«Me parece una auténtica locura». La indignación alcanzó su punto máximo y una oleada de críticas cayó sobre Borja González, ganador de ‘Supervivientes 2025’, por su comportamiento durante el eclipse. – News

«Me parece una auténtica locura». La indignación a...

«Me parece una auténtica locura». La indignación alcanzó su punto máximo y una oleada de críticas cayó sobre Borja González, ganador de ‘Supervivientes 2025’, por su comportamiento durante el eclipse.

Borja González se lleva una avalancha de críticas por ver el eclipse con su hijo, pero hay un detalle científico que cambia buena parte de la polémica

Una máscara de Batman.

Otra de Spider-Man.

Un padre y su hijo contemplando uno de los fenómenos astronómicos más esperados del siglo en España.

Y, pocos minutos después, una tormenta en redes sociales acusando a Borja González de haber cometido una irresponsabilidad.

El ganador de Supervivientes 2025 publicó imágenes de cómo vivió el eclipse total del 12 de agosto desde la terraza de su vivienda en Valencia junto a Luca, su hijo de dos años. Ambos aparecían utilizando protección ocular integrada en unas llamativas máscaras infantiles de superhéroes.

La escena parecía fundamentalmente familiar y divertida.

Hasta que Borja indicó a Luca que podían quitarse las gafas cuando el Sol quedó completamente oculto.

Ahí comenzó la polémica.

Algunos seguidores cuestionaron si las gafas eran realmente adecuadas. Otros afirmaron que un niño tan pequeño ni siquiera debería observar un eclipse. Y varios acusaron directamente al creador de contenido de haber puesto en peligro la visión del menor.

Pero al contrastar lo ocurrido con las recomendaciones astronómicas y oftalmológicas oficiales aparece un matiz fundamental:

si Borja y Luca estaban dentro de la franja de totalidad y retiraron la protección únicamente durante la totalidad absoluta, quitarse las gafas en esos segundos no contradice las recomendaciones internacionales para un eclipse total.

Y Valencia, efectivamente, estuvo dentro de la franja de totalidad.

Eso no significa que todas las dudas planteadas en redes carezcan de sentido.

Sí significa que algunas de las acusaciones más contundentes parecen haber nacido de una confusión entre eclipse parcial y totalidad.

Primero, un dato que no admite demasiada discusión: Valencia sí vio un eclipse total

Después de las críticas, Borja respondió recordando precisamente dónde se encontraba:

Valencia.

Telecinco recoge su explicación: “vivimos en Valencia, sí que era total”.

Y el Instituto Geográfico Nacional confirma exactamente ese dato.

La franja de totalidad del eclipse del 12 de agosto atravesó España de oeste a este y pasó por numerosas capitales, entre ellas València. Dentro de esa banda la Luna llegó a cubrir completamente el disco solar durante un breve intervalo.

Este detalle cambia radicalmente la valoración de las imágenes.

Una persona que observara el eclipse desde Madrid, por ejemplo, no podría quitarse la protección porque allí el eclipse fue parcial.

Una persona situada dentro de la franja de totalidad sí podía hacerlo durante un momento extraordinariamente concreto.

No durante “el máximo” en un sentido genérico.

No cuando quedaba una pequeña porción solar.

No cuando aparecía el último destello.

Solo cuando el disco brillante del Sol estaba completamente cubierto por la Luna.

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NASA lo explica de manera inequívoca

Las recomendaciones de NASA para eclipses totales establecen que durante las fases parciales debe utilizarse protección solar adecuada.

La excepción ocurre exclusivamente durante la totalidad, cuando la Luna oculta por completo la superficie brillante del Sol. En esos instantes puede observarse el fenómeno directamente; en cuanto empieza a reaparecer cualquier parte brillante del Sol, la protección debe volver a colocarse.

Eso es especialmente importante porque muchos comentarios contra Borja parecían partir de una regla parcialmente correcta pero incompleta:

“Durante un eclipse nunca puedes quitarte las gafas”.

Para un eclipse parcial o anular, sí.

Para las fases parciales de un eclipse total, también.

Pero durante la totalidad absoluta existe precisamente esa breve excepción.

Telecinco asegura que, según el vídeo publicado, Borja y Luca se retiraron la protección cuando la Luna ya había cubierto completamente el Sol.

