El futuro de ‘El Sótano Club’ en TEN ya tiene respuesta tras el fichaje de Alba Carrillo por La Séptima. El movimiento había disparado todo tipo de rumores, pero ahora la cadena despeja la incógnita. La gran pregunta es qué cambia realmente y quién ocupará el centro del escenario televisivo.
TEN blinda ‘El Sótano Club’ mientras Alba Carrillo prepara su salto a La Séptima: el programa vuelve, pero queda una silla por resolver
Hay una parte de la historia que ya está resuelta y otra que, precisamente por seguir abierta, resulta mucho más interesante.
‘El Sótano Club’ volverá a TEN en septiembre.
La cadena ha vuelto a alimentar públicamente el regreso del formato después de haber confirmado su renovación antes de las vacaciones. Lo que todavía no está aclarado es si esa segunda temporada continuará teniendo a Alba Carrillo en el mismo papel que durante su primera etapa, ahora que la presentadora ha fichado por La Séptima para ponerse al frente de Fuera de control junto a Marta Márquez.
Por tanto, la verdadera noticia no es que El Sótano Club sobreviva.
Eso se sabía desde junio.
La incógnita está en cómo sobrevivirá.
Porque el nuevo movimiento profesional de Alba Carrillo abre tres escenarios: que compagine las dos cadenas, que reduzca su presencia en TEN o que el programa tenga que buscar una nueva figura principal.
Hasta este 19 de agosto, ninguna de esas tres posibilidades ha sido anunciada oficialmente por TEN.
Y eso convierte septiembre en algo más que el comienzo de una segunda temporada.
TEN decidió renovar cuando los datos de audiencia no parecían invitar precisamente al optimismo
Para comprender por qué la cadena parece decidida a mantener el formato hay que regresar al 24 de junio.
Aquel día, Rafael Herrera, director de TEN, entró telefónicamente en El Sótano Club para comunicar al equipo que el programa tendría una segunda temporada después del descanso estival.
La decisión tenía cierto mérito porque los resultados lineales habían sido modestos.
El formato, estrenado el 13 de abril, debutó con un 0,9% de cuota y alrededor de 69.000 espectadores, pero posteriormente se movió habitualmente entre el 0,4% y el 0,5%. Un análisis de El País situaba su media durante las primeras semanas cerca del 0,5%, por debajo incluso de algunos contenidos que lo rodeaban dentro de la parrilla de TEN.
En cualquier gran cadena generalista, unas cifras semejantes probablemente conducirían a una conversación muy diferente.
Pero TEN juega otra partida.
Su escala es menor.
Su modelo también.
Y, sobre todo, sus responsables dejaron claro que no estaban observando únicamente el share.
La televisión ya no se mide solo con un audímetro
Cuando Rafael Herrera explicó la renovación, reveló un criterio especialmente interesante.
La dirección recibía diariamente datos de audiencia, pero también analizaba los titulares generados por el programa y un informe específico sobre su repercusión y sentimiento en redes sociales.
Ese detalle explica probablemente mucho más sobre la renovación que cualquier décima de share.
El Sótano Club no se convirtió en un fenómeno tradicional de audiencia.
Sí consiguió convertirse repetidamente en generador de conversación.
Alba Carrillo facilitaba esa estrategia.
Sus opiniones, enfrentamientos y declaraciones producían fragmentos capaces de circular fuera de las horas de emisión.
Y ahí aparece una transformación importante de la televisión contemporánea.
Hace años, un programa con audiencia baja tenía un problema casi definitivo.
Ahora puede tener 30.000 o 40.000 espectadores lineales y, al mismo tiempo, conseguir que una discusión recortada alcance una exposición digital muy superior.
TEN parece haber decidido valorar también ese segundo rendimiento.
Por eso perder a Alba Carrillo no sería simplemente cambiar de presentadora
Aquí está el verdadero dilema.
Alba no ha sido únicamente la persona situada delante del programa.
Ha funcionado como uno de sus principales motores narrativos.
El Sótano Club fue concebido como un magacín de actualidad, crónica social, cultura digital y entretenimiento, con un tono deliberadamente informal y colaboradores procedentes tanto de la televisión como de ecosistemas digitales.
Pero durante su primera temporada, buena parte de los titulares terminaron naciendo de la propia presentadora.
Eso significa que una eventual salida no obligaría solamente a sustituir una cara.
Obligaría a decidir si TEN quiere conservar la misma personalidad del formato.
Y ahí no todas las sustituciones sirven.
Mientras TEN prepara septiembre, La Séptima ya ha enseñado sus cartas
El movimiento que ha provocado todas estas preguntas se confirmó esta semana.
