Xabier Fortes sentencia la amenaza de Feijóo contra RTVE ante Ana Rosa de una forma sosegada pero aplastante.

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Xabier Fortes y Alberto Núñez Feijóo

 

Xabier Fortes responde a Feijóo y defiende RTVE tras las acusaciones de “NO-DO”: “Lo de las autonómicas, ya otro día”.

 

La tensión entre el Partido Popular y RTVE ha vuelto a escalar después de las últimas declaraciones de Alberto Núñez Feijóo contra la televisión pública. El líder del PP, entrevistado en El programa de AR, acusó a la corporación de haberse convertido en una herramienta al servicio del Gobierno y llegó a comparar su funcionamiento con el antiguo NO-DO. Sus palabras han provocado una rápida reacción entre varios rostros de la cadena pública, entre ellos Jesús Cintora y Xabier Fortes, que han salido en defensa de RTVE con mensajes cargados de ironía, memoria política y reivindicación profesional.

 

La polémica comenzó cuando Feijóo aseguró que, de continuar la actual situación, España dejaría de tener una radiotelevisión pública para tener “el NO-DO 24 horas en favor del Gobierno”. La frase, pronunciada en Telecinco, no pasó desapercibida. El término NO-DO tiene una fuerte carga histórica en España, ya que remite al noticiario propagandístico del franquismo, utilizado durante décadas como instrumento de comunicación oficial del régimen.

 

Por eso, la comparación generó una respuesta inmediata dentro de RTVE. No se trataba solo de una crítica política a la línea editorial de la cadena, sino de una acusación que muchos profesionales interpretaron como un ataque directo a la legitimidad del servicio público y al trabajo de cientos de periodistas, técnicos y empleados de la corporación.

 

Xabier Fortes, presentador de La noche en 24 horas, fue uno de los periodistas que decidió responder públicamente. Lo hizo a través de sus redes sociales, donde ironizó sobre la propuesta del Partido Popular de “limpiar” RTVE si llega al poder. Su mensaje fue directo y apuntó a la hemeroteca del propio PP.

 

“Dice Feijóo que RTVE es el NODO y que quiere ‘limpiarla’ cuando llegue al poder. El último presidente de RTVE que nombró el PP salía en los papeles de Bárcenas por cobrar dinero opaco de su partido mientras ejercía de cronista parlamentario”, escribió Fortes.

 

El periodista cerró su publicación con una frase que resumía el tono de su réplica: “Lo de las autonómicas, ya otro día”.

 

La referencia no era casual. Fortes ponía así sobre la mesa una cuestión que muchos profesionales de RTVE y analistas mediáticos consideran fundamental: la crítica a la televisión pública estatal no puede hacerse ignorando el historial de control político o falta de pluralidad denunciado en algunas televisiones autonómicas gobernadas por distintos partidos, incluidas comunidades dirigidas por el Partido Popular.

 

Su mensaje conectó con el de Jesús Cintora, presentador de Malas Lenguas, que también respondió a Feijóo desde La 2. Cintora recordó al líder popular que está invitado a acudir a RTVE cuando quiera y le reprochó que critique la cadena pública mientras evita participar en determinados espacios. “Está usted aquí invitadísimo, señor Núñez Feijóo”, ironizó el periodista.

 

 

 

Cintora también llevó el debate hacia la pluralidad en otros medios públicos. Invitó a Feijóo a comparar RTVE con la televisión autonómica gallega o con la madrileña, insinuando que la crítica del PP al ente público estatal pierde fuerza si no se aplica el mismo nivel de exigencia a las cadenas gestionadas en territorios donde gobierna la derecha.

 

“Cuando usted quiera hablamos de pluralidad en esta televisión, a la que puede venir. No quieren. Y hablamos, por ejemplo, de la televisión autonómica gallega o de la de Madrid”, señaló Cintora.

 

El presentador fue todavía más irónico al recordar que el NO-DO era una herramienta de propaganda del franquismo. “El NO-DO era con Franco, señor Feijóo”, afirmó, sugiriendo que utilizar esa comparación en el debate actual puede resultar excesivo y políticamente peligroso.

 

La controversia se produce en un momento de enorme tensión entre el PP y RTVE. Desde hace meses, los populares acusan a la corporación pública de actuar con parcialidad en favor del Gobierno de Pedro Sánchez, especialmente en la cobertura de los casos judiciales que afectan al PSOE y a su entorno político. Vox mantiene una línea similar, con críticas constantes al papel de la televisión pública y a sus principales presentadores.