Por tanto, basándose exclusivamente en esa acción, resulta difícil sostener que incumplieran las recomendaciones.

Otra cosa son las gafas que llevaban

Aquí sí existe una pregunta legítima.

Las máscaras de Batman y Spider-Man llaman muchísimo la atención visualmente.

Pero una máscara de plástico no protege contra la radiación solar.

Lo importante es el filtro situado delante de los ojos.

Telecinco describe unas gafas específicas de protección acopladas artesanalmente a las máscaras, mientras que 20minutos las identifica como gafas homologadas.

Sin examinar directamente el producto, su etiquetado y su estado, no podemos certificar desde una fotografía qué estándar concreto cumplía el filtro.

Ése es un límite importante.

Lo que tampoco debería hacerse es concluir que las gafas eran inseguras simplemente porque estaban incorporadas a una máscara infantil.

El aspecto exterior no determina por sí mismo la capacidad del filtro solar.

Las gafas para eclipses tienen requisitos muy específicos

VerificaRTVE explicó antes del eclipse que las gafas adecuadas debían cumplir requisitos específicos para observación solar, recomendando comprobar el marcado correspondiente y la referencia EN ISO 12312-2:2015, además de verificar fabricante, instrucciones y estado del filtro.

El Instituto Geográfico Nacional insiste asimismo en que los filtros deben estar en perfecto estado, sin arañazos, roturas, perforaciones ni dobleces. También desaconseja completamente improvisar filtros caseros mediante radiografías, cristales ahumados, CDs, gafas de sol normales u otros materiales similares.

Ahí está la cuestión correcta que podía plantearse sobre las imágenes de Borja:

¿eran filtros solares adecuados y seguían manteniendo todas sus propiedades después de incorporarlos a esas máscaras?

No:

“Llevan una máscara de Batman, por tanto son peligrosos”.

Son afirmaciones muy diferentes.

Con un niño de dos años, sin embargo, la prudencia debe ser todavía mayor

Aquí algunos comentarios sí tocaban una cuestión real.

Luca es muy pequeño.

El riesgo principal con los niños no consiste en que tengan prohibido contemplar un eclipse por definición, sino en que resulta mucho más difícil garantizar que utilicen correctamente el filtro durante todo el tiempo necesario.

El IGN pone precisamente el ejemplo de un niño que puede retirar espontáneamente la protección y mirar al Sol sin comprender el peligro. Por ese motivo considera que la proyección indirecta de la imagen solar es la alternativa más segura cuando se quiere eliminar el riesgo accidental.

RTVE recogió asimismo las recomendaciones de profesionales sanitarios que reclamaban supervisión constante de los menores y señalaban la observación mediante proyección como la opción más segura para grupos con niños.

NASA también establece expresamente que los adultos deben supervisar a los niños cuando utilizan filtros solares.

Por tanto, afirmar que “los expertos dicen que los niños pequeños no deben ver eclipses” es demasiado categórico.

La recomendación oficial que aparece en las fuentes consultadas es otra:

extremar la supervisión y, cuando sea posible, recurrir a métodos indirectos especialmente seguros.

El peligro ocular, eso sí, es completamente real

Aquí no hay espacio para banalizar.

Mirar directamente cualquier parte del Sol brillante puede provocar lesiones retinianas importantes.

El IGN advierte de que incluso una pequeña fracción visible del disco solar sigue generando suficiente radiación para causar daños permanentes. Además, la lesión puede producirse sin dolor inmediato porque la retina no cuenta con receptores de dolor que avisen en ese momento.

RTVE recoge como posibles consecuencias la retinopatía solar, visión borrosa, distorsiones o puntos ciegos, con lesiones que pueden ser irreversibles.

Por eso la regla de seguridad debe ser estricta.

Si queda visible cualquier parte de la fotosfera solar, protección puesta.

Durante totalidad absoluta, protección retirada si se desea contemplar directamente la corona.

En cuanto reaparece el primer destello solar, protección inmediatamente de nuevo.

Un error de segundos puede importar.

Y aquí existe otra confusión frecuente: la corona no es el “anillo de fuego”

Algunas descripciones de las imágenes pueden llevar también a confusión.

Durante un eclipse total, cuando la Luna cubre completamente el Sol, puede verse alrededor del disco oscuro la corona solar.

