En San Javier, todos murmuran lo mismo: algo pasa con la princesa Leonor. No es un simple capricho juvenil, dicen sus compañeros. La comida se ha vuelto su mayor desafío, y la dieta “equilibrada” parece una batalla perdida. Los instructores están preocupados, el entorno calla… pero dentro de la academia, ya se comenta lo que nadie se atreve a decir en público.(hh)

Felipe VI marca el número una y otra vez. Pero al otro lado… silencio. Juan Carlos I se niega a responder. Padre e hijo, enfrentados no por la corona, sino por las dos casas que lo han dividido todo. En Zarzuela nadie comenta, pero todos lo saben: esta vez, la distancia no es solo física… y la llamada que falta podría cambiar el destino de la familia real.(hh)

La tía Pecu, la inseparable hermana de la reina Sofía, ya no puede comer por sí misma. El deterioro ha sido fulminante, tan rápido que ni la familia ha tenido tiempo de reaccionar. Los médicos han hablado… y sus palabras hielan la sangre. En Zarzuela, el silencio pesa más que nunca. Pero hay algo que no se ha contado aún…(hh)

Silencio helado en el Palacio. La reina Sofía pasó de largo, sin siquiera un “buenas tardes” para su consuegra, Paloma Rocasolano. Testigos hablan de miradas tensas, gestos medidos… y un pasado que aún quema. Dicen que todo empezó por Letizia, pero lo de hoy… lo de hoy podría cambiarlo todo.(hh)

¿Quién iba a imaginarlo? Eduardo Mendoza, el hombre de las letras, rompe el silencio y revela una faceta desconocida de la princesa Leonor… No habla solo de su educación ni de su deber real. Habla de algo más profundo, casi secreto. “En este y en otros terrenos”, dijo. Pero… ¿a qué se refería exactamente?(hh)

Miradas, gestos, sonrisas que lo dicen todo. Leonor y Sofía brillaron en los Premios Princesa de Asturias con una complicidad que traspasó el protocolo. Un retoque al vestido aquí, un guiño casi imperceptible allá… La heredera habló, pero su mejor discurso fue esa conexión silenciosa entre hermanas que ni Letizia ni Felipe pudieron disimular.(hh)

Una silla vacía que dijo más que mil discursos. Mary-Claire King, la genetista galardonada, no apareció en los Premios Princesa de Asturias 2025. Nadie explicó el motivo, pero el vacío pesó como un secreto. Entre rumores y silencios, su ausencia dejó preguntas incómodas. Porque cuando una mente brillante no acude a su homenaje… algo más se está gestando.(hh)

Oscura, magnética y dueña absoluta del escenario. Letizia reapareció en los Premios Princesa de Asturias con un look que dejó sin aliento: negro intenso, transparencias medidas y una elegancia que rozó la provocación. Cada pliegue, cada gesto, pensado al milímetro. Esa noche, más que una reina, fue un manifiesto de poder envuelto en tul.(hh)

La princesa toma la palabra… y da una lección sin mencionarla. Leonor, tras la polémica de María Pombo, reaparece con un mensaje claro: los libros vuelven a tener trono. Serena, firme, recuerda a su madre Letizia en cada gesto. En tiempos de influencers y ruido, la heredera elige leer —y el silencio se volvió su mejor discurso.(hh)

Un simple gesto… y todas las miradas se desviaron hacia ella. Durante su visita a Valdesoto, Letizia volvió a demostrar que nada en ella es casual. Un movimiento con su bolso —elegante, calculado, casi simbólico— bastó para desatar el comentario del día. En el Pueblo Ejemplar de Asturias 2025, la reina habló sin palabras… y todos entendieron el mensaje.(hh)

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