La noticia se confirmó desde el mismo sanatorio

Durante las primeras horas comenzaron a circular distintas versiones sobre la fecha exacta del fallecimiento. Algunas publicaciones lo situaron durante la noche del viernes 7 de agosto.

La información más precisa procede, sin embargo, del propio centro hospitalario.

El Sanatorio Centro de Rosario comunicó que Jorge Messi murió a las 02:00 del sábado 8 de agosto, cuando tenía 68 años. También confirmó que se encontraba ingresado allí. El director médico expresó las condolencias a la familia y anunció que no se proporcionarían datos adicionales relacionados con el cuadro clínico.

Reuters informó igualmente del fallecimiento y señaló, citando a la familia, que Jorge había pasado sus últimos meses alternando entre un centro médico de Rosario y su casa, acompañado por su esposa, Celia Cuccittini, y sus hijos Rodrigo, Matías y María Sol.

Por tanto, sí puede afirmarse que sufría una enfermedad prolongada.

Lo que no resulta responsable es atribuirle por ahora una causa médica específica.

La familia no la ha hecho pública y el hospital ha invocado expresamente la protección de los datos del paciente.

En junio, la familia ya había pedido que dejaran de especular

La gravedad de la situación había trascendido durante el Mundial de 2026.

El 18 de junio, después de que comenzaran a circular rumores sobre Jorge, la familia Messi decidió publicar un comunicado excepcional.

Confirmó entonces que atravesaba un problema de salud y permanecía bajo seguimiento médico. En aquel momento se informó de una evolución favorable dentro del cuadro que presentaba, pero la familia evitó deliberadamente explicar cuál era la enfermedad.

El texto contenía además una petición especialmente contundente.

Los Messi mostraban su malestar por las especulaciones que se habían difundido y pedían responsabilidad, prudencia y humanidad. También advertían de que únicamente los familiares más cercanos disponían de información precisa y solicitaban que cualquier versión no procedente de sus canales fuera tratada con cautela.

A la vista de lo ocurrido ahora, ese comunicado adquiere otra dimensión.

La familia estaba atravesando un proceso mucho más delicado de lo que públicamente quería explicar.

Y tenía derecho a hacerlo así.

Ser padre de uno de los deportistas más famosos del planeta no convierte un historial médico en información pública.

Las lágrimas de Messi durante el Mundial ahora se entienden de otra manera

Pocos días antes de aquel comunicado, Lionel Messi había protagonizado una imagen especialmente llamativa durante el Mundial de 2026.

Después de marcar el primero de sus tres goles contra Argelia, el capitán argentino rompió a llorar.

Cuando posteriormente le preguntaron qué había sucedido, dejó claro que la emoción no tenía que ver exclusivamente con el fútbol. Explicó que había atravesado unos días personales difíciles y complicados y agradeció a sus compañeros y al entorno de la selección por acompañarlo.

No quiso explicar mucho más.

Después llegó el comunicado familiar sobre la salud de Jorge.

Ahora conocemos el desenlace.

Es importante, sin embargo, evitar reconstruir retrospectivamente cada gesto del futbolista como si conociéramos exactamente qué estaba pensando. Lo que sí sabemos es que la enfermedad de su padre coincidía con aquel periodo y que Leo reconoció entonces estar atravesando dificultades familiares.

Ese contexto permite entender mejor la enorme carga emocional que soportó mientras millones de personas le exigían, como siempre, que siguiera funcionando como futbolista.

Antes de ser representante, Jorge fue simplemente el padre que estaba allí

Con los años, la figura de Jorge Messi terminó asociándose a contratos, negociaciones, reuniones con clubes, impuestos y decisiones empresariales.

Pero esa fue una etapa posterior.

Su papel original fue mucho más sencillo.

Era el padre de un niño que jugaba al fútbol en Rosario.

Infobae reconstruye cómo acompañó a Leo desde sus primeros pasos, incluso entrenándolo cuando era pequeño y siguiendo posteriormente su desarrollo en las categorías inferiores de Newell’s Old Boys. Cuando el talento comenzó a exigir decisiones cada vez mayores, Jorge fue pasando progresivamente de acompañante familiar a gestor de una carrera deportiva extraordinaria.

