Un nombre que regresa… y demasiadas sombras que nunca se aclararon. Doce años después, el caso de la dermatóloga Elisa Pinto vuelve a colocarse en el centro del foco. Lo que entonces se archivó entre silencios hoy reaparece con detalles inquietantes: conexiones de poder, beneficios inexplicables y decisiones que no cuadran. ¿Quién protegió a quién? ¿Por qué ciertas puertas se cerraron tan rápido? Cuando el tiempo no borra las dudas, es porque la historia nunca estuvo completa. Y ahora, por fin, empieza a resquebrajarse.

El drama ‘vivido’ por la dematóloga Elisa Pinto: La denunciante del empresario López Madrid vuelve al foco.

 

 

 

El diretor de ElCierreDigital tuvo en su día acceso a declaraciones de la doctora Pinto que implican presuntamente al exconsejero de OHL López Madrid, yerno de Villar Mir y amigo de la reina Letizia Ortiz. Hoy, el empresario denunciado por ‘acoso’ por la doctora niega haber contratado a Villarejo.

 

 

 

Este lunes ha arrancado el juicio contra el empresario y exconsejero de OHL, Javier López Madrid, tras su cruce de denuncias por presunto acoso con la dermatóloga Elisa Pinto Romero.

López Madrid ha negado en sede judicial haber contratado al excomisario José Manuel Villarejo con el fin de hostigar a la doctora Pinto, y se ha presentado como “víctima” de un supuesto acoso por parte de ella.

El juicio tiene lugar 12 años después de las demandas de “acoso” entre ambos. En esta causa, López Madrid está acusado de “cohecho” junto a Villarejo y su socio Rafael Redondo.

La acusación popular, ejercida por la defensa de Pinto (la abogada Ana Blanco Vázquez de Prado) ha pedido entre dos y seis años de prisión para los investigados.

 

Durante la declaración de López Madrid, el que fuera yerno de Villar Mir (exdueño de OHL) y amigo de la reina Letizia Ortiz afirmó que no contrató ni encargó nada a Villarejo.

También que contactó con el excomisario por recomendación de un amigo para poner fin a las llamadas que recibían él, su familia y amigos, las cuales le acusaban de infidelidades.

Aseguró que tenía el convencimiento de que esas llamadas provenían de la doctora Pinto, aunque su denuncia por acoso fue archivada en 2022.

El empresario explicó que en 2013 atravesaba una situación personal muy difícil y que en ese momento solo buscaba que cesaran esas llamadas, sin tener conocimiento de que Villarejo pudiera estar involucrado en llamadas a altas instancias del Estado o en la obtención de información para terceros.

 

López Madrid relató que en ese período sí contactó con Villarejo, a quien consideraba un investigador privado, para intentar detener las llamadas.

Incluso, asegura haber negociado con la doctora Pinto, y con Rafael Redondo de intermediario, para que cesara el supuesto acoso.

En un encuentro, el empresario afirmó que había presentado una denuncia policial, aunque no era cierto.

Posteriormente, cuando Villarejo le pidió que “le dejara en paz”, sí presento una denuncia contra Pinto, pero fue archivada en 2022.

Además, aseguró que en varias ocasiones le pidió a Villarejo que “le dejara en paz”, y que, tras su denuncia por acoso, fue él quien fue la parte que finalmente decidió acudir a la justicia, aunque no obtuvo éxito en su denuncia.

 

El juicio principal, que se celebrará en febrero, abordará las presuntas lesiones, coacciones y amenazas de las que habría sido víctima la dermatóloga para que retirara su denuncia por acoso.

En este caso la Fiscalía solicita una pena de 13 años y dos meses de prisión para López Madrid, mientras que en el presente proceso en la Audiencia Nacional se discuten las acusaciones y las declaraciones de las partes.

La resolución de estos casos tendrá importantes repercusiones tanto legales como mediáticas, dado el perfil de los implicados y la gravedad de las acusaciones.

 

El director de elcierredigital.com accedió en su día a las declaraciones de Elisa Pinto, que fueron publicadas en 2017 en El Español y que hoy recordamos ante el arranque de este mediático juicio.

 

La versión de Elisa Pinto.

 

“Ni estoy loca, ni soy tonta, ni imbécil como muchos me han llamado”. Así se expresaba Elisa Pinto ante sus amigas tras saber que la Audiencia Provincial de Madrid ordenaba la reapertura de la investigación contra el empresario Javier López Madrid.