Eso forma parte precisamente del espectáculo que solamente puede apreciarse correctamente durante la totalidad.

Un eclipse anular es distinto.

En él la Luna no llega a cubrir completamente el disco solar y permanece visible un auténtico anillo brillante de fotosfera.

En ese caso nunca existe una fase segura para mirar sin protección. El IGN diferencia claramente los eclipses totales de los anulares precisamente por esa circunstancia.

Por tanto, si lo que aparece alrededor de la Luna en el vídeo de Borja era la corona durante la totalidad, no significa automáticamente que quedara una parte peligrosa del disco solar visible.

Eclipse solar

El propio vídeo parece ser más importante que una fotografía aislada

Una fotografía fija puede crear una percepción equivocada.

Vemos:

Borja.

Luca.

Máscaras.

Sin gafas.

Sol detrás.

Y nuestro cerebro completa el relato:

“Están mirando directamente al Sol”.

Pero para evaluar correctamente la seguridad habría que saber exactamente en qué segundo del eclipse se tomó esa imagen.

Telecinco, que revisó el vídeo publicado, sitúa el momento en la totalidad y afirma que se retiraron la protección cuando el disco solar quedó completamente oculto.

Eso es muy diferente a retirársela treinta segundos antes.

Y demuestra lo arriesgado que resulta juzgar un procedimiento técnico únicamente mediante una captura viral.

Borja tampoco es un desconocido que de repente se haya convertido en protagonista por el eclipse

Su exposición pública creció enormemente después de participar en La isla de las tentaciones y alcanzó otro nivel cuando ganó Supervivientes 2025.

Telecinco confirma que se impuso a Álvaro Muñoz Escassi en la gran final del 18 de junio de 2025 después de superar más de tres meses en Honduras.

Durante el concurso habló repetidamente de cuánto echaba de menos a Luca y, tras regresar a España, describió su reencuentro con el pequeño como uno de los momentos más importantes después de abandonar Honduras.

Eso explica también por qué numerosas publicaciones posteriores incluyen escenas familiares.

Pero tener cientos de miles de personas observando tu vida cotidiana tiene una consecuencia inevitable:

cada decisión puede terminar sometida a escrutinio.

Especialmente cuando afecta a un menor.

Y las redes reaccionan antes de verificar

Ése quizá sea el aspecto más interesante de toda la polémica.

Un usuario ve una imagen.

Sospecha.

Otro convierte la sospecha en acusación.

Después alguien afirma que “los expertos dicen” algo.

El siguiente comentario lo toma como hecho.

En pocas horas tenemos una sentencia colectiva:

“Es una irresponsabilidad”.

Pero cuando buscamos las recomendaciones oficiales, el cuadro cambia.

Valencia estaba dentro de la totalidad.

Durante la totalidad absoluta puede retirarse la protección.

Los niños no tienen una prohibición universal de observar eclipses, aunque requieren supervisión especialmente estricta y la proyección indirecta sea la opción más segura.

Y las fuentes que describen el vídeo hablan de gafas específicas de eclipse acopladas a las máscaras, no simplemente de mirar a través de plástico de superhéroe.

La polémica no desaparece.

Pero cambia muchísimo.

A nuestro juicio, la preocupación inicial por Luca era razonable; condenar a Borja sin comprobar la fase del eclipse, no tanto

Cuando aparece un niño de dos años mirando hacia el Sol, preguntar por su protección ocular es perfectamente legítimo.

De hecho, es saludable.

El eclipse generó una campaña institucional enorme precisamente porque una utilización incorrecta de filtros podía tener consecuencias graves.

Pero una preocupación legítima deja de ser rigurosa cuando se transforma automáticamente en acusación.

Si el vídeo muestra realmente que padre e hijo mantuvieron los filtros durante las fases parciales y únicamente se los quitaron después de alcanzar la totalidad desde Valencia, esa parte concreta del comportamiento coincide con las recomendaciones de observación de un eclipse total.

La pregunta sobre la calidad y el estado de las gafas requiere comprobar el producto.

No puede resolverse únicamente mediante comentarios de Instagram.

También conviene reconocer que con un niño tan pequeño existía una opción todavía más prudente

La proyección.

No exige que el menor entienda exactamente cuándo puede retirar o colocar unas gafas.

No requiere mantener el filtro correctamente alineado.

