Esta es la razón por la que Laura Madrueño abandonó la serie ‘Supervivientes’.

Laura Madrueño confiesa que ha sido su decisión dejar ‘Supervivientes’, explica por qué y aclara su situación en Mediaset.

 

 

Tras conocerse su salida de ‘Supervivientes’, Laura Madrueño ha señalado los motivos de su abandono tras 3 años en el formato. Por otro lado, también ha aclarado su futuro en Mediaset.

 

 

 

 

Durante años, su imagen se convirtió en sinónimo de amaneceres imposibles, tormentas tropicales, noches interminables y conexiones en directo con la emoción a flor de piel.

 

Laura Madrueño era la voz y el rostro que unían España con los Cayos Cochinos, el nexo permanente entre la audiencia y la aventura extrema de Supervivientes.

 

Por eso, cuando esta semana se confirmó que no regresará en la próxima edición del reality de Telecinco, la noticia cayó como un jarro de agua fría para muchos seguidores del programa.

 

No fue un adiós anunciado a bombo y platillo ni envuelto en dramatismo. Fue, como casi todo en su trayectoria, una decisión tomada desde la calma, la reflexión y la honestidad.

 

Después de tres años retransmitiendo la última hora del concurso desde Honduras —y alguno más sumando proyectos especiales como Supervivientes All Stars—, Laura Madrueño ha decidido cerrar una etapa vital y profesional que la ha marcado profundamente.

 

Una etapa intensa, exigente y, según ella misma reconoce, enormemente enriquecedora, pero que también le ha pasado factura a nivel personal.

 

“Son muchos años fuera de casa”, confesaba en primicia a Lecturas durante la grabación de Universo Calleja en Maldivas. Una frase sencilla, casi cotidiana, pero cargada de significado.

 

Porque detrás de la espectacularidad del formato, de las audiencias millonarias y del éxito televisivo, hay una realidad menos visible: meses lejos de la familia, cambios horarios constantes, condiciones climáticas extremas y una vida personal puesta en pausa.

 

Laura lo vivió todo. Y lo hizo siempre con una sonrisa, profesionalidad y una cercanía que conectó con el público desde el primer día.

 

Su llegada a Supervivientes no fue sencilla. Tomaba el relevo de Lara Álvarez, una de las presentadoras más queridas del formato y con ocho años de experiencia a sus espaldas.

 

Las comparaciones eran inevitables. La presión, enorme. Sin embargo, Madrueño supo encontrar su propio tono. No intentó imitar, no forzó un personaje. Fue ella misma.

 

Cercana, empática, firme cuando tocaba y vulnerable cuando la situación lo permitía. Poco a poco, se ganó el respeto de los concursantes y el cariño de la audiencia.

 

Durante estas tres ediciones, Laura ha vivido absolutamente de todo: abandonos inesperados, momentos de tensión extrema, confesiones íntimas, pruebas imposibles, tormentas que obligaban a cancelar conexiones y lágrimas reales que no siempre se ven en pantalla.

 

Ha sido testigo privilegiado de cómo personas anónimas y famosas se enfrentaban a sus propios límites. Y, al mismo tiempo, ella misma aprendía a convivir con los suyos.

 

Por eso, cuando ahora explica que su salida responde a una decisión personal, no suena a excusa ni a discurso prefabricado.

 

“Ha sido mi decisión y, por supuesto, sigo vinculada a Mediaset”, aclaraba, despejando cualquier rumor sobre posibles conflictos internos.

 

No hay ruptura traumática. No hay portazos. Hay una etapa que se cierra y otra que empieza.

 

Laura Madrueño conoce bien la casa. Antes de convertirse en una de las presentadoras estrella de Telecinco, fue durante años la mujer del tiempo en Informativos Telecinco.

 

Desde ahí dio el salto a los grandes formatos de entretenimiento, demostrando una versatilidad que no siempre se valora lo suficiente. Su paso por Supervivientes fue un punto de inflexión, pero no un destino final.

 

Ahora, su mirada está puesta en nuevos retos profesionales “aquí”, en España, sin alejarse del grupo de Fuencarral.

 

Un matiz importante que deja claro que su futuro sigue ligado a Mediaset, aunque lejos —al menos por ahora— de la Palapa y las playas hondureñas.

 

El desgaste de tantos años fuera, de vivir prácticamente con una maleta, ha pesado más que el brillo del prime time.

 

Mientras tanto, Telecinco ya ha anunciado a su sustituta: María Lamela. Un nombre que, aunque menos asociado hasta ahora a grandes realities, cuenta con una trayectoria sólida y diversa.

 

Ha pasado por cadenas autonómicas como TVG y Telemadrid, ha trabajado en espacios informativos de TVE, Cuatro y la propia Telecinco, y en los últimos años ha ganado visibilidad como copresentadora de las ediciones de verano de Más vale tarde en La Sexta.

 

Su fichaje supone una apuesta clara por un perfil con experiencia, solvencia y capacidad de adaptación.

 

El relevo no será sencillo. Supervivientes es el formato estrella de la cadena, uno de los más exigentes de la televisión española, y el papel del presentador desde Honduras es clave.

 

María Lamela tendrá que enfrentarse no solo a las condiciones extremas del entorno, sino también a la inevitable comparación con quien la precede. Un camino que Laura Madrueño ya recorrió y del que salió fortalecida.

 

Lejos de desaparecer de la pantalla, Laura ya tiene fecha de regreso. Será en Universo Calleja, el programa de aventuras liderado por Jesús Calleja, donde se encuentra actualmente grabando junto a Lorena Castell y Montoya en Maldivas.

 

Un proyecto que le ilusiona especialmente y que, según ha compartido en sus redes sociales, mostrará “todo lo que está pasando encima y debajo del agua” con sus nuevos compañeros de viaje.

 

Ese entusiasmo es revelador. No suena a alguien cansada de la televisión, sino a alguien que necesita respirar, cambiar de paisaje y reencontrarse con otra forma de contar historias. Quizá menos frenética. Quizá más conectada con lo que es ahora.

 

La despedida de Laura Madrueño de Supervivientes no es un final triste. Es un punto y aparte.

 

Un recordatorio de que incluso en las carreras más exitosas, saber parar a tiempo también es una forma de valentía. Durante tres años, fue el puente entre dos mundos. Ahora, toca cruzarlo en sentido contrario.

 

Y mientras los Cayos Cochinos se preparan para una nueva edición con una nueva voz, muchos espectadores se quedan con la sensación de haber acompañado a Laura en un viaje irrepetible.

 

Uno que no se mide solo en audiencias, sino en momentos compartidos. En miradas a cámara bajo la lluvia. En silencios incómodos. En palabras de ánimo cuando el cuerpo ya no podía más.

 

Quizá por eso su marcha se siente diferente. Porque no se va alguien que “presentaba un programa”. Se va alguien que formó parte de la experiencia colectiva de millones de personas durante varias temporadas. Y eso, en televisión, no es tan común.

 

Ahora, la pregunta no es qué pierde Supervivientes sin Laura Madrueño, sino qué nuevas historias está a punto de contar ella. Y, viendo su trayectoria, todo apunta a que merece la pena seguir prestando atención.

 

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