Asociaciones de la Guardia Civil denuncian la “insuficiencia de efectivos y falta de medios” ante la ‘Big Fucking Party’, una macro rave celebrada en el pantano de El Cenajo, donde los vecinos aseguran que “los asistentes son pacifistas”
La macro rave ilegal de música electrónica celebrada desde esta Noche Vieja en las inmediaciones del pantano El Cenajo ha traído fuertes problemas para las autoridades, quienes consideran que el operativo desplegado por la Guardia Civil “ha sido un desastre”.
A causa de ello, han resultado heridos más de una decena de agentes. Este operativo fue “insuficiente y provocó diversas situaciones de riesgo”, según afirman fuentes de la Benemérita.
El incidente ocurrió en torno a la una de la madrugada, cuando varias patrullas habrían quedado acorraladas ante la gran afluencia de personas. Según un testigo directo, con el que ha podido contactar El Cierre Digital y que posee una finca junto al pantano, “había más de mil coches y alrededor de 2.000 personas”.

Los asistentes a esta celebración espontánea planean continuar con esta fiesta hasta después del día de Reyes.
“Yo me encontraba durmiendo en la madrugada del martes y de repente me despertaron varias luces que venía de distintos coches, en un principio me asusté. Muchos de ellos se quedaron atrapados debido a la zona pantanosa y a lo estrecho del acceso.
Algunos, incluso por desconocimiento, se adentraron en mi finca y llegaron hasta el corral”, explica el testigo.
Sin embargo, a pesar del caos generado por los vehículos, los asistentes a la rave se comportaron de manera respetuosa con él e incluso le dieron propinas por permitirles aparcar en su propiedad. “No he tenido ningún problema con ellos”, asegura.
El testigo también señala que el caos comenzó cuando la Guardia Civil entró en acción. Antes de su llegada, los asistentes estaban tranquilos, ayudaban a sacar los coches y todo funcionaba correctamente.
“Cuando empezaron a sonar las sirenas y a entrar los patrulleros, la situación se descontroló. Fue entonces cuando comenzó la violencia: se destrozaron coches y algunos incluso quedaron abandonados”, relata.
Vehículo atascado en la rave
Muchos vecinos de la zona se acercaron al lugar para disfrutar de la fiesta, según ha declarado a elcierredigital.com el alcalde de Férez, uno de los municipios próximos al pantano.
“Al principio la gente se asustó al ver tantos camiones y autocaravanas dirigiéndose hacia el pantano. Luego, cuando nos dimos cuenta de lo que era, nos tranquilizamos e incluso hubo personas que se unieron a la fiesta”, comenta.
El alcalde también explica por qué cree que se eligió esa zona para celebrar el evento.
“Pienso que es porque se trata de un lugar retirado y alejado de todo. Esta zona era una antigua aldea con plantaciones de arroz, y que hayan escogido este enclave nos ha sorprendido bastante”.
Para finalizar, se refirió al caos originado tras la intervención policial: “Nosotros no valoramos esta situación y no tenemos ninguna responsabilidad sobre lo ocurrido.
La Guardia Civil hizo lo que pudo e intentó resolverlo de la mejor manera posible, ya que se trataba de una celebración ilegal, por mucho que la gente del pueblo se lo pasase bien”, concluye el alcalde.
¿Cómo se enfrentó la guardia civil a la situación?
Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), denuncian ante El Cierre Digital la “falta de un protocolo de actuación claro” ante este tipo de macro-raves ilegales. “Se trata de eventos que congregan a miles de personas y requieren un despliegue muy importante de medios materiales y humanos que, en la práctica, es imposible de cubrir.
En estos casos, lo único viable es dejar que la fiesta termine y luego actuar de manera progresiva. De lo contrario, lo único que se consigue es que un puñado de agentes de la Guardia Civil exponga su vida y acabe herido, como ha ocurrido en este caso”, explica.
Un representante de la AUGC insiste en la necesidad de una solución jurídica eficaz que respalde la labor de los agentes. “Debe existir un marco legal que permita actuar con contundencia y no dejar en saco roto el trabajo que intenta hacer la Guardia Civil.
Se debería dotar a los agentes de herramientas jurídicas más firmes para frenar estos eventos a tiempo, porque desde hace al menos cinco años se vienen celebrando este tipo de raves y siempre nos encontramos con el mismo problema: no se pueden frenar físicamente, es imposible”, afirma.
Entre las soluciones propuestas, plantea que este tipo de fiestas se incluyan dentro de los eventos dañinos para el medio ambiente, ya que deterioran el entorno natural y alteran el ecosistema, especialmente al celebrarse cerca del paraje de Alcantarilla, un espacio natural protegido.
