Jordi González hace una inesperada confesión sobre la etapa más dura de su infancia: “Me llamaban Gon Gon para humillarme” |BV
El presentador recuerda el problema que marcó sus primeros años, las burlas que sufrió en el colegio y el gesto de su madre que terminó cambiando su vida
Después de más de tres décadas convertido en uno de los rostros más reconocidos de la televisión, Jordi González atraviesa una etapa especialmente satisfactoria al frente de ‘Collapse’, el programa que presenta en TV3.
El periodista ha reconocido recientemente que disfruta como nunca de este momento profesional y que incluso contempla este proyecto como el último gran capítulo de su carrera televisiva.
Una serenidad que adquiere un significado todavía mayor después del complicado 2025 que vivió. Aquel año sufrió un grave problema de salud que lo mantuvo varias semanas en coma y que, según él mismo ha explicado en distintas ocasiones, cambió profundamente su forma de entender la vida y sus prioridades.
Sin embargo, mucho antes de enfrentarse a aquel difícil episodio, Jordi tuvo que superar otra batalla mucho más silenciosa, una experiencia que marcó su infancia y que durante años condicionó su forma de relacionarse con los demás.
“Me llamaban Gon Gon para humillarme”
Durante una entrevista en el programa ‘A la cara’, de la Cadena SER, el periodista sorprendió al abrir una de las páginas más personales de su vida.
Lejos de hablar de su carrera o de sus éxitos profesionales, recordó las dificultades que sufrió siendo niño a causa de la tartamudez.
“Yo de pequeño y adolescente era tartamudo“, confesó.
Aquella circunstancia lo convirtió en el blanco de numerosas burlas dentro del colegio.
Según relató, algunos compañeros utilizaban precisamente esa dificultad para ridiculizarlo delante del resto de la clase.
“En clase, para humillarme, los niños me llamaban Gon Gon porque no era capaz de pronunciar mi apellido seguido“, recordó con total sinceridad.
Una etapa que afectó profundamente a su autoestima
Jordi reconoció que aquellas experiencias dejaron una huella importante durante su infancia.
Las dificultades para expresarse con fluidez y las continuas burlas terminaron afectando a su confianza y a la imagen que tenía de sí mismo.
Durante mucho tiempo convivió con la frustración que le generaba no poder hablar como los demás y con el miedo a convertirse nuevamente en objeto de comentarios cuando tenía que intervenir en clase.
Fue una situación que, según explicó, le hizo sufrir durante años y que solo empezó a cambiar gracias al apoyo constante que encontró dentro de su propia familia.
El papel decisivo de su madre
El presentador quiso destacar especialmente la implicación de su madre durante aquella etapa.
Preocupada por el malestar que veía en su hijo, decidió buscar ayuda profesional y lo llevó a distintos logopedas con el objetivo de mejorar su forma de hablar.
Aun así, hubo un gesto mucho más sencillo que terminó marcando un antes y un después en su evolución.
Una mañana de Reyes recibió una grabadora de casete, un regalo que parecía uno más, pero que escondía una intención muy concreta.

Jordi González durante una gala de ‘Supervivientes’ en el año 2020.
Gtres
La grabadora que terminó cambiando su vida
Aquel regalo de Reyes se convirtió en mucho más que un simple aparato para escuchar música.
Según explicó Jordi González, fue su madre quien ideó una rutina con la que pretendía ayudarle a ganar confianza y superar, poco a poco, las dificultades que tenía para hablar.
La propuesta era sencilla, pero requería constancia.
Cada día debía encerrarse en su habitación, leer en voz alta durante unos minutos, grabar su propia voz y escuchar después la grabación con atención.
De esa manera podría acostumbrarse a oírse, detectar sus avances y perder progresivamente el miedo a expresarse.
El consejo de su madre que nunca olvidó
El periodista recordó con emoción las palabras que recibió entonces.
Su madre intentó transmitirle tranquilidad y convencerle de que aquel ejercicio debía convertirse en un hábito diario, sin la presión de sentirse observado por nadie.
Le explicó que, dentro de su habitación, podía practicar con total libertad y equivocarse tantas veces como fuera necesario.
