Leo Messi se despidió de su padre con una emotiva carta.
Messi revela el dolor que escondió durante su último Mundial: la despedida a su padre que cambia por completo la lectura de aquella final
Durante semanas vimos a Lionel Messi intentando conquistar otra Copa del Mundo. Lo vimos marcar, celebrar, sufrir y llegar hasta una nueva final con Argentina. Lo que prácticamente nadie podía ver era la otra competición que estaba disputando lejos del césped: ganar tiempo para que su padre pudiera recuperarse y verlo jugar una vez más.
Ahora, unos días después de la muerte de Jorge Messi, el futbolista ha explicado por primera vez hasta qué punto la enfermedad de su padre condicionó emocionalmente su Mundial de 2026.
La carta publicada este miércoles no es únicamente una despedida familiar. También funciona como la explicación tardía de muchos momentos que, vistos entonces desde fuera, parecían formar parte exclusivamente de la presión deportiva.
Messi estaba jugando mientras esperaba noticias desde Rosario.
Y, según cuenta ahora, cada partido tenía para él un significado adicional: permanecer en el torneo significaba regalarle unos días más a Jorge para intentar recuperarse y viajar.
Como título a estas líneas, el argentino ha escogido “Te amo, pa”, acompañado de una fotografía de ambos, sonrientes y cómplices. Padre e hijo mostraban una afinidad y relación de lo más envidiable, y eso es precisamente lo que Lionel —tal y como Jorge le llamaba en la intimidad— ha querido describir en esta carta que ha conseguido sacudir a todo internet en apenas unas horas. La revista Lecturas te la replica íntegra.
Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos. Tanto me pedias que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final así podías viajar.
Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien.
No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?
Sé que tu felicidad era ver bien a tu familia, a tu mujer, a tus hijos y, sobre todo, sin que se enteren los otros, verme jugar a mí… Desde chiquito siempre fue así. Me llevabas a todos los entrenamientos apenas llegabas de trabajar. A muchos me llevaba mamá porque vos estabas trabajando. Obviamente, a los partidos no faltabas a uno. Cómo sufrías viéndome y cómo disfrutabas, aunque nunca me regalabas muchos elogios.
Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón. Al final se terminaba dando como vos decías.
Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo. Descansá en paz y cuídanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo. Te amo, pa.
La final contra España fue una batalla que Messi estaba jugando también por Jorge
Argentina alcanzó la final del Mundial el 19 de julio.
España terminó imponiéndose 1-0 en la prórroga, con un gol en el minuto 106. Era la oportunidad de Messi de conquistar dos Mundiales consecutivos y cerrar probablemente su etapa mundialista levantando otra Copa.
Pero la carta revela que existía otra motivación mucho más íntima.
Leo quería ganar para llevarle el trofeo a su padre.
No ocurrió.
Él mismo reconoce que físicamente no consiguió encontrarse bien y que intentó exigir a su cuerpo más de lo que podía darle.
España ganó.
Argentina terminó subcampeona.
Y cuando Messi regresó a Rosario encontró a Jorge en un estado tan delicado que, según explica, su padre incluso creía que aquella final había terminado mediante penaltis.
No pudieron hablar realmente sobre el Mundial.
Y ese parece ser uno de los asuntos que Leo siente que quedaron pendientes.
Hay algo especialmente cruel en el tiempo de esta historia
Jorge había pedido a su hijo que jugara.
Messi aceptó.
Argentina avanzó hasta el último partido posible.
El torneo terminó el 19 de julio.
Jorge murió menos de tres semanas después.
Desde fuera podríamos pensar que hubo tiempo suficiente.
Para ellos no lo hubo.
El padre seguía vivo cuando Leo regresó, pero su estado ya no permitió esa conversación que el futbolista había imaginado durante semanas.
Ese detalle convierte la final perdida en algo diferente.
Messi no lamenta únicamente que España levantara la Copa.
Lamenta que aquel último Mundial, que había disputado en gran medida porque su padre se lo pidió, terminara sin que ambos pudieran sentarse tranquilamente a hablar sobre él.
“Papá, amigo y representante”
La figura de Jorge Messi siempre fue difícil de separar de la carrera profesional de Leo.
No fue únicamente quien lo llevaba a entrenar durante su infancia.
Fue una de las personas decisivas cuando la familia tomó la enorme decisión de trasladar a Lionel a España siendo todavía un niño. Después asumió durante buena parte de su trayectoria funciones de representante, negociador y consejero. AP destaca que estuvo implicado desde las primeras decisiones deportivas hasta la gestión posterior de la carrera internacional de su hijo.
La historia de Messi suele contarse mediante estadios.
Rosario.
Barcelona.
París.
Miami.
Buenos Aires.
Pero detrás de todos esos lugares hubo durante décadas una figura que aparecía de manera mucho menos espectacular.
Jorge.
Por eso Leo lo resume ahora mediante tres identidades: padre, amigo y representante.
El orden quizá importe.
Antes de todo estuvo el padre.
La gran pregunta que deja la carta: ¿seguirá jugando Messi?
Existe una frase que inmediatamente ha provocado especulaciones en todo el mundo.
