No era el momento. Tampoco el lugar. Pero Silvia Intxaurrondo habló en TVE y algo se desató. Feijóo y Ayuso quedaron atrapados en un relato que ya no controlan, mientras el vídeo corre sin freno por redes y tertulias. No hay rectificación clara, solo silencios tensos y gestos forzados. Cuando un mensaje conecta con lo que muchos piensan pero pocos dicen, el problema deja de ser mediático y pasa a ser político.

Estas palabras de Silvia Intxaurrondo en TVE ponen a Feijóo y Ayuso contra las cuerdas: se están compartiendo masivamente.

 

 

Silvia Intxaurrondo ha desmontado el gran bulo del PP y de Feijóo sobre la regularización de los inmigrantes en ‘La hora de La 1’.

 

 

 

 

Hay momentos televisivos que duran apenas unos minutos pero consiguen abrir debates que se extienden durante días.

 

Momentos en los que una intervención rompe el guion esperado y obliga a replantear discursos que parecían intocables.

 

Algo así ha ocurrido con Silvia Intxaurrondo en TVE. Su análisis sobre la regularización de inmigrantes impulsada por el Gobierno ha encendido las redes sociales y ha dejado al descubierto contradicciones incómodas tanto del Partido Popular como de Vox.

 

El vídeo de su intervención corre como la pólvora en X y acumula miles de comentarios porque, más allá del ruido político, pone el foco en una pregunta clave que muchos prefieren esquivar.

 

La escena se produce en ‘La Hora de La 1’, uno de los espacios informativos con mayor seguimiento de la televisión pública.

 

Allí, Intxaurrondo escucha primero las críticas del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que acusa al Ejecutivo de utilizar la regularización de inmigrantes como una herramienta para alterar el censo electoral.

 

Un argumento que Vox ha repetido con insistencia en las últimas horas y que se ha convertido en uno de los ejes del ataque a la medida acordada entre el Gobierno y Podemos, que podría beneficiar a unas 500.000 personas en situación irregular.

 

 

Las palabras de Feijóo son contundentes y buscan generar alarma. “Usted no tiene derecho a incrementar el censo de los españoles con la ley de Nietos con más de dos millones de personas y con la regularización de la inmigración irregular de más de 800.000 personas”, afirma, tal y como recoge el programa.

 

Una frase diseñada para impactar, para sembrar la idea de que detrás de la regularización hay un cálculo electoral oculto.

 

 

Pero es justo después cuando Silvia Intxaurrondo toma la palabra y desmonta el relato pieza a pieza.

 

No con gritos ni con consignas, sino con preguntas incómodas y datos que obligan a mirar atrás. Su tono es calmado, casi pedagógico, pero el contenido es demoledor para quienes sostienen ese argumento.

 

“A mí me llama la atención la reflexión de Feijóo”, empieza diciendo, marcando ya el camino de su análisis.

 

Y a partir de ahí lanza una cuestión que resuena con fuerza: si regularizar inmigrantes supone alterar el censo electoral, ¿qué ocurrió entonces con las regularizaciones impulsadas por el propio Partido Popular cuando gobernaba?

 

La pregunta no es retórica. Intxaurrondo recuerda que el PP ha defendido y aplicado medidas similares en el pasado.

 

Lo hizo José María Aznar durante sus mandatos, con varios procesos extraordinarios de regularización. Lo defendió también el propio Feijóo hace años, cuando su discurso sobre inmigración era muy distinto al actual.

 

Entonces, la regularización se presentaba como una necesidad económica y social, no como una amenaza democrática.

 

La periodista va más allá y pone ejemplos concretos que desarman el argumento del “fraude electoral”.

 

“¿Es decir, los exiliados venezolanos llegados a Madrid han cambiado el censo electoral en Madrid? ¿En qué sentido han cambiado el censo electoral en la Comunidad de Madrid?”, se pregunta en directo.

 

Un ejemplo especialmente incómodo, porque muchos de esos exiliados han sido acogidos por políticas impulsadas por gobiernos del PP, especialmente en la Comunidad de Madrid de Isabel Díaz Ayuso.

 

Carlos Cue, uno de los tertulianos, recoge el guante y añade una observación que deja poco margen a la duda.

 

“Esos sí que votan clarísimamente mayoritariamente derechas, muy evidente”, señala.

 

La frase introduce un matiz clave: no todos los flujos migratorios tienen el mismo impacto electoral, ni mucho menos favorecen siempre a la izquierda, como insinúan PP y Vox.

 

Intxaurrondo insiste y afina aún más el argumento. “Cuando se abre las puertas a exiliados venezolanos en Madrid, ¿se hace con el objetivo de alterar el censo electoral?”, plantea.