 

RTVE, por su parte, vive una etapa de gran exposición mediática. Sus programas de actualidad han abordado de forma intensa asuntos como el caso Zapatero, el caso Begoña Gómez, las investigaciones relacionadas con el entorno socialista, el juicio a David Sánchez y las polémicas sobre el papel de la Justicia en la política española. La propia web de RTVE recoge entre sus contenidos recientes espacios dedicados al análisis de sumarios judiciales y a la actuación de la UCO en Ferraz, lo que muestra hasta qué punto la cadena pública está inmersa en la agenda política y judicial del momento.

 

El problema es que, en un clima tan polarizado, cualquier cobertura informativa es interpretada por cada bloque político desde una lógica de sospecha. Para la derecha, RTVE suaviza los casos que afectan al Gobierno y amplifica los que perjudican al PP. Para sectores progresistas, la cadena pública está siendo atacada precisamente porque ha recuperado espacios de debate incómodos para la oposición.

 

La figura de Xabier Fortes no es ajena a esa tensión. El periodista lleva años vinculado a RTVE y ha respondido en otras ocasiones a acusaciones personales y profesionales. En 2025, el Consejo de Informativos de TVE llegó a condenar ataques en redes contra Fortes y su hijo, defendiendo que cada persona debe ser valorada por su propio mérito y rechazando campañas de acoso personal contra trabajadores de la corporación.

 

También ha contestado a críticas sobre su salario, recordando que forma parte de la plantilla de RTVE desde hace décadas y que su remuneración se ajusta a las tablas salariales de la empresa pública.

 

Ese historial ayuda a entender por qué su respuesta a Feijóo fue tan contundente. Para Fortes, las acusaciones contra RTVE no son un simple desacuerdo editorial, sino parte de una estrategia política más amplia para desacreditar a la televisión pública y preparar una eventual intervención si el PP llega al Gobierno.

 

La palabra “limpiar” utilizada por Feijóo también ha generado incomodidad. En el lenguaje político, puede entenderse como una promesa de regeneración institucional. Pero aplicada a una plantilla de periodistas y profesionales de un medio público, muchos la interpretan como una amenaza de purga o sustitución ideológica. De ahí que Fortes y otros rostros de RTVE hayan reaccionado con tanta rapidez.

 

El debate sobre RTVE no es nuevo en España. Cada cambio de Gobierno ha venido acompañado de acusaciones de manipulación, cambios en la dirección y discusiones sobre la independencia del ente público. La televisión pública ha sido históricamente un campo de batalla político porque su influencia sigue siendo enorme, especialmente en momentos de crisis institucional.

 

La gran pregunta es cómo garantizar una RTVE verdaderamente independiente, plural y protegida de los vaivenes partidistas. Para lograrlo, no basta con que un partido critique al otro cuando está en la oposición. Hace falta un compromiso real de todos los partidos para despolitizar los nombramientos, blindar los consejos profesionales y respetar el criterio de los trabajadores.

 

Pero esa discusión de fondo suele quedar enterrada bajo el ruido de la confrontación diaria.

 

Feijóo acusa a RTVE de parecerse al NO-DO. Fortes responde recordando los antecedentes del PP en la corporación y apuntando a las televisiones autonómicas. Cintora invita al líder popular a acudir a la televisión pública y a debatir sobre pluralidad. Y mientras tanto, la audiencia observa otro capítulo de la batalla entre política y medios en una España cada vez más dividida.

 

El choque revela algo más profundo que una simple polémica televisiva. Muestra la fragilidad de la confianza pública en los medios, la dificultad de sostener un periodismo independiente bajo presión política y la tendencia de los partidos a reclamar neutralidad solo cuando creen que el relato no les favorece.

 

RTVE seguirá estando en el centro del debate mientras la política española continúe marcada por investigaciones judiciales, acusaciones cruzadas y una oposición que busca desgastar al Gobierno en todos los frentes. Pero también tiene ante sí un desafío enorme: demostrar con hechos, pluralidad y rigor que puede informar sin convertirse en instrumento de ningún partido.

 

Xabier Fortes ha respondido a Feijóo con ironía, pero el fondo de su mensaje es serio. La televisión pública no puede ser tratada como botín político ni como enemigo a conquistar. Y tampoco puede permitirse perder la confianza de quienes la financian: los ciudadanos.

 

Porque cuando un país deja de confiar en sus medios públicos, no solo se debilita una cadena de televisión. Se debilita una parte esencial de su democracia.