La escena duró segundos, el impacto sigue creciendo. En Malas Lenguas, lo sucedido con una reportera cruzó una línea que muchos dentro de RTVE consideran imperdonable. No hubo disculpas claras ni explicaciones inmediatas, solo malestar, llamadas internas y una frase que se repite como eco incómodo. Cuando la televisión pública pone en aprietos a los suyos, el problema deja de ser el programa y pasa a ser el criterio. ¿Quién decidió seguir adelante? ¿Y por qué nadie lo frenó? - News
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La escena duró segundos, el impacto sigue creciendo. En Malas Lenguas, lo sucedido con una reportera cruzó una línea que muchos dentro de RTVE consideran imperdonable. No hubo disculpas claras ni explicaciones inmediatas, solo malestar, llamadas internas y una frase que se repite como eco incómodo. Cuando la televisión pública pone en aprietos a los suyos, el problema deja de ser el programa y pasa a ser el criterio. ¿Quién decidió seguir adelante? ¿Y por qué nadie lo frenó?