El triste final de Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú: un divorcio, una misteriosa muerte y una indemnización millonaria.
El duque de Cádiz falleció en enero de 1989 tras sufrir un fatal accidente mientras esquiaba. Su exmujer reclamaba más de 100 millones de pesetas, pero acabó alcanzando un acuerdo.

El matrimonio entre Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cádiz, pudo verse como la fusión de dos poderosas ramas familiares muy cercanas entre sí.
Lejos de ello, se acabó convirtiendo en una amenaza para la continuidad del régimen de Franco, que veía cómo su nieta se casaba con un primo de Juan Carlos, a quien el dictador había nombrado como su sucesor.
Los recelos de Franco y su círculo no eran infundados, pues Alfonso, hijo del infante Jaime, reclamaba el derecho al trono al que su padre fue obligado a renunciar décadas atrás.
Mientras tanto el padre de Carmen, marqués de Villaverde, era investigado por sospechas de masonería.
Este caldo de cultivo de la conspiración teñiría de misterio la trágica muerte del duque de Cádiz años después de divorciarse de la hija de Carmen Franco.

Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú se conocieron en Suecia.
Un amor rebelde.
Al anunciar su compromiso con la nieta del dictador, el primo del entonces príncipe Juan Carlos reconocía lo que le había enamorado de aquella joven rebelde, de la que se decía que era la favorita del caudillo.
“Lo que más me ha atraído es su madurez… Es una chica joven, pero muy bien formada”, expresaba.
El duque de Cádiz había conocido a Carmen en Suecia, donde el padre de ella era Embajador.
El flechazo fue instantáneo, al menos por parte del aristócrata. Ella, sin embargo, veía en su matrimonio con Alfonso una vía de escape de su casa, un acto de rebeldía juvenil que se confundió con verdadero amor.
La muerte de Alfonso de Borbón.
El 30 de enero de 1989, Alfonso de Borbón se encontraba esquiando en una pista cerrada al público en Denver, Colorado.
Le acompañaban dos esquiadores profesionales, Ken Read y Toni Sailer, así como la esposa de este último, Gaby Rummeny.
Al día siguiente, en aquella misma pista, tendría lugar la prueba de descenso del campeonato mundial de esquí alpino, de la que Read era encargado de la seguridad.

Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú se casaron en 1972.
Los cuatro amigos disfrutaban de las excelentes condiciones de la pista, deslizándose por la nieve a toda velocidad cuando, de pronto, un inesperado obstáculo se cruzó en el camino de Alfonso, acabando con su vida.
Se trataba de un cable de acero que el trabajador Daniel Conway estaba colgando en aquel mismo momento y que el exmarido de Carmen Martínez-Bordiú no pudo esquivar.
El golpe seco a la altura del cuello le provocó “una gran incisión en forma de media luna de 20,32 centímetros de longitud y que llega a penetrar hasta 4,44 centímetros”, según revelaría su autopsia.
Cuestionada investigación.
Las alarmas de la conspiración no tardarían en saltar tras el trágico fallecimiento de Alfonso de Borbón.
Las autoridades estadounidenses investigaron el suceso como un posible homicidio, pero las pesquisas nunca llegaron a dar frutos y se impuso la hipótesis del fatal accidente.
No obstante, el caso acabaría rodeado de oscuras incógnitas, como la desaparición del trabajador Daniel Conway, de quien nunca se volvió a saber nada.

Alfonso Martínez-Bordiú, primo del rey Juan Carlos, falleció en 1989 tras sufrir un accidente esquiando.
En paralelo, Carmen Martínez-Bordiú interpuso una demanda millonaria ante los tribunales de Denver por negligencia.
La exmujer de Alfonso reclamaba más de 600 millones de pesetas de indemnización para cubrir los gastos de su hijo, Luis Alfonso de Borbón, hasta que cumpliera 25 años.
Pero, sorprendentemente, el juicio no llegó a celebrarse y las partes alcanzaron un acuerdo cuya cantidad nunca se desveló, aunque se habla de que rondaba los 100 millones de pesetas, unos 600.000 euros al cambio actual.
Tragedia familiar.
El accidente de Alfonso de Borbón no supuso la primera ocasión en la que la tragedia golpeaba la vida de Carmen Martínez-Bordiú.
Apenas cinco años atrás, falleció su hijo mayor, Fran, cuando regresaba de esquiar junto a su padre.
El duque de Cádiz se saltó un stop y su vehículo impactó contra un camión, causando graves heridas a su primogénito, que horas después moría en el hospital.

En 1984, fallecía el primogénito del matrimonio, Francisco, en un accidente de tráfico.
Por aquel entonces, Alfonso y Carmen ya estaban separados. Ella se había mudado a París con el anticuario Jean-Marie Rossi, quien se convirtió en su segundo marido en 1984.
La nieta de Franco, otrora respetada, se situó en el centro de las críticas por su actitud serena en el entierro de su hijo.
Décadas más tarde, ella misma confesaría: “Cuando el dolor es tan fuerte, se te secan las lágrimas”, asegurando que perder a un hijo es “como que te corten un brazo”.