 

El nombre de esta dermatóloga saltó a los medios tras denunciar en 2013 presuntos delitos de “acoso sexual, amenazas, coacciones y agresiones por parte del empresario”.

Sin embargo, anteriormente ya era muy reconocida como profesional sanitaria en la capital.

Por su consulta han pasado rostros conocidos de la jet set española, y es fundadora y jefa de la Unidad de Dermatología del Hospital Ruber de la calle Juan Bravo de Madrid.

 

Quienes la conocen dicen de ella que “es una persona inteligente, activa, con una cabeza privilegiada”.

Fue alumna aventajada del prestigioso doctor Soto Melo, el gran dermatólogo de los VIP y gran amigo del padre de Elisa.

Cuando se jubiló, Soto Melo pasó su lista de pacientes a la doctora Pinto, entre los que estaba la familia López Madrid.

 

 

Por su parte, Javier López Madrid (exconsejero de OHL y exyerno de Villar Mir) había sido anteriormente condenado en el juicio de las “tarjetas black” e imputado en la Operación Lezo.

Y además era conocido por su ‘estrecha’ relación con los reyes Felipe VI y Letizia Ortiz, con los que se intercambiaba mensajes como el siguiente: “Sabemos quién eres, sabes quiénes somos.

Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso, compi yogui. I miss you!!!”.

 

Fue un 13 de diciembre cuando Pinto interpuso la primera denuncia en la Comisaría del barrio madrileño de Chamartín contra el empresario López Madrid.

Desde entonces, su defensa se ha apoyado en cinco abogados diferentes que siempre han hablado bien de ella y entre los que figuran Luis Rodríguez Ramos, Marcos García Montes, Juan Luis Ortega, Álvaro Vidal y, actualmente, Ana Blanco Vázquez de Prada.

 

“Todos estos meses desde el verano de 2013 han sido una pesadilla. Sólo el hecho de levantarme por la mañana ya lo era, ir a trabajar y abrir la puerta de mi consulta y pensar que los pacientes pudieran interpretar que soy una loca, una enferma de manual, me hacía derrumbarme”, se sinceraba así ante sus más cercanos la doctora Elisa Pinto.

“Me refugiaba en mi bata blanca, en mis zapatillas de médico, intentaba reafirme como persona en mi profesión”.

 

Ante sus más íntimos aseguraba con pesar que “mis clientes me miraban raro. Muchos días, pensaba en irme a vivir fuera de España, desaparecer del mapa, pero al final me debía a mi familia que siempre me ha apoyado”. Elisa Pinto tiene marido y tres hijos.

 

Cómo se conocieron Elisa Pinto y Javier López Madrid.

 

La primera consulta de Javier López Madrid con la doctora Elisa Pinto se produjo el 13 de marzo de 2013.

Según el empresario, desde entonces, “hubo un intento de coqueteo por su parte”.

Y según Pinto, a partir de junio el interés se convirtió en llamadas insistentes, visitas a consulta sin cita previa y mensajes continuados.

El hospital no podía prohibir a nadie la entrada con lo que sólo tenía como defensa a su enfermera y amiga Silvia, a la que pedía que no le dejara pasar.

 

La doctora se lo comentó a su marido, Carlos Sánchez-Cabezudo Díaz-Guerra, médico especialista en cirugía general y digestiva y a un par de amigas.

El papel de Carlos ha sido fundamental para pasar estos duros años. “Le ha apoyado en todo, muy unidos, tomando decisiones conjuntas.

No considera que haya manipulado a sus hijos. Sólo no perdona a su mujer que no haya denunciado desde el primer momento.

Esta muy preocupado por lo que podía pasarle a sus hijos. Incluso, acudía a la puerta del colegio por si se acercaba la persona que les había amenazado”, señalan los más cercanos a la pareja.

Precisamente, la doctora hizo testamento en marzo de 2013 y dejó una albacea para los niños, porque en ese momento pensaba que su vida corría peligro.

“Creía que, a través de alguna persona, le acabarían matando o haciendo daño”, afirman. Eso mismo manifestó por teléfono y así puede oírse en las escuchas de la policía.

 

Un día muy cansada le dijo: “Te he denunciado”, aunque no era cierto. Pero esto no paró los mensajes amenazantes.

