No fue un desliz. Fue una elección. Ayuso decidió situar a Julio Iglesias en el centro del discurso y el resultado roza lo absurdo. No por casualidad, sino por cálculo. Lo que pretendía reforzar un relato ha terminado dejando al descubierto una desconexión inquietante con la gravedad del momento. La pregunta ya no es si se equivocó, sino por qué eligió precisamente este nombre… y qué dice eso de su forma de entender el poder. - News

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No fue un desliz. Fue una elección. Ayuso decidió situar a Julio Iglesias en el centro del discurso y el resultado roza lo absurdo. No por casualidad, sino por cálculo. Lo que pretendía reforzar un relato ha terminado dejando al descubierto una desconexión inquietante con la gravedad del momento. La pregunta ya no es si se equivocó, sino por qué eligió precisamente este nombre… y qué dice eso de su forma de entender el poder.

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