“Esto no es una investigación, es un interrogatorio”. Con esa sola frase, el abogado de García Ortiz sacudió a toda la Corte Suprema. La tensión era tal que, en un instante, el silencio en la sala se rompió. Los susurros, las miradas, el pesado silencio… todo presagiaba que algo importante estaba a punto de suceder. El juez Hurtado continuó con calma su interrogatorio. Pero en el aire apestaba a desafío. Olía a injusticia. Olía a fuego contenido. Esto ya no era un argumento legal, sino una acusación directa al corazón del sistema judicial. ¿Hasta dónde puede llegar la verdad cuando el poder dicta las reglas? Y lo que sucedió después… nadie lo esperaba. - News

“Esto no es una investigación, es un interrogatori...

“Esto no es una investigación, es un interrogatorio”. Con esa sola frase, el abogado de García Ortiz sacudió a toda la Corte Suprema. La tensión era tal que, en un instante, el silencio en la sala se rompió. Los susurros, las miradas, el pesado silencio… todo presagiaba que algo importante estaba a punto de suceder. El juez Hurtado continuó con calma su interrogatorio. Pero en el aire apestaba a desafío. Olía a injusticia. Olía a fuego contenido. Esto ya no era un argumento legal, sino una acusación directa al corazón del sistema judicial. ¿Hasta dónde puede llegar la verdad cuando el poder dicta las reglas? Y lo que sucedió después… nadie lo esperaba.

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