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La pérdida que quiebra incluso a una reina. Con la muerte de Irene de Grecia, Sofía no solo pierde a su hermana menor, sino a la persona que la acompañó en los momentos más difíciles de su vida. Quienes conocen el entorno hablan de una relación casi inseparable, construida lejos del foco mediático. Hoy, el protocolo pesa menos que el duelo. Porque hay ausencias que ni la fortaleza de una reina puede disimular.
Sale a la luz el testamento final de la princesa Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía. Lejos del lujo y las intrigas que muchos imaginan, sus decisiones sorprenden por su sobriedad y carga emocional. ¿A quién pensó hasta el final? ¿Qué legado quiso dejar realmente? Su voluntad final no habla de poder, sino de vínculos, lealtades y una forma muy personal de entender la vida… incluso después de la muerte.
Conmoción en la Casa Real española. La princesa Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía, ha fallecido a los 83 años “rodeada del cariño de su familia”. Aunque vivió alejada de los focos, siempre estuvo muy presente en la vida de la familia real, y su muerte marca el final de una era. Su despedida, íntima y serena, deja un profundo silencio en una familia que estaba profundamente acostumbrada a su presencia.
El abogado de las mujeres que han denunciado a Julio Iglesias ha desmontado el discurso de la impunidad y ha lanzado un mensaje contundente, reabriendo el debate sobre si la fama puede seguir siendo un escudo protector… o si esta vez la justicia acabará imponiéndose.
El silencio de los niños es la señal más preocupante. Enrique Iglesias, Chabeli y Julio José no se han pronunciado para defenderse, negar ni aclarar nada. En cambio, han hecho algo mucho más significativo: han demostrado colectivamente una postura firme y unificada tras las acusaciones contra su padre, Julio Iglesias. Para muchos, esto no es un gesto de neutralidad, sino una línea divisoria. Porque cuando una familia poderosa decide guardar silencio y actuar, la pregunta pasa de lo que sucedió… a lo que saben.