Messi reconoce que ahora tiene dudas sobre cuánto tiempo continuará jugando al fútbol. No sabe todavía cómo reorganizar una vida profesional en la que su padre estuvo presente desde prácticamente el primer entrenamiento.
Conviene no convertir eso en un anuncio de retirada.
Messi no ha anunciado que abandone el fútbol.
Ha expresado una duda en medio de un duelo reciente.
Son cosas completamente distintas.
Actualmente tiene 39 años y pertenece al Inter Miami. Reuters informa de que regresará a Estados Unidos después de permanecer junto a su familia en Argentina.
Puede jugar meses.
Puede jugar más tiempo.
Puede decidir terminar antes de lo previsto.
Hoy nadie puede afirmarlo con seguridad.
Probablemente ni siquiera él.
El Premio Princesa de Asturias llega también en el momento más extraño de su vida
Este año había traído otro enorme reconocimiento para Messi.
El pasado 3 de junio fue proclamado ganador del Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, reconocimiento que deberá entregarse en Oviedo durante la ceremonia prevista para octubre. El jurado destacó tanto su extraordinaria trayectoria deportiva como su dimensión solidaria.
En condiciones normales sería uno de los grandes acontecimientos personales del año.
Ahora inevitablemente tendrá otro significado.
Porque muchos de los homenajes que Messi reciba a partir de este momento llegarán por primera vez sin la persona que estuvo detrás de prácticamente toda su carrera.
Cristiano Ronaldo dejó a un lado dos décadas de rivalidad
La reacción más comentada llegó precisamente del hombre con quien Messi protagonizó la gran rivalidad futbolística de su generación.
Cristiano Ronaldo le envió públicamente un abrazo y fuerza para él y su familia después de leer la despedida.
También David Beckham, vinculado directamente a Messi en Inter Miami, manifestó públicamente su apoyo, junto con futbolistas, antiguos compañeros, clubes y organizaciones del fútbol internacional.
Son mensajes breves.
En una situación así probablemente deban serlo.
Hay dolores ante los que intentar encontrar la frase perfecta resulta imposible.
Jorge también fue una figura controvertida, y eso forma parte de una biografía completa
Recordar a alguien después de su muerte no obliga a borrar los capítulos difíciles.
Jorge participó durante décadas en la gestión de la carrera económica y contractual de Leo, una posición que también lo situó en el centro de negociaciones y controversias.
Padre e hijo fueron condenados en España en el conocido procedimiento fiscal relacionado con derechos de imagen correspondientes a 2007-2009. Posteriormente, el Tribunal Supremo mantuvo la condena de Lionel y redujo la pena impuesta a Jorge debido a circunstancias atenuantes.
Ese episodio existe.
Pero tampoco resume cuarenta años de relación entre padre e hijo.
Las personas pueden ocupar simultáneamente lugares complejos en una biografía.
Y la carta publicada por Leo no pretende escribir una historia empresarial.
Pretende despedir a su padre.
Nuestra lectura: esta carta explica que detrás del “último baile” había otro reloj corriendo
Durante el Mundial hablamos constantemente del tiempo.
El último Mundial de Messi.
Los 39 años.
La última oportunidad.
La posibilidad de despedirse como campeón.
Pero estábamos mirando el reloj equivocado.
El tiempo que verdaderamente obsesionaba a Leo no parecía ser cuánto fútbol le quedaba.
Era cuánto tiempo le quedaba a Jorge.
Cada victoria argentina prolongaba unos días la posibilidad de que mejorara.
Cada eliminatoria superada mantenía abierta una esperanza.
Argentina consiguió llegar hasta el final.
La medicina, desgraciadamente, seguía otro calendario.
Por eso resulta ahora comprensible que Messi recuerde aquella Copa del Mundo de una manera muy distinta de quienes únicamente vimos el resultado.
España fue campeona.
Argentina fue segunda.
Eso permanecerá escrito en las estadísticas.
Pero dentro de la memoria de Messi probablemente exista otro Mundial.
Uno donde cada partido era también una conversación pendiente con su padre.
El legado que ahora quiere trasladar a Thiago, Mateo y Ciro
La carta termina mirando hacia la siguiente generación.
Messi explica que una parte de Jorge continuará en la educación que él dé a sus propios hijos. Quiere transmitirles valores recibidos de sus padres y mantener así una continuidad que ya no dependerá de la presencia física de su abuelo.
Quizá ahí se encuentre el fragmento más sereno de toda la despedida.
La carrera de Jorge como representante terminó.
Su vida terminó.
Su influencia no.
Permanece en la manera en que Lionel entiende el trabajo.
En cómo vive el fútbol.
En cómo observa a sus hijos.
Y probablemente también en esa voz crítica que Messi seguirá escuchando mentalmente después de algunos partidos.
La misma que escuchó desde niño.
La misma que esperaba después de cada encuentro del último Mundial.
Durante décadas, Jorge Messi estuvo al lado del futbolista mientras el mundo veía crecer una leyenda.
Ahora Lionel tendrá que descubrir cómo seguir sin él.
Y quizá por eso la pregunta que deja su carta no debería ser únicamente si veremos a Messi jugar otra temporada.
Es algo mucho más humano:
¿cómo se aprende a cerrar una carrera cuando la persona que estuvo contigo desde el primer entrenamiento ya no puede acompañarte hasta el último partido?
