Mariló Montero vuelve a situarse en el centro de la polémica tras cuestionar el «activismo» de RTVE y defender públicamente la Telemadrid de Antonio Naranjo. Sus palabras han encendido el debate y provocado una oleada de reacciones que pocos esperaban. – News

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Mariló Montero vuelve a situarse en el centro de la polémica tras cuestionar el «activismo» de RTVE y defender públicamente la Telemadrid de Antonio Naranjo. Sus palabras han encendido el debate y provocado una oleada de reacciones que pocos esperaban.

Mariló Montero vuelve a abrir el debate sobre la televisión pública: critica a RTVE mientras reivindica su libertad en Telemadrid

La discusión sobre la neutralidad de los medios públicos españoles vuelve a tener a Mariló Montero como protagonista. Y esta vez la controversia contiene un elemento especialmente interesante: la periodista cuestiona con enorme dureza el funcionamiento actual de RTVE mientras pone a Telemadrid como ejemplo de un espacio donde asegura sentirse profesionalmente libre.

No es la primera vez que lo hace.

Casi un año después de su tenso intercambio con David Broncano en La Revuelta, Montero ha recuperado prácticamente el mismo debate en una entrevista publicada por El Mundo. Allí volvió a cuestionar la orientación ideológica que, en su opinión, existe actualmente en Televisión Española y utilizó una expresión especialmente contundente para diferenciarla de su experiencia profesional en la televisión pública madrileña: en Telemadrid, sostuvo, “ahí no se miente”. La entrevista fue recogida el 17 de agosto de 2026 por distintos medios, que destacaron precisamente sus críticas a RTVE y su defensa del espacio presentado por Antonio Naranjo.

La frase inevitablemente abre una discusión mucho más amplia que la propia polémica.

¿Puede calificarse una televisión pública completa como “activista” sin señalar ejemplos concretos? ¿Es Telemadrid realmente más neutral? ¿O estamos ante dos modelos juzgados de forma diferente dependiendo de la afinidad ideológica de quien observa?

Ahí está, probablemente, la parte más interesante de toda esta historia.

Montero ya no habla solamente de programas: cuestiona el modelo de RTVE

Durante su reciente entrevista, Mariló Montero fue mucho más allá de criticar a un presentador o un programa determinado.

Su diagnóstico alcanza prácticamente al conjunto de RTVE.

La comunicadora recurrió al concepto de los llamados “chiringuitos” institucionales para defender que España necesita revisar determinadas estructuras públicas y aseguró que existen organismos excesivamente ideologizados. Dentro de esa reflexión situó también su visión de la televisión estatal.

Pero la afirmación que probablemente provocará mayor debate es otra.

Según Montero, el grado de “activismo” existente actualmente en TVE no tendría equivalente en otras televisiones. Frente a esa situación contrapuso su experiencia como colaboradora en Telemadrid, particularmente en El Análisis: Diario de la Noche, espacio conducido por Antonio Naranjo.

Su conclusión fue rotunda: allí considera que existe libertad y que no se miente.

Sin embargo, precisamente esa comparación plantea una cuestión que merece bastante más análisis del que permite un simple titular.

RTVE es una televisión pública, pero Telemadrid también lo es.

Por tanto, si el debate consiste en establecer hasta qué punto el poder político puede influir sobre una televisión financiada públicamente, el mismo criterio debería aplicarse a ambas.

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La relación de Montero con el programa de Antonio Naranjo no es nueva

Mariló Montero participa en espacios de Telemadrid y ha formado parte repetidamente de las mesas de El Análisis: Diario de la Noche. La propia programación de la cadena confirma su participación junto a Antonio Naranjo y otros periodistas y analistas.

Su defensa del programa tampoco comenzó esta semana.

Cuando visitó La Revuelta el 9 de septiembre de 2025, Montero ya utilizó el espacio de Broncano para explicar que consideraba libre el programa dirigido por Naranjo. La intervención provocó una respuesta pública del propio periodista, que agradeció posteriormente sus palabras.

Aquella noche incluso una persona del público cuestionó directamente a Montero por criticar el supuesto sesgo de RTVE mientras trabajaba en Telemadrid. Ella respondió defendiendo la autonomía de Naranjo como director del espacio.

Es decir, la comparación actual no representa un cambio repentino.

Forma parte de un discurso que Montero viene manteniendo públicamente desde hace meses.

