Nadie lo vio venir: en medio de la tormenta política, el ex presidente regresó con un tono gélido, el de quien nunca olvida y jamás perdona. No fue una metáfora amable, sino una flecha directa lanzada por Aznar hacia Mazón.Algunos lo llaman maestro; otros, verdugo. Algunos lo llaman mentor, otros verdugo. Pero todos coinciden en algo: cada palabra suya suena como una sentencia. Y esta vez… no fue casualidad. - News
Nadie lo vio venir: en medio de la tormenta políti...
Nadie lo vio venir: en medio de la tormenta política, el ex presidente regresó con un tono gélido, el de quien nunca olvida y jamás perdona. No fue una metáfora amable, sino una flecha directa lanzada por Aznar hacia Mazón.Algunos lo llaman maestro; otros, verdugo. Algunos lo llaman mentor, otros verdugo. Pero todos coinciden en algo: cada palabra suya suena como una sentencia. Y esta vez… no fue casualidad.