Probablemente esa evolución sea una de las partes más interesantes de su historia.

Jorge no se formó inicialmente para representar al futbolista más famoso del mundo.

Tuvo que aprender a hacerlo.

El crecimiento de Leo obligó a la familia completa a desarrollar una estructura alrededor de un adolescente cuya vida estaba empezando a cambiar con una velocidad extraordinaria.

Jorge terminó ocupando el centro de esa estructura.

El problema de crecimiento que cambió la historia

Uno de los capítulos más conocidos de la infancia de Messi es el tratamiento médico que necesitó por un déficit de la hormona del crecimiento.

El coste y la continuidad del tratamiento formaban parte de las preocupaciones familiares mientras el talento del pequeño Leo resultaba cada vez más evidente.

Jorge fue una de las personas que buscó alternativas para que su hijo pudiera continuar desarrollándose y, cuando apareció la posibilidad de probar suerte en Barcelona, asumió una decisión extraordinariamente difícil: trasladar a un adolescente de Rosario a Europa y apostar por un futuro que nadie podía garantizar.

Hoy conocemos el final deportivo de aquella apuesta.

Precisamente por eso resulta fácil olvidar el riesgo original.

En el año 2000 nadie sabía que Lionel Messi iba a ganar Mundiales, Champions, Ligas o Balones de Oro.

Era un niño extremadamente talentoso.

Nada más.

La familia debía decidir si desmontaba una parte de su vida para darle una oportunidad.

Jorge decidió avanzar.

 

Antonela Roccuzzo brilló con su mini total black en el cumpleaños de ...

Barcelona fue tanto una oportunidad como una separación familiarLa narrativa deportiva suele presentar el viaje a Barcelona como el primer capítulo de una historia destinada inevitablemente al éxito.

La experiencia real fue más complicada.

Jorge permaneció junto a Lionel durante buena parte del proceso inicial en España mientras Celia y otros miembros de la familia mantenían su vida también ligada a Rosario. Infobae describe esa etapa como el momento en el que el padre comenzó a asumir un papel cada vez más central en las decisiones deportivas y administrativas de su hijo.

Era una distribución familiar nacida de las circunstancias.

Un adolescente necesitaba apoyo en otro continente.

Alguien debía acompañarlo.

Y el padre ocupó ese lugar.

A partir de entonces, sus historias profesionales quedarían unidas durante décadas.

Messi necesitaba todavía la aprobación de su padre

Entre todos los datos conocidos sobre su relación existe uno especialmente revelador.

Reuters recuperó unas palabras del propio Lionel en las que explicaba que, desde niño, había necesitado la aprobación de Jorge. Después de los partidos acostumbraba a preguntarle qué opinaba de cómo había jugado.

Ese detalle resulta fascinante si pensamos en quién terminó convirtiéndose Leo Messi.

Un futbolista evaluado por entrenadores de élite.

Por periodistas.

Por estadísticos.

Por compañeros.

Por millones de aficionados.

Por generaciones enteras que discutían si era o no el mejor de la historia.

Y, sin embargo, continuaba existiendo una valoración distinta.

La de su padre.

Quizá porque Jorge podía hacer algo que prácticamente nadie más podía permitirse: mirar al futbolista sin olvidar al niño.

El hombre situado detrás de las negociaciones más importantes

Con el crecimiento de la carrera de Messi, Jorge comenzó a desempeñar formalmente funciones de representación.

Su nombre apareció inevitablemente asociado a algunos de los momentos contractuales más importantes del argentino.

Renovaciones con el Barcelona.

Conversaciones sobre su continuidad.

La traumática salida del club catalán en 2021.

La posterior etapa en París.

El desembarco en Estados Unidos.

Buena parte de esos procesos tuvieron a Jorge como interlocutor o figura central dentro del entorno del futbolista. Reuters recuerda que ejerció durante años como representante de su hijo, además de constituir uno de sus soportes personales fundamentales.

Aquello produjo también críticas.

Cuando un familiar gestiona los intereses económicos de una estrella mundial, la frontera entre padre y agente se vuelve inevitablemente compleja.

Pero desde la lógica de Messi parece haber existido durante décadas una razón esencial para mantener esa estructura: confianza.

