Terelu Campos rompe a llorar al descubrir hasta qué punto ha molestado a Belén Esteban y lanza una pregunta cargada de dolor: “¿Ese es el delito tan grande que yo he cometido?”. Lo que parecía una simple tensión entre compañeras terminó convirtiéndose en un momento profundamente emocional, con reproches, silencios incómodos y una reacción que nadie esperaba ver en pleno directo.
Terelu Campos rompe a llorar por Belén Esteban, pero la hemeroteca recupera el motivo que ella dice desconocer
La guerra que comenzó entre Belén Esteban y Juls Janeiro acaba de alcanzar un territorio mucho más íntimo.
Terelu Campos terminó llorando este martes 25 de agosto en De lunes a viernes mientras intentaba comprender por qué una persona que durante años consideró amiga decidió cortar cualquier relación con ella.
Su pregunta salió entre lágrimas y enfado:
“¿Ese es el delito tan grande que yo he cometido?”
El supuesto “delito” era no haber invitado a Belén Esteban a una misa organizada en junio de 2024 para recordar a María Teresa Campos coincidiendo con el que habría sido su 83 cumpleaños.
Pero aquí aparece un matiz fundamental.
Terelu sostiene ahora que no sabe realmente por qué Belén decidió apartarse de su vida.
Sin embargo, Belén sí explicó públicamente en diferentes ocasiones qué situaciones la habían herido, y aquella misa ocupaba un lugar central en su relato. En febrero de 2025 llegó a asegurar que tenía bloqueadas a Terelu y Carmen y recordó expresamente que Terelu le había pedido que no acudiera porque se trataba de un acto privado y familiar.
Eso no significa que la misa sea necesariamente la única causa de la ruptura.
Pero sí significa que la razón del enfado nunca estuvo completamente oculta.
Terelu empieza defendiendo algo más amplio que aquella misa
La escena emocional no apareció de manera aislada.
Terelu estaba respondiendo nuevamente a la polémica provocada por su posición sobre Juls Janeiro y por las acusaciones de que habría cambiado de “bando” para atacar a Belén.
Su defensa fue clara.
Asegura que nunca modificó deliberadamente su comportamiento hacia Esteban y que durante su carrera estuvo a su lado en numerosos momentos.
También lanzó una frase mucho más incómoda:
“En esta carrera profesional siempre me has tenido a mí al lado. ¿Y tú a mi lado? Yo no lo recuerdo”.
La página oficial de Mediaset recoge que Terelu aseguró no haber cambiado su opinión sobre la historia personal de Belén durante veinte años, aunque considera que ahora Julia Janeiro también tiene derecho a contar sus sentimientos.
Es decir, Terelu intenta separar dos asuntos:
seguir teniendo afecto por Belén;
y reconocer a Julia el derecho a hablar.
Para ella, ambas cosas deberían poder coexistir.
Entonces Lydia Lozano recupera la misa de 2024
Fue Lydia quien introdujo una posible explicación para el deterioro definitivo de la amistad.
La no invitación a una misa en memoria de María Teresa Campos.
Y aquí necesitamos aclarar algo que puede confundirse fácilmente:
no hablamos del funeral de María Teresa celebrado en septiembre de 2023.
Belén Esteban sí acudió a aquella ceremonia.
Europa Press documentó su presencia junto a muchos otros rostros conocidos en la multitudinaria misa funeral celebrada tres semanas después del fallecimiento de la comunicadora.
La polémica llegó nueve meses después.
El 17 de junio de 2024, Terelu Campos y Carmen Borrego organizaron otra misa, mucho más íntima, coincidiendo con el día previo al que habría sido el cumpleaños número 83 de su madre.
Esa fue la celebración a la que Belén quiso acudir.
Y a la que finalmente no fue.
Lo curioso es que Belén y Terelu acababan de reconciliarse
La cronología hace todavía más comprensible que aquello resultara doloroso para Esteban.
Apenas cinco días antes, el 12 de junio de 2024, Belén explicó a Europa Press que ella y Terelu habían hecho las paces después de varias semanas de tensión.
Según contó entonces, se había acercado personalmente a su antigua compañera, habían hablado de sus problemas y hasta habían quedado pendientes de comer juntas.
Parecía que la amistad encontraba una nueva oportunidad.
Entonces Belén supo que las hermanas Campos estaban preparando una misa para recordar a María Teresa.
Escribió preguntando dónde sería y a qué hora porque quería asistir.