Según contó la doctora ante la policía, López Madrid se personó en París el 14 de septiembre de 2013 durante el viaje que ella hizo junto a su amiga Patricia Rumeu, lo que llevó a suspender el viaje y volver a Madrid. “

Aunque él lo ha negado, las pruebas de la investigación si indican que acudió con el avión privado de la empresa OHL”, señalan fuentes de la investigación.

 

El 10 de diciembre de 2013, López de Madrid se presentó sin cita a la clínica San Camilo (hoy Ruber), pero la enfermera Silvia no le dejaba entrar sin cita.

Él le dijo que iba acompañado de un abogado y la doctora le permitió la entrada.

Allí supuestamente la amenazan con que le han grabado conversaciones e, incluso, le dijo: “Tengo buenos amigos que fabricar coartadas y poner en su sitio a chuletitas como tú…. este señor que me acompaña huele a Policía”.

 

 

Comisaría de Policía de Chamartín.

 

A pesar de ello, Elisa sigue sin denunciar. Pero el 13 de diciembre, su hijo de 10 años aseguró que un señor se le había acercado en el colegio y le ha dicho: “Dile a tu mamá que la seguimos”.

A partir de entonces extrema al máximo su seguridad y pone la primera denuncia en la Comisaría de Chamartín, que controla el comisario Jaime Barrado.

 

“Quien sea, sabe dónde estoy y qué hago”, afirma en su denuncia. “Me da datos exactos de donde he estado y qué hecho”.

En la Navidad de 2013 va a comprarle un regalo a su marido, una bufanda a la tienda de Loro Piana.

Y según compra el regalo, recibe en su WhatsApp una foto con la misma bufanda que ha comprado a su esposo.

López Madrid niega que haya sido él quien lo haya enviado, pero casualmente la foto llega tras interponer la primera denuncia.

 

Tras una nueva ‘amenaza’ a su hijo, esas mismas Navidades la familia se va fuera de España, a Santo Domingo.

Vuelve a Madrid el 5 de enero, víspera de reyes. Entonces se da cuenta que hay informes policiales presuntamente amañados, que señalan que desde una ubicación cercana a su casa se han mandado mensajes de amenazas a López Madrid, algo imposible porque ella estaba fuera de España.

Por ello, solicita que se geolocalice su teléfono y se registren sus llamadas, pero desde la Comisaría de Chamartín no hacen caso y siguen su propio camino.

 

Agresiones físicas

 

El 13 de enero de 2014 se produce la primera agresión física, un intento de apuñalamiento en el brazo.

El agresor entra por la parte de atrás de su coche, un SsangYong Rodius, al grito de “estás sola” y le hace una herida cortante.

Elisa va a la comisaría de Chamartín y denuncia, pero la policía “no hace nada”. En febrero de 2014 recibe varios mensajes amenazándola con “pinchar a tus hijos” y diciéndole: “te vamos a matar”. “Eres una puta y lo vas a pagar caro por hacerte la lista”.

 

El segundo apuñalamiento con arma blanca fue el 10 de abril de 2014. Esta agresión se produjo sólo tres días después de que Elisa y su abogado denunciaran todos los hechos al grupo especializado en Violencia a Mujeres y Menores (EMUME) de la Guardia Civil, de Tres Cantos (Madrid), a la vista del nulo éxito de las hasta 12 denuncias puestas en la Comisaría de Chamartín.

Este segundo apuñalamiento se produjo por la tarde, en la calle Triana, cerca de Pio XII, cuando venía de recoger a los niños del colegio.

Doblando en su casa por el comienzo de la calle Triana notó un golpe y vio que se había soltado la silla de su hijo.

Paró con el fin de ver que había pasado y es al bajarse del coche cuando la apuñalan, con una herida de cuatro centímetros en el vientre.

 

Según afirma ella, el agresor le dice: “López Madrid quiere que estés callada”. Acude tanto el Samur como la Policía, que de nuevo no pide las grabaciones de las cámaras de seguridad estando la vigilada Escuela del Ejército al final de dicha calle.

A pesar de lo que dicen los policías de Barrado, las cámaras sí identifican que el coche pasó por allí a las nueve horas y nueve minutos de la noche.

El Samur trasladó a Elisa al hospital, donde le practicaron cuatro puntos de sutura.

 

Se produjo un atestado que ella consideró “sesgado”. Esa misma noche, la Comisaría de Chamartín llama a las 23:00 horas para que vaya a declarar. Le hacen un interrogatorio, aunque como no se fía, lo remite a la Guardia Civil y a la denuncia que ha hecho al Emume.