Existe además un dato que añade contexto a su defensa de Telemadrid

Hay un elemento reciente que merece ser incorporado porque ayuda a comprender mejor la posición de Montero, aunque no demuestra que una cadena completa sea neutral o carezca de sesgo.

En julio de 2026, la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo resolvió una reclamación relacionada precisamente con intervenciones de Antonio Naranjo y Mariló Montero en El Análisis: Diario de la Noche.

La denuncia se refería a un debate emitido el 14 de abril sobre la regularización extraordinaria de inmigrantes.

La Comisión concluyó que ambos periodistas habían actuado dentro de los límites establecidos por el Código Deontológico de la FAPE y consideró necesario valorar sus declaraciones dentro del contexto de un programa de análisis y opinión, donde la libertad de expresión ocupa un espacio especialmente amplio.

Ese pronunciamiento puede ser utilizado legítimamente como argumento en defensa de aquella emisión concreta.

Pero existe una distinción importante.

Que una comisión deontológica determine que unas intervenciones determinadas no vulneraron el código profesional no equivale a certificar que toda la programación de una cadena sea siempre neutral, objetiva o verdadera.

Del mismo modo, criticar programas concretos de RTVE tampoco demuestra por sí solo que toda la corporación practique “activismo”.

Ambas afirmaciones necesitarían un análisis mucho más amplio.

Todo conduce inevitablemente a aquella noche con Broncano

Antonio Naranjo agradece que Mariló Montero apoye su tertulia en Telemadrid, y se dirige a Broncano: "Ay esas cabezas"

Para comprender por qué estas nuevas palabras han adquirido tanta relevancia hay que regresar al 9 de septiembre de 2025.

Mariló Montero acudió entonces a La Revuelta como participante de MasterChef Celebrity, pero la conversación terminó derivando hacia la ideología, la libertad periodística, la tauromaquia y el funcionamiento de la propia RTVE. La página oficial de RTVE conserva la crónica de aquel programa.

Montero sostuvo entonces que observaba una presencia excesiva de comunicadores de izquierdas en la parrilla.

Broncano respondió planteando una paradoja.

Si una persona podía acudir a uno de los programas de mayor audiencia de la propia RTVE, criticar frontalmente a la cadena en directo y posteriormente comprobar que esas palabras eran emitidas, aquello también podía interpretarse como una prueba de que existía espacio para la crítica.

Ese argumento continúa siendo relevante ahora.

Montero sostiene que existe activismo.

Sus críticos pueden responder que RTVE permitió que denunciara públicamente ese supuesto activismo desde uno de sus propios programas.

Una cosa no elimina necesariamente la otra, pero la contradicción aparente explica por qué el episodio continúa despertando discusión.

José Pablo López también respondió entonces

La controversia de 2025 llegó hasta la dirección de RTVE.

José Pablo López, que continúa figurando actualmente como presidente de la corporación, respondió irónicamente a las críticas de Montero en redes sociales. La web corporativa de RTVE sigue identificándolo como presidente de la entidad.

Además, aquella discusión no quedó limitada a Montero y Broncano.

Susanna Griso defendió parte del diagnóstico de su compañera y cuestionó el tratamiento informativo de RTVE hacia el Partido Popular, mientras que Óscar Puente reaccionó desde la posición contraria e ironizó sobre la comparación favorable con Telemadrid.

Eso demuestra que la discusión nunca fue simplemente televisiva.

Terminó convirtiéndose en un nuevo capítulo del debate político español sobre quién controla el relato en los medios públicos.

Hay una pregunta incómoda: ¿qué significa exactamente “activismo”?

A nuestro juicio, aquí aparece el principal problema de la acusación.

“Activismo” es una palabra potente.

Pero también extraordinariamente amplia.

¿Significa seleccionar determinados temas?

¿Elegir colaboradores con posiciones políticas similares?

¿Dar más espacio a unas opiniones que a otras?

¿Realizar preguntas especialmente críticas contra un determinado partido?

¿O incorporar conscientemente determinadas causas sociales dentro de la programación?

Sin establecer criterios concretos resulta muy complicado comprobar empíricamente la afirmación.

Y ocurre exactamente lo mismo con la frase “ahí no se miente”.

Decir que un medio “no miente” es mucho más categórico que afirmar que uno se siente libre trabajando en él.

Todos los medios pueden cometer errores. Todos seleccionan temas. Todos deciden qué acontecimientos merecen una portada y cuáles ocupan veinte segundos. Incluso cuando los datos son correctos, la elección del enfoque condiciona la percepción del espectador.