Según relató públicamente, Carmen no respondió y Terelu le indicó que sería algo privado y familiar, mensaje que Belén interpretó como una invitación a no acudir.
Cinco días después de la reconciliación, había aparecido otro conflicto.
Terelu ofrece ahora una explicación muy distinta emocionalmente, aunque no necesariamente incompatible
Durante De lunes a viernes, Terelu defendió que aquella misa tenía un aforo y una organización muy restringidos.
Aseguró que Carmen fue quien la organizó y explicó que entre los asistentes había personas anónimas que habían dedicado fines de semana enteros a cuidar y acompañar a María Teresa durante su última etapa.
Entonces llegó su pregunta más emocional:
¿No tenían aquellas personas derecho a ocupar un lugar antes que cualquier personaje público?
Terelu terminó llorando.
También insistió en que no existía espacio para invitar a todo el mundo y consideró profundamente injusto que una decisión semejante pudiera justificar años de reproches.
Su explicación tiene lógica desde su perspectiva.
Una hija puede decidir quién quiere a su lado durante un homenaje íntimo a su madre.
Pero también existe la perspectiva de Belén.
Y ahí la historia deja de tener una víctima única.
Porque Belén no se enfadó simplemente por quedarse sin silla
Ese es un matiz importante.
Cuando Esteban explicó posteriormente su enfado, no dijo únicamente:
“no me invitaron”.
Su argumento era emocional.
Aseguraba haber querido profundamente a María Teresa y sentirse también querida por ella.
Además, interpretó que la explicación sobre una celebración exclusivamente familiar no coincidía completamente con lo que vio después.
En febrero de 2025 explicó en un pódcast que Terelu le había dicho que se trataba de un acto familiar pero posteriormente, según sus palabras, vio allí a numerosos conocidos de televisión.
Utilizó la expresión exagerada de que había acudido “medio Telecinco”.
La hemeroteca permite matizar también esa descripción.
No fue “medio Telecinco”, aunque sí hubo varios personajes públicos
Las imágenes de aquella tarde muestran un acto bastante reducido.
Entre los asistentes estuvieron las propias Terelu y Carmen, Alejandra Rubio, Carmen Almoguera, Rocío Carrasco y Fidel Albiac, Meli Camacho y el periodista Kike Calleja con su mujer, Raquel Abad, entre otros miembros del entorno próximo.
Por tanto, decir literalmente que acudió “medio Telecinco” sería exagerado.
Pero también sería incorrecto describir la misa como formada exclusivamente por familiares y personas anónimas.
Había varios rostros públicos.
Y precisamente ahí parece haber nacido buena parte de la percepción de agravio de Belén.
Ella entendió:
“me dicen que es familiar y después veo amigos conocidos”.
Terelu responde ahora:
“aquellos amigos tenían una relación íntima con mi madre y con nosotros”.
Ambas interpretaciones pueden coexistir.
Además, Belén no fue la única persona que se sintió excluida
Otro detalle ayuda a comprender que la decisión no estuvo dirigida exclusivamente contra Esteban.
Gustavo Guillermo, durante décadas chófer y persona de enorme confianza de María Teresa Campos, tampoco fue invitado y lo expresó públicamente.
También estuvo ausente José María Almoguera, nieto de María Teresa, que atravesaba entonces un fuerte distanciamiento con Carmen Borrego.
La familia insistió repetidamente en que pretendían realizar algo íntimo.
Alejandra Rubio incluso manifestó su malestar porque la celebración se hubiera filtrado a la prensa.
Esto debilita cualquier teoría según la cual todo el acto hubiera sido organizado específicamente para castigar a Belén.
No existe evidencia de eso.
Pero Belén añadió posteriormente otros reproches
Aquí está probablemente el dato que más matiza las lágrimas actuales de Terelu.
Cuando Belén explicó en 2024 por qué había terminado bloqueando a las Campos, la misa no fue su único reproche.
También aseguró que durante meses había echado de menos apoyo, mensajes y preocupación por parte de Terelu en determinados momentos personales y profesionales.
¡HOLA! recogió entonces que Esteban relacionaba su alejamiento tanto con la misa como con una sensación más general de falta de atención y respaldo.
Por tanto, presentar toda la ruptura como consecuencia exclusiva de una invitación religiosa probablemente simplifica demasiado la historia.
La misa parece haber funcionado como detonante o símbolo.
Detrás ya existían otras heridas.
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