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Un silencio que pesó más que mil discursos. En pleno hemiciclo, Feijóo bajó la cabeza cuando Rufián le recordó las sombras de Génova y los pecados nunca saldados del PP. No hubo réplica, ni negación, ni indignación impostada. Solo segundos eternos que helaron la sala. ¿Cálculo frío o miedo a abrir una herida que sigue supurando? En política, a veces, callar es confesar.
Silvia Intxaurrondo se metió en la piel de Trump… y pasó algo que nadie esperaba. Un gesto, una frase y una interpretación tan incómoda como certera bastaron para desatar una avalancha de reacciones. Miles de “me gusta”, comentarios encendidos y un eco que no deja de crecer en redes. ¿Sátira brillante o provocación calculada? Lo cierto es que su actuación no solo imitó a Trump: tocó nervios sensibles y dejó a muchos preguntándose por qué ha dolido tanto.
Un silencio. Una mirada. Y una sola frase lo destrozó todo. Rufián escuchó la última propuesta del gobierno sin interrumpir, sin ningún gesto dramático. Apenas unos segundos de tensión… luego pronunció una declaración seca, desagradable, casi profética. A partir de ese momento, el debate dejó de ser técnico para convertirse en una prueba moral. Ya no se discutían cifras ni detalles legales; la atención se centró en algo mucho más profundo: quién ganaba, quién perdía y qué se sacrificaba para imponer una narrativa.
David Uclés no necesitó gritar ni prolongar su discurso: bastaron unas pocas frases para desenmascarar a Ayuso y silenciar al público. Sin eslóganes, sin ruido, sin miedo, solo una verdad incómoda expresada con precisión milimétrica. Y cuando alguien habla con franqueza sobre lo que muchos piensan pero nadie se atreve a decir, el impacto es inmediato.
MOVIMIENTO QUE SACUDE LA JUSTICIA : Sánchez vuelve a colocar a García Ortiz en el centro del tablero: un nombramiento al Supremo que reabre heridas y dispara las alarmas. ¿Blindaje político o pulso directo al sistema judicial? Silencios incómodos, precedentes peligrosos y una pregunta que nadie responde en voz alta: ¿quién controla a quién cuando el poder se protege a sí mismo? Lo que parece un trámite es, en realidad, una jugada que cambia las reglas.