El objetivo no era hacerlo perfecto desde el primer día, sino ganar seguridad paso a paso hasta que hablar dejara de convertirse en una fuente constante de ansiedad.
Ese apoyo incondicional fue, según dejó entrever, uno de los pilares fundamentales para afrontar aquella etapa tan complicada.
Un proceso lento, pero lleno de pequeños avances
Jordi reconoció que superar la tartamudez no fue algo inmediato.
El cambio llegó poco a poco, gracias a la combinación del trabajo realizado con los especialistas y de aquellos ejercicios diarios que repetía en casa.
Con el paso del tiempo comenzó a notar que hablaba con mayor fluidez y, sobre todo, que el miedo a intervenir delante de otras personas iba desapareciendo.
Aquellos pequeños progresos reforzaron su confianza y le permitieron afrontar situaciones que hasta entonces evitaba por temor a volver a ser objeto de burlas.
De la inseguridad infantil a convertirse en una voz reconocida de la televisión
Resulta especialmente significativo que quien durante años sufrió al hablar terminara dedicando toda su vida profesional precisamente a la comunicación.
Jordi González ha construido una trayectoria de más de tres décadas delante de cámaras y micrófonos, convirtiéndose en uno de los presentadores más conocidos de la televisión española.
Por eso, al mirar atrás, reconoce que aquella etapa difícil también terminó enseñándole el valor de la perseverancia y de la confianza que otras personas depositaron en él cuando más la necesitaba.
Jordi González en una foto de archivo durante un programa de ‘Gran Hermano Revolution’ en el año 2017.
Gtres
Una experiencia que sigue marcando su forma de ver la vida
Aunque han pasado décadas desde aquellos años de colegio, Jordi González reconoce que esa etapa continúa formando parte de su historia personal.
Lejos de ocultarla, hoy habla de ella con naturalidad porque considera que puede ayudar a comprender el impacto que determinadas situaciones tienen en muchos niños y adolescentes.
Las burlas que sufrió no solo afectaban a su forma de comunicarse, sino también a la confianza con la que afrontaba el día a día.
Con el tiempo consiguió superar aquella dificultad, pero nunca ha olvidado lo importante que fue sentirse acompañado mientras atravesaba ese proceso.
El apoyo familiar que nunca dejó de agradecer
En su recuerdo ocupa un lugar muy especial la figura de su madre.
El presentador dejó claro que, más allá de buscar ayuda profesional, siempre intentó ofrecerle herramientas para que recuperara la seguridad en sí mismo.
Aquella grabadora de casete simboliza precisamente ese apoyo constante que recibió dentro de casa cuando más vulnerable se sentía.
Por eso, entre todos los objetos que ha acumulado durante su larga carrera, eligió precisamente ese recuerdo como el más valioso de su vida.
De niño inseguro a referente de la comunicación
La historia de Jordi González adquiere un significado aún mayor si se observa el camino que ha recorrido después.
Quien durante años tuvo dificultades para pronunciar su propio apellido terminó construyendo una sólida trayectoria delante de cámaras y micrófonos, convirtiéndose en una de las voces más reconocidas de la televisión española.
Su experiencia demuestra cómo un obstáculo que parecía insuperable durante la infancia no impidió que desarrollara una carrera dedicada precisamente a hablar, entrevistar y comunicar.
Una confesión que ha emocionado a muchos espectadores
Las palabras del presentador han generado numerosas reacciones por la sinceridad con la que recordó uno de los episodios más difíciles de su niñez.
Al compartir esa vivencia, Jordi González no solo ha abierto una ventana a su pasado, sino que también ha puesto el foco en las consecuencias que pueden tener las burlas y el acoso escolar sobre quienes las sufren.
Su testimonio deja además un mensaje de esperanza: con apoyo, paciencia y confianza, incluso las experiencias más dolorosas pueden transformarse en parte del camino hacia una vida completamente distinta.
La confesión de Jordi González ha conmovido a muchos espectadores. ¿Crees que hablar abiertamente de experiencias como el acoso escolar ayuda a dar visibilidad a un problema que todavía afecta a muchos niños y adolescentes? Comparte tu opinión con respeto.
