Revilla tiene claro cómo ve el futuro del Gobierno de Sánchez tras todo lo que está pasando.

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Ha sido entrevistado en laSexta.

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Miguel Ángel Revilla, en 'La Roca'.

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Miguel Ángel Revilla da por agotada la legislatura y pide elecciones: “Esto está acabado”.

 

Miguel Ángel Revilla ha vuelto a hablar con la claridad que le caracteriza y ha dejado una reflexión muy contundente sobre el momento político que atraviesa España. El expresidente de Cantabria fue entrevistado este fin de semana en La Roca, el programa de laSexta presentado por Nuria Roca, durante su presencia en la Feria del Libro de Madrid, donde se encontraba firmando ejemplares de su nuevo libro, Por qué pasa lo que pasa.

 

La entrevista comenzó en un contexto aparentemente literario, pero pronto derivó hacia la actualidad política nacional. Revilla, que durante décadas ha sido una de las voces más reconocibles de la política española, no esquivó ninguna pregunta y ofreció un diagnóstico muy duro sobre la legislatura de Pedro Sánchez, el bloqueo presupuestario y el deterioro del clima político en España.

 

Nuria Roca le preguntó directamente si, viendo la situación actual, debería haber elecciones generales o si el Partido Popular debería intentar una moción de censura. La respuesta de Revilla fue clara, breve y sin rodeos: “Yo creo que esto está acabado”.

 

Con esa frase, el expresidente cántabro resumió su impresión sobre el momento político. Para él, la legislatura ha entrado en una fase de agotamiento evidente, no solo por la acumulación de polémicas y casos judiciales, sino por una razón que considera esencial desde su formación económica y su experiencia como gobernante: la ausencia de Presupuestos.

 

Revilla recordó que gobernó Cantabria durante 24 años y que siempre entendió los Presupuestos como la herramienta básica de cualquier Ejecutivo. Según explicó, si él no hubiera podido presentar unas cuentas públicas para que estuvieran aprobadas y publicadas el 1 de enero en el Boletín Oficial de Cantabria, habría dimitido “inmediatamente”.

 

Esa reflexión fue una de las más importantes de la entrevista. Para Revilla, un Gobierno sin Presupuestos durante casi toda una legislatura pierde una parte esencial de su capacidad de acción. Las cuentas públicas no son solo un trámite administrativo. Son el instrumento que permite definir prioridades, financiar políticas, planificar inversiones y ofrecer estabilidad institucional.

 

Por eso considera que la falta de Presupuestos es motivo suficiente para convocar elecciones. “Casi una legislatura entera sin Presupuestos ya es razón más que sobrada para convocar unas nuevas elecciones”, afirmó.

 

El expresidente cántabro insistió en que esa sería la lógica que entendería “cualquier ciudadano normal”. Desde su punto de vista, cuando un Gobierno no logra aprobar la principal ley económica del país y además vive rodeado de tensiones políticas constantes, lo más razonable sería devolver la palabra a los ciudadanos.

 

Revilla no centró su crítica únicamente en Pedro Sánchez. Su análisis fue más amplio y apuntó al deterioro general de la política española. Preguntado por el título de su libro, Por qué pasa lo que pasa, el exdirigente respondió que España está asistiendo a “un espectáculo terrible”.

 

A su juicio, lo que ocurre actualmente obliga a reflexionar sobre la condición humana y sobre el tipo de políticos que están llegando a la vida pública. Revilla planteó una pregunta de fondo: qué currículum, qué vocación y qué preparación tienen quienes hoy deben resolver los problemas de los ciudadanos.

 

Según su diagnóstico, uno de los grandes males de la política española actual es la falta de vocación y coherencia. Para Revilla, la política ha dejado de ser vista por muchos como un servicio público y se ha convertido en un espacio dominado por el enfrentamiento, el interés personal y la pelea partidista.

 

El expresidente lamentó que la vida pública se haya transformado en “un lamentable espectáculo de insultos y acusaciones mutuas”. Esa frase resume una sensación compartida por muchos ciudadanos: la política española parece vivir atrapada en una confrontación permanente donde cada partido acusa al otro de todo, pero rara vez se detiene a ofrecer soluciones claras.

 

Revilla también habló de corrupción. Y lo hizo con una imagen especialmente dura. Afirmó que los casos que afectan a unos y otros terminan generando siempre respuestas parecidas. Cuando los partidos tienen que dar explicaciones sobre sus propios escándalos, recurren a argumentos similares: relativizan, comparan, desvían el foco o acusan al adversario de hacer lo mismo.

 

Para el exdirigente cántabro, esa dinámica demuestra una falta profunda de regeneración política. La corrupción no se afronta con verdadera transparencia, sino con estrategias de defensa partidista. Cada partido denuncia con dureza los casos ajenos, pero minimiza o justifica los propios.

 

Revilla fue todavía más gráfico al describir el momento actual. Comparó la situación con un vertedero donde “la basura que hay hoy la tapará la de mañana”. La metáfora es dura, pero expresa con claridad su sensación de saturación. Cada nuevo escándalo parece cubrir al anterior. La ciudadanía apenas tiene tiempo de comprender una polémica cuando ya aparece otra que ocupa los titulares.

 

Esa acumulación constante produce cansancio, desconfianza y una sensación de deterioro institucional. Para Revilla, solo estamos viendo “la punta del iceberg”, lo que sugiere que bajo la superficie podrían existir muchas más prácticas inapropiadas de las que llegan finalmente a conocimiento público.

 

Su reflexión conecta con uno de los grandes problemas de la política española actual: la pérdida de confianza. Muchos ciudadanos ya no creen del todo en los partidos, ni en sus explicaciones, ni en sus promesas de regeneración. La corrupción, las acusaciones cruzadas y el tono agresivo del debate público han terminado erosionando la credibilidad de la clase política.

 

En ese contexto, la propuesta de Revilla es clara: convocar elecciones. No como una solución mágica a todos los problemas, sino como una salida democrática a una legislatura que, según él, ha perdido impulso y estabilidad. Para el expresidente cántabro, cuando un ciclo político está agotado, lo más limpio es permitir que los ciudadanos decidan de nuevo.

 

La entrevista en La Roca volvió a mostrar a un Revilla directo, crítico y preocupado por el rumbo del país. Su presencia en la Feria del Libro de Madrid servía para presentar una obra que precisamente intenta explicar las razones profundas de lo que ocurre en España. Pero sus palabras fueron mucho más allá de la promoción literaria.

 

Revilla habló como antiguo gobernante, como economista y como ciudadano cansado de la degradación política. Su mensaje fue sencillo pero contundente: sin Presupuestos, sin estabilidad y con un clima público dominado por insultos, sospechas y escándalos, la legislatura difícilmente puede seguir funcionando con normalidad.

 

La pregunta ahora es si esa opinión, expresada por una figura con larga experiencia institucional, refleja también el sentimiento de una parte creciente de la ciudadanía. España vive un momento de enorme tensión política, y cada vez son más las voces que hablan de agotamiento, bloqueo y necesidad de abrir una nueva etapa.

 

Revilla lo dijo a su manera, sin adornos y sin ambigüedad: “Esto está acabado”. Una frase que, más allá de la polémica inmediata, resume el profundo desgaste de una legislatura marcada por la falta de Presupuestos, la confrontación constante y una sensación de crisis política que parece no tener fin.