 

Y remata con un recordatorio histórico que desmonta la amnesia selectiva: “Porque claro, el propio José María Aznar en su momento también llevó a cabo, si no me equivoco, cinco procedimientos extraordinarios de regularización. ¿El objetivo era cambiar el censo electoral?”.

 

La pregunta queda flotando en el plató y en las redes. Porque si se acepta la lógica de Feijóo, habría que asumir que todas esas regularizaciones anteriores tenían un fin oculto. Algo que nadie sostuvo entonces y que ahora se utiliza como arma política.

 

El debate se amplía todavía más cuando Carlos Cue recuerda otro episodio clave: la ley impulsada durante el mandato de Alberto Ruiz-Gallardón que permitió conceder la nacionalidad española a los descendientes de sefardíes.

 

“¿Y cuando Gallardón hizo la ley para que todos los descendientes de sefardíes pudieran tener nacionalidad española estaba alterando el censo electoral?”, pregunta. Una medida que fue apoyada con entusiasmo por el PP y presentada como un acto de justicia histórica.

 

 

“Y que el PP apoyó y salió en tromba diciendo que qué bien”, remata Intxaurrondo, subrayando la incoherencia. El argumento del censo solo parece surgir cuando la iniciativa no es propia, cuando la impulsa un Gobierno de signo distinto.

 

Este intercambio, aparentemente técnico, ha conectado con miles de personas porque pone en evidencia una estrategia política cada vez más habitual: convertir la inmigración en un arma arrojadiza, simplificar debates complejos y sembrar sospechas sin asumir responsabilidades pasadas.

 

En redes sociales, el clip de la intervención de Intxaurrondo se ha compartido masivamente.

 

Muchos usuarios destacan la claridad de su exposición y la forma en que obliga a revisar el discurso dominante.

 

Otros señalan la importancia de recordar el contexto histórico y no analizar las políticas migratorias como si fueran algo nuevo o exclusivo de un solo partido.

 

La regularización de inmigrantes no es un fenómeno aislado ni excepcional en España. Ha ocurrido con gobiernos de distinto signo y ha respondido a realidades económicas, laborales y sociales muy concretas.

 

Sectores enteros han dependido durante años de mano de obra inmigrante que, sin papeles, quedaba en una situación de vulnerabilidad extrema.

 

Regularizar no solo significa reconocer una realidad existente, sino también mejorar el control administrativo y garantizar derechos básicos.

 

 

Reducir todo eso a una supuesta maniobra para “alterar el censo” es una simplificación que, como ha mostrado Intxaurrondo, se desmorona cuando se analiza con un mínimo de rigor.

 

Porque si se acepta ese marco, habría que revisar décadas de políticas públicas y asumir que todos los gobiernos han jugado con el sistema democrático. Algo que nadie ha defendido seriamente hasta ahora.

 

 

El éxito viral de esta intervención también dice mucho del momento mediático que vivimos.

 

La audiencia no solo consume titulares, sino que busca explicaciones, contextos y contradicciones. Y cuando alguien las expone con claridad en un espacio de gran audiencia, el impacto es inmediato.

 

Silvia Intxaurrondo se ha consolidado en los últimos años como una de las voces más reconocibles del periodismo televisivo por su capacidad para contextualizar y cuestionar discursos sin caer en el espectáculo.

 

En esta ocasión, su intervención no solo ha desmontado un argumento concreto, sino que ha reabierto un debate más amplio sobre cómo se utiliza la inmigración en la confrontación política.

 

Mientras tanto, PP y Vox siguen insistiendo en el mismo mensaje, conscientes de que conecta con una parte de su electorado.

 

Pero el clip que circula en redes actúa como un espejo incómodo que refleja las contradicciones de ese discurso. Un recordatorio de que la memoria política es más larga de lo que algunos creen y de que las hemerotecas, a veces, hablan más alto que los eslóganes.

 

 

La regularización de 500.000 inmigrantes seguirá generando titulares y polémica. Habrá cifras, declaraciones cruzadas y debates encendidos.

 

Pero la pregunta que lanzó Intxaurrondo seguirá ahí, incómoda y persistente: si regularizar es alterar el censo, ¿por qué no lo fue cuando lo hizo el PP? Y si no lo fue entonces, ¿por qué lo es ahora?

 

Ese es el tipo de cuestiones que explican por qué un fragmento de televisión puede convertirse en un fenómeno viral.

 

Porque no se limita a opinar, sino que obliga a pensar. Y en tiempos de ruido constante, eso es más revolucionario de lo que parece.

 

 

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