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La Fuerza Armada Nacional Bolivariana emitió un comunicado de extrema gravedad institucional tras denunciar el secuestro del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

El pronunciamiento fue difundido pocas horas después de los hechos ocurridos el sábado 3 de enero, una fecha que ya ha quedado marcada en la historia política del país.

Según el alto mando militar, el secuestro fue perpetrado de manera violenta y planificada, y estuvo acompañado por el asesinato a sangre fría de gran parte del equipo de seguridad presidencial.

En el comunicado se hace referencia explícita a soldados, soldadas y ciudadanos inocentes que habrían perdido la vida durante la operación.

La FANB calificó el hecho como un acto cobarde y como una agresión directa no solo contra el jefe del Estado, sino contra la soberanía nacional.

El texto también incluye la denuncia del secuestro de la primera dama, la doctora Cilia Flores de Maduro, lo que eleva aún más la gravedad del suceso.

Desde la institución castrense se subraya que Nicolás Maduro es el comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Por ese motivo, el ataque es interpretado como una agresión directa contra la estructura del Estado venezolano.

El comunicado adopta un tono marcadamente solemne, con referencias constantes a la legalidad constitucional y a la defensa del orden establecido.

Uno de los puntos centrales del mensaje es la exigencia inmediata de la liberación del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.

Esta exigencia se fundamenta en una decisión de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

Dicha decisión, fechada también el 3 de enero de 2026, designa a la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez Gómez como presidenta encargada.

La medida busca garantizar la continuidad del Estado ante la ausencia forzada del jefe del Ejecutivo.

Según el comunicado, Delcy Rodríguez asume de manera temporal todas las atribuciones, deberes y facultades de la Presidencia.

La FANB deja claro que esta designación se realiza dentro del marco constitucional vigente.

El objetivo declarado es evitar un vacío de poder en medio de una situación de extrema tensión política y militar.

En paralelo, la Fuerza Armada anunció la activación del completo apresto operacional en todo el territorio nacional.

Esta medida implica la movilización total de los componentes militares, policiales y populares del país.

El comunicado habla de una “perfecta fusión popular, militar y policial”, un concepto recurrente en la doctrina de defensa venezolana.

Dicha fusión tiene como misión enfrentar lo que la FANB denomina una agresión imperial.

El uso de este término apunta directamente a la presunta participación o responsabilidad de potencias extranjeras.

Aunque el comunicado no menciona explícitamente a ningún país, el contexto internacional sugiere una acusación velada contra Estados Unidos.

La FANB advierte que lo ocurrido en Venezuela no es un hecho aislado.

Según el texto, si hoy la agresión fue contra Venezuela, mañana podría ser contra cualquier otro Estado.

Esta afirmación busca internacionalizar el conflicto y generar solidaridad regional y global.

El mensaje está claramente dirigido no solo al pueblo venezolano, sino también a la comunidad internacional.

Desde el punto de vista simbólico, el comunicado recurre a consignas históricas del chavismo.

Frases como “Chávez vive, la patria vive” refuerzan la continuidad ideológica del proyecto bolivariano.

También se invoca el lema “Independencia y patria socialista”, que resume la narrativa política del oficialismo.

El cierre del mensaje apela a la lealtad absoluta de la Fuerza Armada.

Expresiones como “leales siempre” y “independencia o nada” refuerzan esa idea.

El comunicado no deja margen a interpretaciones ambiguas sobre la posición de la FANB.

La institución se presenta como un actor cohesionado, alineado con el poder político y dispuesto a responder con contundencia.

En términos políticos, el pronunciamiento marca un punto de no retorno en la crisis venezolana.

La denuncia de un secuestro presidencial supone un salto cualitativo respecto a conflictos anteriores.

Nunca antes, en la historia reciente del país, se había denunciado públicamente un hecho de esta naturaleza.

La muerte de miembros del equipo de seguridad presidencial añade una dimensión trágica al suceso.

La FANB enfatiza que no se trató de daños colaterales, sino de asesinatos deliberados.

Este lenguaje busca legitimar una eventual respuesta militar de gran escala.

Desde el punto de vista jurídico, la activación del estado de apresto operacional tiene implicaciones profundas.

Supone la militarización total de la vida pública y privada del país.

También implica la suspensión de facto de ciertas libertades en nombre de la seguridad nacional.

El comunicado no menciona plazos ni condiciones para desactivar esta medida.

Todo indica que la FANB se prepara para un escenario prolongado de confrontación.

La designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada también genera interrogantes.

Si bien está respaldada por el Tribunal Supremo de Justicia, su legitimidad será cuestionada por sectores opositores.

A nivel internacional, algunos gobiernos podrían no reconocer esta designación.

Esto podría profundizar el aislamiento diplomático de Venezuela.

Sin embargo, para el bloque chavista, la prioridad es mantener la continuidad del poder.

El comunicado refleja una visión del mundo dividida entre agresores e instituciones defensoras de la soberanía.

No hay espacio para el diálogo ni para soluciones intermedias en el relato presentado.

Todo se plantea en términos de resistencia, lealtad y defensa de la patria.

La referencia a la “agresión imperial” conecta el hecho con una narrativa histórica de confrontación con Estados Unidos.

Esta narrativa ha sido central en el discurso chavista durante más de dos décadas.

La FANB se posiciona como heredera directa del legado de Hugo Chávez.

El uso reiterado de símbolos y consignas refuerza esa identidad.

En el plano social, el comunicado busca movilizar emocionalmente a la población.

La apelación al sacrificio de soldados y ciudadanos inocentes tiene un fuerte impacto psicológico.

También busca justificar eventuales medidas de excepción.

El mensaje final es claro.

Venezuela se considera bajo ataque.

La Fuerza Armada se declara en estado de alerta máxima.

Y el país entra en una de las etapas más inciertas y peligrosas de su historia contemporánea.

Las próximas horas y días serán decisivos para el futuro político, militar y social de la nación.

El desenlace de esta crisis podría redefinir no solo el rumbo de Venezuela, sino también el equilibrio regional.

El mundo observa con atención.

Y Venezuela, una vez más, se encuentra en el centro de una tormenta geopolítica de consecuencias imprevisibles.

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