Rocío Flores descubre en ‘¡De Viernes!’ lo que ocurrió días antes de la muerte de su abuelo Pedro Carrasco: “Mi madre se tiene que estar arrepintiendo el resto de su vida de haber hecho lo que ha hecho con su padre”.

La nieta del boxeador y Raquel Mosquera se unen por primera vez en televisión para recordar su figura y destapar un episodio desconocido que marcó el final de su vida.

La entrevista de Rocío Flores y Raquel Mosquera en ‘¡De Viernes!’ ha dejado uno de los testimonios más duros y reveladores sobre la historia familiar de Pedro Carrasco.

Coincidiendo con el 25 aniversario de la muerte del boxeador, ambas han compartido por primera vez un mismo plató para rendirle homenaje, pero también para arrojar luz sobre los últimos días de su vida.

 

Para Rocío Flores, la experiencia ha sido especialmente intensa. La hija de Rocío Carrasco apenas tenía cuatro años cuando falleció su abuelo, por lo que sus recuerdos son prácticamente inexistentes.

“De mi abuela sí tengo recuerdos, pero de mi abuelo no”, confesaba al inicio de la entrevista, dejando claro que nunca pudo construir un vínculo real con él ni hablar de su figura con su madre.

Una ausencia que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una herida emocional difícil de cerrar.

 

 

Los objetos de Pedro Carrasco.

 

Uno de los momentos más simbólicos de la noche fue el reencuentro entre Rocío Flores y Raquel Mosquera.

Tal y como explicó la joven, su relación con la viuda del boxeador ha sido prácticamente inexistente durante su infancia.

“Mi relación con Raquel, de pequeña, como ya sabéis, no tuve contacto con nadie, y cuando he sido adulta, ella se puso en contacto conmigo y retomamos el contacto”, relató, evidenciando cómo el paso del tiempo ha permitido reconstruir parte de ese vínculo perdido.

 

Ese acercamiento se materializó en el plató con la entrega de varios objetos personales de Pedro Carrasco que Raquel decidió regalarle.

Entre ellos, un cinturón de campeón de España, la portada del ‘Marca’ cuando consiguió el título mundial, su perfume o una cadena.

 

 

Al verlos, Rocío no pudo contener la emoción: “Siempre estamos acostumbrados a hablar de mi abuela, por ser una gran artista y tal, pero me emociona mucho estar viendo esto también de mi abuelo, que ha sido una figura muy importante en el deporte en España.

Me hubiera gustado que hubiera sido de otra manera, pero me está muchísimo poder verlo”.

 

 

La relación entre Pedro Carrasco y su hija.

 

Sin embargo, el homenaje pronto dio paso a una parte más oscura del relato.

Raquel Mosquera quiso explicar cómo era realmente la relación entre Pedro Carrasco y su hija, Rocío Carrasco, describiéndola como un vínculo lleno de altibajos que generaba un profundo dolor en el boxeador.

Según su testimonio, cada vez que Pedro decía algo que no gustaba a su hija, esta desaparecía y cortaba la comunicación.

 

Una dinámica que se repitió en varias ocasiones y que terminó agravándose con el inicio de la relación de Rocío Carrasco con Fidel Albiac.

Uno de los episodios que más impactó fue cuando Rocío comunicó su segundo embarazo por teléfono, días antes de que la noticia saliera publicada en una revista.

Un gesto que ha llamado especialmente la atención de Rocío Flores, que no ha entendido la frialdad de su madre con su abuelo. Pero lo más duro estaba por llegar.

 

 

El episodio clave: los días previos a la muerte de Pedro Carrasco.

Raquel Mosquera relató con todo detalle lo ocurrido en uno de los momentos más delicados de la relación entre padre e hija, apenas unos días antes de la muerte del boxeador.

Pedro Carrasco había comprado regalos de Reyes para sus nietos. Su intención era entregárselos personalmente, pero con una condición: poder ver a su hija a solas, sin la presencia de Fidel Albiac.

 

“Su hija decía que si no era con su marido, que no era su marido por entonces, que no se veían, y Pedro quería hablar con su hija a solas.

Y no había manera. Por eso tardaron tanto tiempo en verse, pero fue él el que tuvo que ceder”, explicó Mosquera. Finalmente, accedieron a acudir al encuentro en esas condiciones. Pero lo que encontraron allí distó mucho de ser una reunión familiar.

 

Según el relato de Raquel, al llegar a la casa, el ambiente era completamente hostil. “Íbamos a llevar los regalos a los niños.

Apagaron la luz cuando llegamos, y a los niños no los vimos nunca”, aseguró. Los regalos fueron recogidos, pero los pequeños no aparecieron en ningún momento. Tampoco hubo gestos de cordialidad: “Ni siquiera nos ofrecieron un vaso de agua”, recordó.

 

 

Durante la visita, Rocío Carrasco no dejó de reprocharle cosas a su padre, sin permitirle hablar.

Una situación que terminó por desbordar emocionalmente al boxeador. “Nos fuimos, yo enganchada con él del brazo.

Cogió el coche, iba tan nervioso, porque yo sé que se le había partido el corazón. El dolor que tenía su padre…

Sabía que había perdido a su hija por cómo le habló delante del otro. Le partió el corazón”, relató Mosquera con la voz entrecortada.

 

La viuda de Pedro Carrasco quiso dejar claro que nunca ha responsabilizado directamente a Rocío Carrasco de la muerte del boxeador.

Sin embargo, sí subrayó que aquel episodio fue un golpe emocional devastador. “A los pocos días, por desgracia, falleció mi marido. Ya no pudo ver más a su padre”, añadió.

 

 

El impacto de esta historia en Rocío Flores.

 

Escuchar esta historia en directo fue un auténtico shock para Rocío Flores, que desconocía por completo este episodio.

Su reacción fue inmediata y profundamente emocional. “Una vez más me vuelve a dar muchísima pena, porque una vez más, por conflictos de los adultos, salen perjudicados los niños pequeños”, reflexionó.

 

Pero sus palabras más contundentes llegaron después, cuando estableció un paralelismo con su propia relación con su madre: “Mi madre se tiene que estar arrepintiendo el resto de su vida de haber hecho lo que ha hecho con su padre y que su padre se haya muerto y no se haya hablado con su padre. Y eso es una cosa que le va a pesar en su conciencia toda su vida”.

 

La joven fue más allá y reconoció que este relato le ha hecho enfrentarse a sus propios miedos. “Ojalá yo nunca tenga que pasar por ahí”, confesó.

También expresó su deseo de que su situación familiar cambie en el futuro: “Ojalá algún día mis circunstancias con mi familia cambiaran, porque yo no me quiero ver así, porque realmente lo que me da es pena”.

Unas palabras que evidencian cómo el pasado sigue marcando el presente y cómo la historia parece repetirse entre generaciones.