Resulta difícil encontrar una persona en la que pudiera confiar más que en alguien que había acompañado su carrera desde antes de que existieran millones sobre la mesa.

Newell’s fue uno de los primeros en despedirlo

La muerte produjo rápidamente reacciones dentro del fútbol argentino.

Newell’s Old Boys, club profundamente ligado a los primeros años de Lionel y a la propia familia Messi, publicó un mensaje de condolencias y colocó sus banderas a media asta.

La institución recordó a Jorge como hincha del club y destacó su papel sosteniendo y acompañando a Lionel desde sus primeros pasos hasta la cumbre del fútbol mundial.

El homenaje tiene un significado particular.

Mucho antes del Camp Nou, Miami, París o las finales mundialistas, estaba Rosario.

Y Newell’s pertenece a esa historia inicial.

Jorge Messi issues spiky response to critics of his son Lionel winning his seventh Ballon d'Or - Football España

Jorge Messi tuvo también una identidad independiente de su hijo

La magnitud de Lionel hace difícil que cualquier familiar sea descrito sin utilizar primero su parentesco.

“Padre de Messi”.

“Madre de Messi”.

“Hermano de Messi”.

Pero Jorge fue también un hombre con su propia historia.

Infobae recuerda sus orígenes trabajadores y cómo llegó a construir con sus propias manos la vivienda familiar en el sur de Rosario antes de convertirse, con el paso de los años, en responsable de una compleja estructura empresarial alrededor de uno de los deportistas más rentables del mundo.

El contraste es enorme.

De una familia trabajadora rosarina a negociar contratos dentro de la industria futbolística internacional.

Pero quizás la característica que mantuvo durante todo ese proceso fuera precisamente su tendencia a permanecer en segundo plano.

Jorge aparecía cuando había que negociar.

Cuando había que responder.

Cuando existía una decisión importante.

Después regresaba detrás de las cámaras.

Celia y los hermanos de Leo atraviesan también su propia pérdida

La enorme dimensión mediática de Lionel puede hacer que cualquier noticia familiar termine descrita únicamente mediante sus emociones.

Pero Jorge no era solamente el padre de Leo.

Era esposo de Celia Cuccittini y padre también de Rodrigo, Matías y María Sol. Reuters informó de que durante los últimos meses estuvieron cerca de él mientras alternaba entre su domicilio y la atención médica.

Por eso conviene evitar convertir el duelo en una historia protagonizada exclusivamente por la estrella del fútbol.

Existe una familia entera que ha perdido a un padre y a un marido.

Y probablemente buena parte de aquello que atraviesen durante los próximos días no debería convertirse en contenido público.

La propia familia ya había pedido privacidad en junio.

Ese deseo merece conservarse ahora todavía más.

Antonela acompaña, pero no debemos inventar lo que ocurre dentro de la familia

Es lógico pensar que Antonela Roccuzzo constituye uno de los principales apoyos personales de Messi. Comparten una relación construida desde Rosario, tres hijos y una vida familiar que ha atravesado Barcelona, París y Miami.

Pero una información responsable debe evitar describir escenas íntimas que no han sido hechas públicas.

No sabemos exactamente qué conversaciones están manteniendo.

No sabemos cómo están explicando la pérdida a Thiago, Mateo y Ciro.

No sabemos qué decisiones familiares adoptarán durante las próximas horas.

Podemos afirmar que los niños han perdido a su abuelo y que Antonela pertenece al núcleo familiar inmediato de Lionel.

Lo demás corresponde a ellos.

En noticias relacionadas con un duelo reciente, imaginar emociones puede parecer empatía, pero también puede convertirse fácilmente en invasión.

El fútbol continúa, aunque para Messi todo haya cambiado

La muerte de Jorge coincidió con el calendario competitivo de Inter Miami.

Infobae señalaba esta mañana que Lionel tenía programado un compromiso con su club dentro de la Leagues Cup.

Naturalmente, cualquier planificación deportiva queda condicionada por lo ocurrido.

Lo importante ahora no es especular sobre cuándo jugará Messi, cuándo viajará o cuánto tiempo permanecerá apartado.

