Los últimos días de Irene de Grecia: entre la agonía y el ‘mal del olvido’, pero con la presencia constante de la reina Sofía.
Irene de Grecia, la hermana menor de la reina Sofía, ha fallecido a los 83 años en el Palacio de la Zarzuela.

La princesa Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía, ha fallecido a los 83 años aquejada de la enfermedad que le robó poco a poco los recuerdos, las palabras y, finalmente, la vida.
Su fallecimiento marca el final de una etapa silenciosa y discreta, como lo fue siempre su existencia pública, pero profundamente significativa para su familia, especialmente para su hermana mayor.
Desde hace casi 3 años, ya se hablaba del delicado estado de salud de Irene de Grecia.
Una de sus últimas apariciones públicas tuvo lugar hace casi un año, durante la boda del príncipe Nicolás de Grecia en Atenas.
En aquella imagen, que ahora parece premonitoria, se la veía visiblemente deteriorada, en silla de ruedas y con la mirada perdida.
Desde entonces, el silencio fue absoluto. No volvió a aparecer en ningún acto público y la Casa Real no se pronunció acerca de su salud.
Pero el “mal del olvido”, es implacable, y en los últimos meses fue consumiendo poco a poco a la princesa griega.

Irene padecía una enfermedad neurodegenerativa que la fue incapacitando.
Una despedida íntima y silenciosa.
Tras el fallecimiento de su madre, Irene se mudó al Palacio de la Zarzuela, y allí, ha fallecido arropada por su hermana Sofía, quien no le ha soltado la mano hasta el último aliento.
Allí, se instaló un equipo médico especializado para garantizar que la princesa pasara sus últimos días rodeada de afecto y la máxima tranquilidad posible.
Una despedida íntima, silenciosa y cargada de emoción contenida, tal y como ella hubiera querido.
Irene de Grecia, apodada cariñosamente como la tía “Pecu” por sus sobrinos, se convirtió en un pilar emocional y espiritual para todos los miembros de su familia. Todos ellos, hoy, lloran su adiós.

La familia ha estado volcada en sus cuidados.
Nunca se casó, aunque en su juventud mantuvo relaciones discretas con algunos aristócratas europeos, como el príncipe Miguel de Orléans o su primo Mauricio de Hesse.
Pero más allá de los rumores o las anécdotas sentimentales, Irene eligió una vida libre, sin ataduras, dedicada a los suyos y a las causas sociales.
Siempre como la confidente y el apoyo incondicional de doña Sofía, a quien siguió desde la sombra con discreción y una lealtad inquebrantable.
La reina Sofía, desolada tras su pérdida.
Su pérdida golpea con especial dureza a la reina Sofía, quien en apenas tres años ha tenido que despedir también a su hermano Constantino, último rey de los helenos.
A sus 87 años, doña Sofía atraviesa una etapa de duelos encadenados, y ahora tendrá que aprender a vivir sin su hermana, su confidente y su sombra silenciosa.

En 2023, Irene y Sofía enterraron a su hermano Constantino. La muerte de la pequeña deja consternada a la reina.
Doña Sofía, su gran protectora, no se ha separado de su hermana pequeña es estas últimas semanas tan críticas en las que la vida de Irene se estaba apagando poco a poco.
La gravedad era tal que la emérita canceló su agenda, por primera vez por un motivo semejante, para arropar a Irene.
Esta semana, las islas Canarias esperaban a la reina, sin embargo, esta, alertada por los médicos, prefirió aguardar al lado de su amada hermana.