Y elimina el riesgo de que, por curiosidad, el niño mire directamente al Sol durante una fase parcial.

Por eso organismos y profesionales la recomendaban especialmente para menores.

Borja escogió otra posibilidad.

Eso permite discutir si fue la opción más conservadora.

No convierte automáticamente esa opción en irresponsable si la protección era adecuada y existió supervisión constante.

Hay una diferencia enorme entre “no lo habría hecho” y “lo hizo mal”

Las redes suelen borrar esa frontera.

Un padre puede decir:

“Yo con un niño de dos años habría utilizado proyección”.

Perfectamente razonable.

Otro:

“Yo no habría dejado que se quitara las gafas ni durante la totalidad porque temería equivocarme con el momento”.

También razonable.

Pero eso no demuestra:

“Borja incumplió las normas”.

Para afirmar esto último necesitamos datos.

Y los datos conocidos hasta ahora no permiten una conclusión tan sencilla.

De hecho, esta controversia puede terminar siendo pedagógicamente útil

España vivirá otro eclipse total el 2 de agosto de 2027.

Por tanto, millones de personas volverán a enfrentarse dentro de menos de un año a exactamente las mismas preguntas.

¿Cuándo necesito gafas?

¿Qué gafas sirven?

¿Pueden utilizarlas los niños?

¿Cuándo puedo quitármelas?

¿Qué significa totalidad?

El caso Borja demuestra que incluso después de meses de campañas informativas todavía existe confusión.

La regla más importante debería quedar cristalina:

durante cualquier fase en la que sea visible una porción brillante del Sol, no se mira directamente sin protección solar adecuada. La excepción es únicamente la totalidad absoluta de un eclipse total y solamente para quienes se encuentran dentro de la franja de totalidad.

La máscara de Spider-Man terminó generando más ruido que la astronomía

Y ésa quizá sea la ironía perfecta.

Borja probablemente pretendía que Luca asociara el eclipse con un momento divertido.

Batman para el pequeño.

Spider-Man para el padre.

Una escena familiar.

Una fotografía para recordar.

Pero la estética infantil hizo que muchos espectadores fijaran inmediatamente la atención en las gafas y sospecharan de ellas.

Televisivamente, aquello produjo el titular perfecto.

Científicamente, exigía más paciencia.

Nuestra valoración: la acusación más grave no está demostrada por lo publicado

Con las fuentes disponibles, podemos afirmar que Borja observó el eclipse con Luca desde Valencia y que ambos utilizaron gafas específicas durante las fases previas.

Podemos afirmar que Valencia estuvo dentro de la franja de totalidad.

Podemos afirmar también que las recomendaciones internacionales permiten retirar los filtros únicamente durante la totalidad absoluta.

Y Telecinco sostiene, tras revisar el vídeo, que eso es precisamente lo que hicieron.

Lo que no podemos comprobar solo mediante esas imágenes es si las gafas concretas cumplían todos los requisitos técnicos y se encontraban en perfecto estado.

Por tanto, el titular más riguroso no sería:

“Borja puso en peligro a su hijo durante el eclipse”.

Eso requeriría demostrar mucho más.

Sería:

“Borja recibió críticas por cómo observó el eclipse con su hijo, aunque retirar las gafas durante la totalidad en Valencia sí coincide con las recomendaciones de seguridad”.

Menos incendiario.

Mucho más preciso.

Porque quizás la gran lección de este episodio no tenga nada que ver con Supervivientes.

Tiene que ver con otra clase de supervivencia: la de los hechos cuando una imagen comienza a circular por redes.

Una máscara llamativa genera sospechas.

Una sospecha se convierte en crítica.

La crítica acaba convertida en una acusación.

Y solo después alguien comprueba dónde estaba realmente la familia y qué dicen los especialistas.

A nuestro juicio, proteger a un menor justifica toda la prudencia del mundo, pero esa misma prudencia debería aplicarse también antes de acusar públicamente a sus padres de irresponsabilidad.

Y ahí queda la pregunta: ¿creéis que las críticas a Borja González estaban justificadas por tratarse de un niño de solo dos años, o las redes se precipitaron al condenarlo sin tener en cuenta que Valencia estaba en la franja de totalidad y que quitarse las gafas durante esos breves segundos sí estaba permitido?

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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