Se produce un enfrentamiento y ella acaba denunciando esta actuación policial en el Juzgado de Guardia. Desde entonces, Elisa dejó de condicir un coche, empiezó a moverse en taxi y llegó a pagar hasta dos escoltas.

 

Tras este último altercado, “la familia vive en su casa como en una cárcel, limitados por el miedo y la necesidad de protección.

Se acabaron los cumpleaños, el cine, e ir a ningún sitio. El principal temor de Elisa era que algún día fuesen a hacer algo malo a los niños para amedrentarle y se les fuese la mano”, cuentan sus más íntimos. “

Su hijo necesitó tratamiento psicológico, estaba nervioso, con la mirada baja y temblor en las piernas.

Decía que su madre era una “preocupona”, que no le deja bajar al parque. El niño se pasó muchos fines de semana en casa, sin salir, viendo vídeos.

Ella intentaba que se sintiera protegido. Los niños siempre iban con conductor para entrar por la puerta de atrás del Colegio”, afirman sus más cercanos.

 

Interviene el Ministerio de Interior.

 

La doctora denunció en febrero de 2015 ante la Secretaría de Estado del Ministerio del Interior al comisario de Chamartín, Jaime Barrado, y a otros policías.

Denunció la presunta “manipulación” de esta Comisaría, lo que desató una guerra policial. Intentó demostrar cada uno de los “errores” de los informes policiales, admitidos por la juez y la fiscalía sin ningún tipo de comprobación.

A medida que la Secretaría de Estado de Interior empezó la investigación, se constató que ha habido más de 70 comunicaciones entre López Madrid y el llamado “fontanero” de la Policía, el ex comisario Villarejo, y también con el célebre mando policial Enrique García Castaño (“el Gordo”), exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO).

 

“Elisa nunca ha podido competir con ese maremagnun policial que se reflejaba en los medios que dominaba López Madrid”, señalan sus amigas.

En una rueda de reconocimiento fotográfico en 2014 en la comisaría de Chamartín, la doctora señaló dos fotos del comisario Villarejo como la persona “involucrada en el caso”.

“Elisa no le conocía de nada, ni cuando fue a su consulta supuestamente como abogado”, afirman sus amigas.

 

 

Elisa se volvió a derrumbar cuando la fiscal del Juzgado número 39 pidió el archivo del caso en febrero de 2016.

“Se pasó el día llorando. Llamó por teléfono a sus abogados. Decía que jamás hubiera denunciado si hubiera sabido lo que le iba a pasar a pesar de ser verdad lo acontecido.

Han sido cuatro años horribles”, afirman sus más cercanos. Además, estas últimas navidades alguien (“no sabe bien si López Madrid o Villarejo”), le ha denunciado ante la Fiscalía de Menores para que le retiren la guarda y custodia de sus hijos.

Fue su último gran mazazo. Asuntos Sociales llamó a declarar a la doctora Pinto y a su marido Carlos en enero de 2017. Y, otra vez, Elisa se derrumbó.

 

Las repercusiones económicas también han sido importantes. Algunas aseguradoras ya no la incluyen en su cuadro médico.

Sigue de jefa del servicio de dermatología de la Cínica Ruber, pero ya no es imagen de marca para dicha clínica.

“Aunque la mayoría de los clientes no le han fallado, ha tenido miedo a que algún día la echaran, aunque esto nunca ha sucedido.

Pero esta situación la llevó a adelgazar y quedó como un pingo”, afirman sus amigas. “Dejó de salir por lo que podían decir de ella.

Dejó de ir a cenas y a las reuniones mensuales con las madres del colegio. Sentía que la miraban como la mala de la película, el cotilleo de todos”.

 

Tras la reapertura por la Audiencia Provincial del caso y el inicio del juicio, se siente más tranquila, cree que se investigará todo.

“Me han amenazado, me han acuchillado y nadie ha investigado. Nadie me ha ayudado y me han dejado sola.

Tampoco las Asociaciones de Mujeres han dicho nada. Por primera vez alguien ha hecho su trabajo, no sé si me darán la razón o no, pero al menos van a investigar las actuaciones de la Policía y del señor López Madrid y su amigo Villarejo y de toda esa cúpula policial.

La decisión de la Audiencia es un rayo de luz para que me escuchen y sentirme defendida”, eran sus sus últimas palabras.

 

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