La última voluntad de la Princesa Irene, hermana de la Reina Sofía: será enterrada en Grecia.
La Princesa Irene ha fallecido a los 83 años en el Palacio de la Zarzuela.

La Reina Sofía junto a su hermana, Irene de Grecia, en una foto tomada en el año 2016.
Este 15 de enero, tenemos que lamentar la muerte de la Princesa Irene de Grecia, hermana de la Reina Sofía, a los 83 años.
Hacía algún tiempo que sus problemas de salud habían generado cierta preocupación, acusada de un deterioro cognitivo.
Esta misma semana la madre de Felipe VI se vio obligada a cancelar su agenda para permanecer a su lado.
Casa Real ha confirmado la noticia a través de la siguiente nota: “Sus Majestades los Reyes y Su Majestad la Reina Doña Sofía lamentan comunicar el fallecimiento de Su Alteza Real la Princesa Irene de Grecia a las 11.40 de hoy en el Palacio de la Zarzuela de Madrid”.

La Infanta Cristina con la Princesa Irene de Grecia, ya enferma, en el año 2024.
Habrá un velatorio en España, donde vivía desde la década de los 80, pero el último deseo de Irene de Grecia es ser enterrada junto a sus padres, Pablo y Federica de Grecia, y su hermano, Constantino, en el cementerio de Tatoi, al norte de Atenas.
Sus últimas imágenes fueron tomadas en el país heleno durante la boda de Nicolas de Grecia y Chrysi Vardinoyannis celebrada en Atenas en febrero del año pasado.
Irene de Grecia será enterrada junto a sus padres y hermano en el cementerio de Tatoi.
Tatoi es un lugar que guarda un importante valor sentimental para la familia griega. Y es que allí se encuentra el Palacio, donde la Reina Sofía pasó parte de su infancia y juventud junto a sus hermanos.
Los restos mortales de Irene de Grecia descansarán en el cementerio de la finca real, situada a 20 kilómetros de Atenas.
Irene de Grecia nació en Ciudad del Cabo en 1942, pero cuatro años después los Reyes Pablo y Federica regresaron al país heleno.
Allí se establecieron con sus tres hijos en un ambiente rodeado de naturaleza. Doña Sofía mantiene en este enclave algunos de los recuerdos más felices de su niñez.

Fue en 1967, cuando el Rey Constantino abandonó Tatoi después del golpe de Estado de los Coroneles que marcó un periodo oscuro en Grecia.
El palacio nunca volvió a ser habitado y en la década de los 70 generó cierta controversia por su estado de semiabandono.
En estos últimos años se ha sometido a una profunda remodelación con el objetivo de transformarlo en un museo.
El Gobierno heleno ejerce de propietario desde hace más de dos décadas. El palacio cuenta con más de 2000 hectáreas de terreno.
El 10 enero de 2023, la familia volvió a reunirse allí con motivo del entierro de Constantino de Grecia.
Tras el funeral celebrado en la Catedral Metropolitana de Atenas, el féretro fue trasladado al cementerio de Tatoi.
Curiosamente, la muerte de Irene de Grecia ha coincidido con el reciente tercer aniversario del fallecimiento de su hermano y se ha celebrado un servicio conmemorativo.
Hay más de una veintena de miembros de la familia enterrados allí, entre ellos, los restos mortales de Andrés de Grecia y Dinamarca, abuelo del Rey Carlos III de Inglaterra, y Jorge I descansan en el camposanto.
La apasionante vida de una princesa irrepetible: Irene de Grecia.
La Princesa Irene desafió todos los cánones, pianista, filántropa y rebelde, nunca se casó ni tuvo hijos.
Estudió piano de la mano de la concertista de fama mundial, Gina Bachauer, asimismo recibió formación en el internado Schule Schloss Salem, Alemania, donde también cursó estudios doña Sofía.
Se trasladó a Roma tras el golpe militar y en la década de los 70 recaló en la India, concretamente en la ciudad de Madrás, en la que vivió junto a su progenitora. Una estancia que tuvo un profundo impacto en ella.

La Reina Sofía e Irene de Grecia en el aeropuerto de Londres en 1961.
De marcada vida espiritual, le fascinaba la cultura hindú y budista, durante años se dedicó a la traducción de textos filosóficos, también su escritura que compartía en ámbitos privados.
Era la menor de los tres hermanos, la gran confidente de doña Sofía y su mejor amiga, muy comprometida con obras sociales.
La muerte de su padre, en 1964, fue uno de los grandes golpes de su vida, tenía tan solo 21 años cuando se despidió de uno de sus pilares.
En la década de los 80 se instaló en España, en el Palacio de la Zarzuela, donde ha vivido hasta el final de sus días.
“Tía Pecu” -abreviatura de peculiar- era el sobrenombre que utilizaban sus sobrinos quienes sentían adoración por ella.
“Me llaman así porque soy la excéntrica de la familia, la peculiar”, contó en su momento.
Nunca quiso tener un papel destacado como miembro activo de la Casa Real, pero ha sido una figura imprescindible en el ámbito privado, presente en los grandes acontecimientos: bodas, bautizos, celebraciones de cumpleaños y los veranos en Mallorca.