Ricardo había enviado a Carmen bajo la lluvia con su hijo enfermo, convencido de que aquel niño con una enfermedad terminal jamás llegaría a nada. Veintidós años después, ingresó en un hospital de Madrid, donde el destino le aguardaba: tras la bata blanca, con voz firme y ojos serenos, estaba Mateo, el niño al que había abandonado en la tormenta. - News

Ricardo había enviado a Carmen bajo la lluvia con ...

Ricardo había enviado a Carmen bajo la lluvia con su hijo enfermo, convencido de que aquel niño con una enfermedad terminal jamás llegaría a nada. Veintidós años después, ingresó en un hospital de Madrid, donde el destino le aguardaba: tras la bata blanca, con voz firme y ojos serenos, estaba Mateo, el niño al que había abandonado en la tormenta.

Related Articles