Ese tipo de decisiones deberán comunicarlas el futbolista, su familia o el club cuando corresponda.

El fútbol tiene una característica implacable: el calendario sigue avanzando incluso cuando la vida personal se detiene.

Pero en situaciones como esta el deporte debe saber esperar.

La fama no protege de este tipo de pérdidas

Existe algo especialmente humano en observar a una figura como Lionel Messi atravesando una experiencia absolutamente universal.

Pocas personas han conocido un éxito comparable al suyo.

Ha ganado prácticamente todo lo que podía ganar como futbolista.

Posee riqueza.

Reconocimiento mundial.

Una familia.

Una carrera histórica.

Nada de eso lo protege de perder a su padre.

La fama puede conseguir los mejores médicos.

Puede facilitar viajes.

Puede proporcionar comodidad.

Puede eliminar muchas preocupaciones económicas.

Pero no concede inmunidad frente al paso del tiempo ni garantiza que las personas que amamos permanezcan indefinidamente.

Eso probablemente explique por qué noticias como esta provocan una reacción tan amplia incluso entre quienes no siguen el fútbol.

Durante unas horas desaparece el personaje.

Queda el hijo.

La historia de Leo no puede explicarse completamente sin Jorge

En el deporte suele existir una tendencia a construir genios individuales.

Messi.

Maradona.

Pelé.

Cristiano Ronaldo.

Nombres que terminan funcionando solos.

Pero detrás de cualquier trayectoria extraordinaria existe una red.

Familia.

Entrenadores.

Médicos.

Compañeros.

Representantes.

Personas que toman decisiones cuando el protagonista todavía no puede tomarlas.

En la historia de Messi, Jorge pertenece a la primera línea de esa red.

No marcó los goles.

No ganó los Balones de Oro.

No levantó la Copa del Mundo.

Pero ayudó a crear las condiciones para que Leo pudiera intentar hacerlo.

Y esa diferencia importa.

No todas sus decisiones estuvieron libres de controversia

Una mirada completa tampoco debería convertir a Jorge en una figura completamente idealizada después de su muerte.

Como responsable de los asuntos económicos y contractuales de su hijo, estuvo implicado en episodios polémicos a lo largo de los años y fue objeto de enorme escrutinio durante determinados procedimientos relacionados con las finanzas de la familia.

También recibió críticas por la manera en que gestionaba negociaciones y por la enorme influencia que ejercía alrededor de Leo.

Recordarlo no supone faltar al respeto.

Una biografía real contiene claroscuros.

Pero existe una distinción igualmente importante: las controversias relacionadas con su función como representante no eliminan el papel fundamental que desempeñó como padre y sostén de una carrera extraordinaria.

Ambas realidades pueden coexistir.

Nuestra valoración editorial

La muerte de Jorge Messi cierra una historia mucho más grande que la de un representante deportivo.

Muere uno de los testigos originales de Lionel.

Una persona que lo vio jugar antes de que existieran cámaras siguiéndolo.

Que estuvo allí cuando había que decidir si el tratamiento médico podía continuar.

Que acompañó el viaje hacia Barcelona cuando aquello todavía era una apuesta.

Que después tuvo que aprender a negociar alrededor de una fortuna y una fama difícilmente previsibles.

Y que, según el propio Leo, conservaba algo que ningún trofeo pudo sustituir: la capacidad de hacer que su opinión continuara importándole como cuando era niño.

Jorge murió a los 68 años después de una enfermedad prolongada. El hospital ha protegido los detalles médicos y la familia había pedido expresamente privacidad desde junio. Esa frontera debería respetarse.

Durante los próximos días habrá homenajes.

Imágenes antiguas.

Historias de Barcelona.

Recuerdos de Rosario.

Partidos donde seguramente aparezcan mensajes para Messi.

Pero probablemente la ausencia que más importe sea mucho más privada.

Después de tantos años preguntándole a su padre qué había pensado de cada partido, Leo deberá acostumbrarse a que esa respuesta ya no llegue.

Y quizá ahí esté la verdadera dimensión de esta pérdida.

El mundo despide al padre y representante del futbolista más famoso de su generación.

Lionel Messi despide simplemente a su papá.

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