que respuestas
La edición de 2026 ha reunido tres historias diferentes.
Isabel Allende inicia una nueva etapa como ganadora con una obra que recupera uno de sus universos narrativos más conocidos.
Sergio Hernández Carrasco recibe el reconocimiento como finalista y se incorpora al palmarés de una edición histórica.
Y Juan del Val cierra su año como ganador mientras prepara su siguiente novela.
Cada uno representa una manera diferente de vivir el reconocimiento literario.
Pero las palabras de Del Val han añadido una cuestión inesperada al debate.
¿Creéis que un escritor debería poder ganar el Premio Planeta más de una vez, o consideráis positivo que el galardón reserve nuevas oportunidades para otros autores?
Personalmente, creo que lo más importante es que las reglas sean claras, públicas y coherentes con los objetivos del certamen.
No todos los premios necesitan funcionar de la misma manera.
Pero sus normas sí deberían poder debatirse sin convertir cualquier discrepancia en una confrontación.
Juan del Val ya tiene su victoria de 2025, una nueva novela en camino y hasta un tatuaje que recuerda aquel reconocimiento.
Quizá no vuelva a competir nunca por el Premio Planeta.
O quizá el reglamento cambie algún día.
Por ahora, su intervención ha conseguido algo que también forma parte de la vida cultural: recordar que, además de celebrar a los ganadores, siempre es posible discutir cómo deberían funcionar los premios que los reconocen.