Alba Carrillo y Marta Márquez serán las presentadoras de ‘Fuera de control’, uno de los primeros programas anunciados por La Séptima, el nuevo canal nacional que tiene previsto iniciar sus emisiones el 5 de noviembre de 2026.
La promoción difundida para presentar el formato juega precisamente con la personalidad televisiva de Alba y con la idea de que Marta tendrá que intentar “controlarla”.
Es decir, La Séptima tampoco parece haberla contratado para transformarla en una conductora neutra.
Ha fichado el personaje televisivo completo.
La espontaneidad.
La capacidad para generar titulares.
El conflicto.
Y ese tipo de presentador se convierte rápidamente en parte de la identidad de un formato.
Algunas informaciones sitúan inicialmente Fuera de control en las tardes de los fines de semana, aunque todavía hay aspectos de la parrilla definitiva pendientes de confirmación.
Ese detalle podría permitir una convivencia con TEN.
Pero “podría” es la palabra importante.
Las fechas permiten imaginar una transición, pero no confirman ninguna
Hay otro elemento que está generando especulaciones.
El Sótano Club debe volver en septiembre.
La Séptima no empieza sus emisiones hasta el 5 de noviembre.
Eso deja aproximadamente dos meses entre una cosa y la otra.
Sobre el papel existen varias posibilidades.
Alba podría regresar en septiembre y marcharse cuando comience su nuevo proyecto.
Podría compaginar ambos programas si contratos y horarios lo permiten.
Podría permanecer ligada a TEN de una forma diferente.
O TEN podría preparar desde el principio una nueva estructura.
Actualmente no existe una confirmación pública suficiente para presentar ninguna de estas posibilidades como la elegida.
Precisamente por eso creemos que algunos titulares se están adelantando demasiado cuando hablan ya de sustitución o permanencia.
Lo confirmado es el programa.
No el reparto definitivo de funciones.
Marta Riesco acaba de ofrecer otra pista importante
Mientras las dudas se concentran en Alba, otra de las caras reconocibles del formato sí ha mostrado públicamente sus ganas de regresar.
Marta Riesco respondió en X a un seguidor que le proponía una misión relacionada con la actualidad de Juls Janeiro y Belén Esteban asegurando que tenía ganas de volver a El Sótano Club.
La propia cuenta de TEN respondió poco después con un mensaje breve: “Ya queda menos”.
La interacción figura todavía entre las respuestas públicas de la cadena.
Eso tiene importancia porque demuestra que TEN continúa promocionando activamente el regreso.
No estamos, por tanto, ante una renovación anunciada en junio que después haya quedado olvidada.
La cadena sigue enviando señales en agosto.
Pero nuevamente encontramos la ausencia significativa:
no se especifica quién ocupará exactamente la posición que tuvo Alba Carrillo durante la primera temporada.
Además, la actualidad le ha regalado al programa material perfecto para volver
El descanso veraniego ha coincidido con una sucesión de acontecimientos que encajan perfectamente dentro del ADN del formato.
La nueva guerra alrededor de Belén Esteban y Juls Janeiro probablemente sea uno de los ejemplos más evidentes.
Hay antiguas relaciones de Sálvame.
Hay posiciones enfrentadas.
Hay protagonistas que vuelven a hablar.
Hay hemeroteca.
Hay crónica social.
Y hay una enorme capacidad para generar contenido digital.
Por eso no sorprende que seguidores de El Sótano Club estén reclamando ya que Marta Riesco salga en busca de nuevas declaraciones.
El programa podría regresar en septiembre encontrándose una actualidad diseñada prácticamente a medida.
Pero existe una paradoja interesante: quizá TEN necesite a Alba más de lo que los datos de audiencia sugieren
Si observáramos únicamente las cifras lineales, podría parecer relativamente sencillo sustituirla.
Después de todo, estamos hablando de un formato que durante buena parte de su recorrido se ha mantenido alrededor del medio punto de cuota.
Pero ese análisis olvidaría precisamente el criterio que llevó a TEN a renovarlo.
La dirección no valoró únicamente el share.
Valoró también la repercusión.
Y ahí Alba Carrillo tiene un peso evidente.
En otras palabras:
el programa puede tener poca audiencia tradicional y, sin embargo, depender mucho de la presentadora que genera sus titulares.
Esa es una situación curiosa pero cada vez más frecuente.
Un rostro televisivo puede valer menos por cuánta gente lo está viendo en directo que por cuánta conversación es capaz de provocar después.
La Séptima parece haber comprendido exactamente ese valor
El fichaje de Alba tampoco llega aislado.