Por eso creemos que el debate interesante no debería consistir en decidir simplemente si RTVE es de izquierdas o Telemadrid es de derechas.

La cuestión importante es otra:

¿qué mecanismos deberían garantizar que una televisión pública continúe ofreciendo pluralidad independientemente del gobierno que controle las instituciones en cada momento?

La televisión pública española arrastra un problema que trasciende a Montero

La discusión resulta especialmente sensible porque la sospecha de politización de los medios públicos españoles no nació con Pedro Sánchez ni con José Pablo López.

Los cambios de gobierno han ido acompañados durante décadas de acusaciones cruzadas sobre nombramientos, líneas editoriales, informativos y tratamiento de la oposición.

Por eso resulta demasiado sencillo convertir el asunto en una pelea entre nombres propios.

Hoy la crítica puede dirigirse contra RTVE.

Mañana contra Telemadrid.

Después contra otra televisión autonómica.

El verdadero examen de coherencia aparece cuando alguien está dispuesto a exigir los mismos estándares de independencia a una cadena cuya orientación le resulta ideológicamente cómoda que a otra cuyo enfoque rechaza.

Y ese principio debería valer tanto para la izquierda como para la derecha.

La paradoja de Mariló: critica RTVE y al mismo tiempo ha trabajado dentro de ella

Existe además una circunstancia que hace especialmente singular su relación con la corporación.

Montero conoce TVE desde dentro.

Trabajó durante años en la cadena y presentó Las mañanas de La 1 durante una etapa en la que gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero; ella misma recordó esa circunstancia durante su conversación con Broncano.

Más recientemente regresó a RTVE como participante de MasterChef Celebrity 10 y terminó ganando aquella edición en noviembre de 2025. Su victoria provocó entonces nuevas ironías en redes precisamente porque meses antes había criticado públicamente a la cadena que emitía el concurso.

Todo ello convierte su relación con RTVE en algo mucho menos sencillo que un enfrentamiento entre una periodista y una cadena.

Montero ha trabajado allí, ha participado en sus programas, ha ganado uno de sus formatos más conocidos y, simultáneamente, mantiene una crítica severa contra su orientación actual.

Eso puede interpretarse como contradicción.

Pero también puede interpretarse de otra manera: trabajar en una institución no obliga a estar de acuerdo con su línea editorial.

La discusión permanece abierta.

Nuestra lectura: la comparación con Telemadrid es más interesante que el ataque a RTVE

A nuestro juicio, la frase más importante de toda la entrevista no es la que habla de “activismo”.

Es la comparación.

Cuando Montero afirma que encuentra en Telemadrid una libertad que cuestiona en RTVE, está planteando indirectamente que dos televisiones públicas pueden funcionar bajo estándares editoriales radicalmente diferentes.

Precisamente por eso merece aplicarse el mismo examen a las dos.

¿Cuántas sensibilidades ideológicas aparecen habitualmente?

¿Quién elige a los tertulianos?

¿Existe diversidad real entre los presentadores?

¿Cómo se informa sobre el gobierno responsable de financiar cada corporación?

¿Recibe la oposición el mismo escrutinio?

¿Existe una separación suficientemente sólida entre información y opinión?

Responder esas preguntas con datos sería muchísimo más útil que resolver el debate con etiquetas.

Porque probablemente el problema comienza cuando cada espectador considera “periodismo” aquello que coincide con su visión del mundo y “activismo” aquello que la cuestiona.

Y ahí está la verdadera discusión

Mariló Montero tiene todo el derecho a criticar RTVE.

RTVE tiene igualmente derecho a defender su trabajo.

Antonio Naranjo puede reivindicar la libertad editorial de su programa.

Y los espectadores pueden someter a todos ellos al mismo nivel de escrutinio.

Lo que resulta menos útil es construir dos categorías absolutas: una televisión donde supuestamente existe activismo y otra donde simplemente “no se miente”.

La realidad de los medios rara vez funciona de una manera tan sencilla.

Por eso, más que preguntarnos únicamente si Mariló Montero tiene razón, quizá deberíamos formular una cuestión algo más exigente:

¿aplicamos realmente el mismo criterio de neutralidad a todos los medios públicos, o nuestra percepción sobre su independencia cambia dependiendo de que estemos de acuerdo con lo que dicen?

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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