Otro de los aspectos que destaca el miembro de la AUGC es la “falta de información previa” sobre la localización exacta del evento. “No supimos hasta la tarde del martes, cuando empezaron a aparecer coches, el lugar concreto donde se iba a celebrar la rave.
Lo único que conocíamos era su anuncio en redes sociales y que se celebraría por la zona de Alicante o La Mancha. Finalmente, nos enteramos cuando los vecinos de los pueblos cercanos comenzaron a alertarnos de la gran cantidad de coches, furgonetas y autocaravanas que se dirigían hacia el pantano”, señala.
También se refiere al perfil de los asistentes y a las causas del aumento de la violencia tras la llegada de la Guardia Civil. “La mayoría de las personas que acuden a este tipo de raves proceden del norte de Europa y de Francia. Son concentraciones muy impredecibles, lo que dificulta enormemente la gestión del evento”, explica.
Imagen del DJ de la rave
Según el portavoz de la AUGC, la principal preocupación de los asistentes al intervenir la Guardia Civil fue la protección del material utilizado para la fiesta. “En este tipo de ambientes se genera caos y anarquía porque buscan controlar y proteger los equipos que traen en camiones y autocaravanas: altavoces y elementos fundamentales del escenario. Su prioridad es que la fiesta continúe y, para lograrlo, no les importa recurrir a la violencia”, denuncia.
La zona elegida para celebrar el evento agravó aún más la situación. Se trata de un complejo con solo dos entradas y dos salidas, lo que limita cualquier actuación. “Únicamente se puede establecer un perímetro y esperar a que salgan por su cuenta, porque es imposible acceder debido a la enorme cantidad de vehículos que han colapsado la zona. Han bloqueado las carreteras comarcales que conducen al Cenajo; el lugar se ha convertido en una auténtica ratonera. Los agentes quedaron atrapados y sin ningún tipo de control sobre la situación. Actualmente, apenas se puede entrar y prácticamente tampoco salir”, afirma.
Fila de vehículos en las inmediaciones de la fiesta
Una de las mayores preocupaciones de la AUGC es que el caos se agrave debido a las previsiones meteorológicas. “En la base del pantano no hay núcleos de población ni localidades cercanas. Es una zona muy vulnerable a las lluvias y existe riesgo de fuertes inundaciones durante el fin de semana. El desastre podría ir a más, ya que sería muy complicado acceder para rescatar a las personas que se encuentran allí. Tendrían que salir por su propio pie, con los riesgos que eso conlleva, o intervenir mediante helicópteros”, advierte.
Inmediaciones de la rave
El portavoz recuerda que se trata de una zona inundable y especialmente peligrosa en esta época del año. “El lugar puede convertirse en un escenario de alto riesgo. Una situación de este tipo podría transformar una fiesta en una tragedia”, alertan desde la asociación que el pantano está cerca del pueblo de Letur, donde en 2024 hubo inundaciones que acabaron con seis fallecidos. “Creo que muchos no son conscientes del peligro real en el que se encuentran ni de lo que puede suponer una inundación en ese enclave. Solo espero que no ocurra ninguna desgracia y que todo el mundo pueda salir de allí sin consecuencias”, concluye.
La actitud de los asistentes de la rave
El Cierre Digital ha contactado con el periodista de El Faro de Hellín que estuvo presente en las inmediaciones del Cenajo, Miguel Andújar, quien ha relatado el impacto que este evento ha tenido en la zona y el comportamiento de los asistentes a la fiesta.
Según Andújar, muchos de los participantes eran de origen extranjero y su actitud ha sido en general, ejemplar. “Se han comportado de manera muy respetuosa, tanto con nosotros como con el entorno. De hecho, incluso están recogiendo toda la basura que han generado”, afirma el periodista. Asimismo, explica cómo ha afectado este revuelo al municipio. “Ahora mismo Hellín está prácticamente tomada por la Guardia Civil. Hay en torno a 300 efectivos que se están alojando en el pueblo. Además, muchas personas no han podido acceder a la fiesta porque todo está prácticamente sellado, y muchos de ellos se encuentran actualmente en el municipio”, señala.
Andújar añade que, en estos momentos, la única forma de acceder al festival, si no se eres periodista, es a través de caminos secundarios o directamente por el monte. “Para poder entrar a la fiesta tienes que colarte por algún punto del monte y recorrer aproximadamente cinco kilómetros”, explica.
El periodista también apunta que parte de los altercados y el gran despliegue de la Guardia Civil se deben a lo ocurrido días antes en el pueblo de Cordobilla. “La Guardia Civil detectó a gran parte de la gente del evento en Cordobilla, pero no pudo detenerlos. Eso, en parte, ha sido una de las razones del incremento de la tensión y de algunos episodios violentos por parte de los asistentes. Aún así, más allá de esos momentos puntuales, no se han producido más ataques violentos”, concluye.