El Gobierno ha movido ficha y, contra todo pronóstico, ha protegido públicamente a Santos Cerdán tras su salida de prisión, reescribiendo el relato interno del PSOE y alimentando nuevas tensiones. En los pasillos se comenta la frase que ya circula como munición política: “Era un monje y Ábalos, un disfrutón”. La comparación no solo resucita viejos fantasmas dentro del partido, sino que plantea una incómoda lectura de lealtades, sacrificios y silencios estratégicos. ¿Por qué ahora? ¿Qué intenta proteger el Gobierno… y de quién? - News
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El Gobierno ha movido ficha y, contra todo pronóstico, ha protegido públicamente a Santos Cerdán tras su salida de prisión, reescribiendo el relato interno del PSOE y alimentando nuevas tensiones. En los pasillos se comenta la frase que ya circula como munición política: “Era un monje y Ábalos, un disfrutón”. La comparación no solo resucita viejos fantasmas dentro del partido, sino que plantea una incómoda lectura de lealtades, sacrificios y silencios estratégicos. ¿Por qué ahora? ¿Qué intenta proteger el Gobierno… y de quién?