La Séptima está construyendo su lanzamiento con una combinación de nombres conocidos y perfiles que puedan diferenciar rápidamente a una cadena que parte desde cero.
El proyecto está capitaneado por José Miguel Contreras y tiene previsto comenzar sus emisiones nacionales el 5 de noviembre. Distintas informaciones sitúan la inversión prevista para sus primeros tres años entre 20 y 25 millones de euros, con una parte importante concentrada en la fase inicial.
En ese contexto, Alba ofrece algo extremadamente útil:
reconocimiento inmediato.
No hace falta presentarla al espectador.
Y su incorporación, junto a Marta Márquez, permite anunciar uno de los primeros espacios propios con dos caras ya conocidas antes incluso de que el canal haya empezado a emitir.
Es una estrategia lógica para una nueva cadena.
Pero puede convertirse en un problema para otra bastante más pequeña que ya había construido un formato alrededor de ella.
Nuestra lectura: TEN ha confirmado lo único que podía confirmar sin revelar todavía toda su estrategia
A nuestro juicio, la respuesta “Ya queda menos” resulta más inteligente de lo que parece.
TEN elimina una duda:
el programa vuelve.
Pero mantiene otra:
¿cómo vuelve?
Eso permite conservar la conversación durante las semanas previas al estreno.
Si Alba continúa, existe noticia.
Si compagina, existe noticia.
Si se marcha y aparece otra presentadora, también existe noticia.
Desde un punto de vista promocional, el silencio sobre esa silla genera ahora más interés que una aclaración inmediata.
Otra cosa sería prolongar la incertidumbre hasta demasiado cerca del estreno.
También puede ocurrir que estemos buscando un conflicto contractual que nunca exista
Hay otro escenario que merece ser considerado.
TEN y La Séptima no tienen necesariamente que ser proyectos incompatibles.
Si Fuera de control termina efectivamente ocupando las tardes del fin de semana y El Sótano Club mantiene su emisión de lunes a viernes, la incompatibilidad horaria no sería automática.
La cuestión dependerá entonces de contratos, exclusividades, carga de trabajo y estrategia de ambas cadenas.
Y esos elementos no son públicos.
Por eso creemos que hablar ya de una salida definitiva de Alba de TEN sería precipitado.
Ha fichado por La Séptima. Eso está confirmado. Que ese fichaje obligue a abandonar ‘El Sótano Club’ todavía no lo está.
Lo que sí parece claro es que el programa ya ha sobrevivido a su primera gran prueba
En realidad, la incertidumbre actual puede hacer olvidar algo bastante significativo.
El Sótano Club llegó a junio con unas audiencias que habrían condenado rápidamente a muchos formatos.
Y TEN decidió renovarlo.
La cadena prefirió valorar comunidad, repercusión, prensa y conversación digital además del número tradicional de espectadores.
Eso convierte su segunda temporada en un pequeño experimento sobre el futuro de la televisión temática.
¿Puede mantenerse un programa de producción propia aunque su share sea discreto si genera suficiente identidad de marca alrededor del canal?
TEN parece creer que sí.
Ahora tendrá que demostrarlo.
Con Alba o sin ella.
Nuestra conclusión: el programa está salvado; la gran incógnita es quién será imprescindible
Por ahora podemos separar claramente tres niveles.
Confirmado: El Sótano Club tendrá una segunda temporada y TEN continúa promocionando su regreso para septiembre.
Confirmado: Alba Carrillo ha fichado por La Séptima y presentará Fuera de control junto a Marta Márquez desde la nueva etapa del canal que comienza el 5 de noviembre.
No confirmado: que Alba haya abandonado definitivamente El Sótano Club, que exista ya una sustituta o que vaya a compaginar ambos proyectos.
Esa última parte es precisamente la que convertirá septiembre en una prueba interesante.
Porque si TEN mantiene el programa sin Alba y conserva su capacidad de generar conversación, demostrará que la marca estaba por encima de su presentadora.
Si su ausencia modifica profundamente el formato, quedará claro cuánto dependía realmente de ella.
Y si finalmente Alba consigue estar en las dos cadenas, estaremos ante una situación todavía más curiosa: una misma figura ayudando a construir simultáneamente la identidad de dos pequeñas apuestas televisivas que necesitan destacar en una TDT cada vez más competitiva.
Por eso la pregunta ya no es si El Sótano Club volverá.
Eso está prácticamente resuelto.
La pregunta que de verdad merece seguimiento es otra:
¿Crees que TEN debería hacer todo lo posible por mantener a Alba Carrillo aunque tenga que compartirla con La Séptima, o sería mejor aprovechar esta segunda temporada para demostrar que ‘El Sótano Club’ puede funcionar con una nueva figura al frente?

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